[Ciclo Coen] Arizona Baby

Abordamos la segunda película de los hermanos Coen, que nos hace visitar por primera vez (y no será la última en este ciclo) el terreno de la comedia. Arizona Baby (Raising Arizona, 1987) nos trae el lado más gamberro y loco de estos hermanos, con Nicolas Cage y Holly Hunter de protagonistas. Veamos qué tal.

Daniblacksmoke

Tras el éxito que supuso Sangre fácil, los Coen decidieron cambiar radicalmente de género, llevándose su nueva historia al terreno de la comedia. Una constante en el cine de los hermanos va a ser estos bruscos cambios de tono entre una y otra obra de su filmografía. Pero antes de ponerse con dicho proyecto, escribieron el primer guión que no iban a dirigir ellos, el honor lo tuvo Sam Raimi, amigo de ambos. El proyecto acabó siendo Crimewave (1985), tristemente conocida en España como Ola de crímenes… ola de risas, una de las películas peor valoradas del director responsable de Posesión Infernal y Spider-Man. Los Coen no volvieron a escribir un guión para un proyecto ajeno hasta casi treinta años después con Invencible (Unbroken, 2014), de Angelina Jolie. Así, con este contexto, en 1987 se estrenaba Arizona Baby. Aunque tuvo un pequeño presupuesto (bastante mayor que el de Sangre fácil), consiguió recaudar cinco veces lo que costó y con el paso del tiempo se convirtió en una película de culto, sobre todo en EEUU. Por parte de la crítica nuevamente fue aplaudida, y de hecho es considerada una de las mejores comedias estadounidenses en diversas listas de prestigio.

En Arizona Baby se nos presenta, con un ritmo endiablado, a H.I. McDonnough y Edwina. Él es un delincuente de poca monta que ingresa repetidas veces en prisión, ella la policía que archiva su detención cada vez que lo pillan. Ambos se enamoran y se casan. Todo esto contado en un prólogo de algo más de diez minutos con una voz en off que no da respiro. La historia que le interesa contar a los Coen comienza cuando la pareja, una vez ya asentada, intenta formar una familia pero descubren que ella es estéril. A raíz de aquí, como viene siendo habitual en el universo de los hermanos, los personajes empiezan a tomar una mala decisión tras otra, hasta que se acaba formando una comedia de enredos bastante alocada. La película es puro slapstick recordando tanto a las obras de Charles Chaplin como a los mejores cortos de los Looney Tunes, los de Chuck Jones. De hecho  tanta “payasada” y tanto sinsentido pueden echar para atrás a según qué espectador. Sin embargo, un servidor se ha divertido bastante con estos personajes.

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Dichos personajes son interpretados principalmente por Nicolas Cage y Holly Hunter, a cada cual mejor. Claramente todos los personajes de Arizona Baby están escritos, dirigidos e interpretados como meras caricaturas y no desentona, es justo lo que necesita la película. Los Coen vuelven a contar con Frances McDormand, pero esta vez para un papel secundario, casi anecdótico, y colaboran por primera vez con John Goodman, otro de los secundarios de lujo más recurrentes de los hermanos a partir de aquí. Por otro lado, casi todo el equipo técnico que trabajó con ellos en Sangre fácil vuelven para esta producción. La dirección, a todo esto, me parece casi a la altura de su ópera prima con planos virtuosos, gags construidos desde lo visual y un sinfín de señas del estilo propio de “el director bicéfalo”. Acrecentado, por si fuera poco, con un montaje a la altura de las circunstancias que es el principal motivo que hace que la película sea tan frenética.

Estamos pues, ante una comedia muy especial. Que trata temas algo escabrosos (nada más y nada menos que el secuestro de bebés) y que llevados con otro punto de vista podría haber quedado en algo de mal gusto. Pero los Coen saben como llevarse la historia a su terreno y realizar un producto bastante disfrutable. En fin, el mundo necesita al Nicolas Cage de finales de los ochenta, al menos siempre nos quedaran sus peinados. [★★★]

Daniel Escaners

Hace apenas unos días tuve un simulacro de examen de guión, una especie de práctica ejemplificadora de lo que nos íbamos a encontrar el día de la prueba final, en el que nos dieron, cómo no, un guión, y teníamos que extraer aspectos como la estructura, los diferentes subtextos presentes o quién encarnaba, por desarrollo dramático, el papel de protagonista. El caso es que ese guión, que apenas llegaba a las diez páginas, se iba convirtiendo en una experiencia más y más desconcertante a medida que avanzaba: hasta tal punto ascendía la locura que en el propio texto se empezaban a utilizar onomatopeyas de forma descarada para darle más expresividad a las acciones. El caso es que después de la prueba, y discutiendo ya en clase, la mayoría estábamos de acuerdo en que era un guión claramente destinado a ser realizado mediante animación; no porque no se pudiera hacer de otra manera, y el estilo de Edgar Wright no tardó en venirme a la cabeza, sino porque la propia naturaleza de lo escrito, la exageración de los acontecimientos y el casi poder deducir el uso del mickeymousing, invitaba a pensar en las herramientas brindadas por la animación.

¿Por qué cuento esto? Porque viendo Arizona Baby no me cuesta imaginar que algunas escenas de ese guión bien podrían haber hecho pensar en una película animada. Los hermanos Coen, tras una ópera prima que si bien contenía humor (negro) resultaba ser mucho más solemne y seria, se lanzaron a por una comedia que, con puntos en común con la anterior como pueden ser esos personajes que toman casi siempre las peores decisiones posibles, abordaba su historia de una forma exagerada y hasta paródica. El filme nos sumerge en ese mundo de una forma muy eficaz con un prólogo que, voz en off mediante, plantea la contexto del matrimonio que va a protagonizar la trama, un hombre con permanentes reincidencias criminales y una mujer agente de policía que parece querer asentar la cabeza y formar una familia.

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Arizona Baby se sustenta en tres grandes pilares que la convierten en una película sólida: primero, el guión, con fragmentos tremendamente graciosos y una narración que no da tregua, sin saturar pero tampoco echando el freno; segundo, la realización de los Coen, al servicio del guión y con resultados muy notables, recurriendo a la exageración, el uso de la cámara en mano para darle dinamismo a ciertas escenas (o para mostrar planos subjetivos) y el mencionado mickeymousing, que exagera los movimientos en general y los golpes en particular; y tercero, las interpretaciones, con posiblemente el mejor papel de la carrera de Nicolas Cage, con una genial Holly Hunter y con memorables apariciones de gente como John Goodman o Frances McDormand (dos actores que, además, serán de los más recurrentes en el cine de los hermanos).

El revisionado de Arizona Baby ha sido, como ya ocurriera con el de Sangre fácil, una estupenda sorpresa, y con más razón en este segundo filme pues lo tenía como una anécdota no demasiado inspirada, como una de las peores películas de los Coen. Y no creo que sea en absoluto así, es más, me parece (y veremos si se mantiene tras los visionados y revisionados de las siguientes cintas en este ciclo) una de las obras más especiales de estos hermanos, un verdadero gustazo repleto de humor que hasta se permite meter a un villano que parece sacado de la primera entrega de Mad Max. Poco más se le puede pedir. [★★★½]

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