[Ciclo Coen] Valor de ley

Resulta curioso que Valor de ley (True Grit, 2010) supusiera la primera vez que Joel y Ethan Coen rodaran un western como tal, ya que algunas de sus anteriores películas bebían de uno de los géneros más emblemáticos del cine y tan escaso en los tiempos que corren. Adaptando una novela de Charles Portis, ¿es esta una de las cintas de los Coen menos coenianas de todas? Veamos.

Daniblacksmoke

Los Coen dieron inicio a la actual década rodando su primer largometraje puramente western. No hace falta decir que los Coen son unos enamorados del género, de este tipo de historias y de ese ambiente tan cinematográfico, algo que han demostrado desde su ópera prima hasta nuestros días. Lo que es curioso es que se fijaran en una novela ya existente y no en una idea original propia, al igual que hicieron con No es país para viejos, para embaucarse en el género. Esta vez, la principal diferencia es que la obra homónima escrita en 1968 por Charles Portis tuvo ya su adaptación un año después de la salida del libro, con John Wayne como protagonista. Según los hermanos, creen que su versión es más fiel al material original, relegando el punto de vista en la niña y otorgando más puntos claves tanto de humor como de crudeza. Tras las dos nominaciones a los Oscar de Un tipo serio (Mejor película y mejor guión), Valor de Ley  (que la vuelve a producir Scott Rudin, que no trabajaba con los hermanos desde No es país para viejos) tuvo una buena carrera de premios y llegó a la noche de los Oscars con serias posibilidades de arrasar, con diez nominaciones. Pero, desgraciadamente, no pudo conseguir ni una estatuilla en la noche de El discurso del Rey, Origen y La red social (esta también producida por Rudin).

Vi Valor de ley hace casi cinco años sin ser realmente consciente de quiénes eran esos “hermanos Coen”. Para bien o para mal, nuestra cinefilia es joven aún. Y recuerdo que la disfruté mucho, le tenía cierto cariño. Esta vez, al contrario que en otras ocasiones similares que han ido sucediendo esto a lo largo del ciclo, el resultado ha sido diferente. Este segundo visionado, aunque reconociendo sus aciertos y desde luego habiéndome gustado bastante, no la he encontrado tan buena como permanecía en mi cabeza. Poniéndola en perspectiva con toda la filmografía anterior a la citada obra, considero Valor de ley una película que no se pasea por los grandes filmes de los de Minnesota. A pesar de que de primeras podría parecer una película bastante coeniana, una vez te adentras en ella te das cuenta que es la vez que los Coen menos mano han metido de su estilo personal y simplemente han dejado que la atmósfera y personalidad de la novela original hable por ellos. Aquí veo a unos Coen más sosegados que nunca, aunque eso no es del todo malo, quizás esta historia pedía justo eso.

TRUE GRIT

Los Coen, como casi siempre, se vuelven a reunir con un casting de lo más competente y con un par de caras conocidas. En esta ocasión volvemos a ver a un Jeff Bridges que se moría por trabajar de nuevo con los hermanos desde el éxito que supuso El gran Lebowski y a un Josh Brolin, con el que vuelven a contar tras su sobria interpretación en No es país para viejos, pero al que apenas se le recuerda por esta película por el poco tiempo de metraje en el que aparece. Por otro lado también hay nuevos rostros para el cine de los Coen, entre ellos el de Matt Damon y en especial el de Hailee Steinfeld, que debuta aquí, no solo como protagonista sino como actriz de largometraje, y que es verdaderamente una de las mayores aciertos de toda la película. En el apartado técnico destaca como siempre el acertado montaje tanto como las composiciones de Burwell y sobre todo la fotografía de Roger Deakins, que te transporta a ese árido ambiente y te hace respirar western como el genio que siempre ha sido en su campo.

Valor de ley, como podrá resaltar también más abajo mi compañero Escaners, es una excelente opción para alguien no iniciado al cine de los hermanos, y mejor opción aún para alguien al que, recemos por su alma, no soporte el resto del cine coeniano. Sin duda un western más que competente con el que disfrutar de un poco de buen cine, pero si buscáis aquí una de las clases magistrales de los de Minnesota, por mi parte, rebuscad un poco más en su filmografía. [★★★]

Daniel Escaners

Hace un par de años, cuando vi Valor de ley por primera vez, me atreví a calificarla como una de las películas de los Coen que más me gustaban de lo que había visto de su filmografía. Por aquel entonces, como he ido señalando a lo largo del ciclo, su cine no me volvía especialmente loco; no conseguía entrar en su humor, en sus historias llenas de malas decisiones y casualidades que, en ese momento, me parecían malas excusas para poner en marcha historias que no me atrapaban y que, en ocasiones, tampoco me entretenían. Pero los tiempos han cambiado, como diría Dylan, y actualmente, encarando ya la recta final de la obra de estos hermanos hasta el momento, estoy enamorado como un loco de su cine, de su humor, de sus historias y de sus coincidencias. Así pues, era hora de encarar el revisionado de Valor de ley, y es que… ¿seguiría siendo una de mis predilectas de los Coen ahora que veo su cine con otros ojos?

Lo principal que he sacado en claro de este revisionado ha sido los motivos de por qué me gustó tanto en su día, y es que nos encontramos ante una de las películas que menos elementos coenianos tiene de toda la susodicha filmografía. Adaptando una novela de la que ya se había realizado una película anteriormente, con una de las grandes figuras de la historia de western, John Wayne, como cabeza de cartel, los Coen se adentran en el género (que no habían visitado en cuanto a ambientación se refiere, pero muy presente en muchas de sus anteriores obras, como Fargo o No es país para viejos) para contarnos una historia de venganza, de intereses y, finalmente, de amistad. En un mundo predominante de hombres rudos y violentos, será una niña de 14 años la que llevará (o intentará llevar) la voz cantante en pos de capturar, vivo o muerto, al malhechor que asesinó a su padre.

TRUE GRIT

Quizá el problema de Valor de ley, que en su mayoría consigue ser una cinta tremendamente competente y con algún ramalazo genial, ya no es que la historia que se nos narra suene a manida, sino que en esta ocasión la mano de los Coen no consigue darle personalidad. La capacidad de los hermanos, haciendo incapié, de nuevo, en su brillantez como montadores, consigue que sea un filme sólido, narrado con pulso y saber hacer, pero prácticamente nunca logra completar una secuencia sublime. La creación de imágenes memorables y momentos de tensión que demostraron adaptando a McCarthy en No es país para viejos se ve muy disminuida ante un viaje sin demasiados momentos álgidos, con un desarrollo de personaje nimio (las relaciones entre ellos varían al final, pero durante todo el desarrollo se mantienen en un frustrante inmovilismo) y con una resolución atropellada. Por suerte, eso sí, nos regalan un precioso epílogo con un último plano que vuelve a evidenciar la maestría de un director de fotografía como Roger Deakins.

Jeff Bridges completa otro muy buen papel a la orden de los Coen (a pesar de una dicción que parece un cachondeito a orden de los hermanos); Matt Damon está, de nuevo y como habitúa, correcto; a Josh Brolin no le da tiempo a hacer gran cosa; y la que de verdad destaca es Hailee Steinfeld, que a su corta edad se carga la película a sus espaldas y desarrolla su personaje con un carisma arrollador. En definitiva, Valor de ley ya no se encuentra entre mis obras predilectas de los Coen, ni de lejos, pero aun así me parece una película sólida con los suficientes argumentos como para ser recomendada. Y tampoco es que sobren los westerns en los últimos años, la verdad. [★★★]

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