[Ciclo Coen] Fargo

Nos vestimos con el abrigo más gordo de nuestro armario para sumergirnos en la siguiente película de Joel y Ethan Coen, la aclamada y reconocida Fargo (íd., 1996). Una historia policíaca situada en Minnesota y con el peculiar estilo y sentido del humor de los hermanos; hablemos de ella, que ganas no nos faltan.

Daniblacksmoke

Por fin hemos llegado a una de las películas que más me apetecía volver a ver de los hermanísimos. Si Sangre fácil y Muerte entre las flores convirtieron a los Coen en unos directores con cierto renombre, y Barton Fink los elevo a directores de culto, Fargo fue la película que les dio prestigio a nivel internacional, y por la que muchos empezaron a descubrir el cine de Ethan y Joel. Como venía siendo habitual, con Fargo volvieron a Cannes, donde acabaron ganando su segundo Premio al Mejor Director. Casi toda la crítica del momento se referían a ella como la mejor de su año e incluso Roger Ebert fue a más diciendo que era una de las mejores películas que había visto en su vida. El prestigio del que hablaba se debe en gran parte por la suerte que tuvo en la temporada de premios: Fargo fue una rara avis, pues no pertenecía a la industria, ni lo pretendía, y aún así la Academia valoró su calidad y le otorgó siete nominaciones al Oscar, de las que se convertirían en estatuillas las de Mejor Actriz y Mejor Guión Original.

Si tuviera que elegir una película de toda la filmografía de los Coen para explicar a alguien cuál es la esencia de su cine, sin duda elegiría Fargo. Todo, absolutamente todo en la cinta gira alrededor de las malas decisiones y el terrible azar. Los Coen vuelven a su Minnesota natal para contar una historia “basada en hechos reales” en clave de comedia negra donde sus personajes son esclavos de la ley de Murphy. Sabemos que existen tipos como Jerry Lundegaard, personas con buenas intenciones pero que a fin de cuentas son unos imbéciles a los que le sale todo mal por no saber cuándo parar ni cómo manejar una situación. También sabemos que existen parejas tan compenetradas y felices como las de Marge y Norm. Los Coen vuelven a dejarnos toda una galería de personajes que son una delicia, desde los pequeños detalles que construyen toda la personalidad de uno hasta el icónico y marcado acento (ahora que caigo, no me puedo imaginar ver esta película doblada al castellano).

fargo-francis-mcdormand

La elección de casting para esta película me parece memorable. William H. Macy consigue aquí su primer papel protagonista importante, y es que parece que estaba destinado a hacer el papel de Lundegaard. Le marcó a tantos niveles (nominación al Oscar incluida) que ha vuelto a realizar ese tipo de papel en varias ocasiones después. Aún así, todos estaremos de acuerdo en que Frances McDormand es el corazón de la película —no en vano su personaje es el único importante que no tiene maldad—, y aunque muchos se creen que es la protagonista, hay que recordar que su personaje no aparece hasta bien entrada la trama, pasada la media hora de metraje. No nos podemos olvidar tampoco de dos secundarios de lujo como Steve Buscemi y Peter Stormare. El primero, ya recurrente en el cine de los Coen, tiene por primera vez un personaje de peso, que destaca por su verborrea. Mientras que el segundo se redime por no haber podido en su momento estar en Muerte entre las flores por problemas de agenda, haciendo aquí de un canalla que actúa como la antítesis perfecta de su compañero de reparto.

Hay dos apartados clave con los que más identifico a Fargo —aparte del universo, personajes y diálogos sacados de su excelente guión—, y estos son la fotografía y la banda sonora. Ambas crean la atmósfera de la película y te absorben por completo. Tanto Roger Deakins en su campo como Carter Burwell en el suyo realizan dos de los mejores trabajos de toda su carrera. Fargo creo que es una película indispensable para entender el cine independiente estadounidense y el cine de los noventa en general. Los Coen lo volvieron a hacer. Es su sexta película y aún no han tenido ni una mala, todo lo contrario. Vaya maravilla. [★★★★]

Daniel Escaners

Como ya me ocurrió con anteriores filmes de los Coen, la primera vez que vi Fargo no me entusiasmó. Percibí sus virtudes y en general me convenció, claro, pero no me sumé a la gran cantidad de admiradores con los que cuenta esta película, que para muchos es la mejor obra firmada por estos hermanos. El presente ciclo me está sirviendo, como vengo dejando claro, para darle la vuelta a la tortilla y darme cuenta de la grandeza del cine de estos dos; me ocurrió con Sangre fácil, con Arizona Baby, con Muerte entre las flores y ha vuelto a pasar, para mi goce, con Fargo.

Y es que Fargo es una película ejemplar a muchos niveles, principalmente en cuanto a dirección. Si los Coen ya habían demostrado una capacidad sobresaliente para narrar las historias que tenían entre manos con eficacia y brillantez, es en ésta donde alcanzan uno de sus picos más altos. Es un trabajo prácticamente perfecto en lo que concierne al montaje y al ritmo que se instala mediante él; cómo no disfrutar con la maestría con la que controlan las conversaciones, en especial las reacciones de los personajes que no están hablando, añadiendo un toque cómico que se encuentra a lo largo y ancho de toda la historia gracias a la naturaleza de la mayoría de sus personajes, no demasiado brillantes en cuanto a raciocinio ni eficaces en cuanto a sus acciones.

FARGO

Algunos de los mejores planos que jamás han realizado estos hermanos se ven enriquecidos gracias a la maravillosa fotografía de Roger Deakins, capaz de sacarle el máximo provecho y belleza a esos nevados parajes. Además acompaña con naturalidad al tono de la cinta, contando una historia con momentos turbios y violentos pero con una textura llena de luz, casi representando la inocencia (o, quizá, el buen corazón) de la protagonista. Ella, por supuesto, es otro de los puntos fuertes de la cinta, no solo por su carácter entrañable y carismático sino también por la magnífica interpretación de Frances McDormand, que es la que más brilla en un reparto lleno de caras conocidas y con un gran nivel, como William H. Macy o Steve Buscemi.

Fargo representa gran parte de la esencia del cine de los Coen, y demuestra a qué altura pueden volar. Es otra obra redonda, con una narración suave y firme (se utilizan con inteligencia los fundidos a negro o los encadenados) y con un guión  que, a pesar de algunas escenas que no sé si realmente llevan a alguna parte más allá de ayudar a construir al personaje principal (como el encuentro con un antiguo amigo de ella), funciona a las mil maravillas, aprovechando su gran punto de partida para desarrollarlo sin demasiados malabares pero siempre de forma óptima e interesante. Otra maravilla en la filmografía de estos genios. [★★★★]

Comentarios