[Ciclo Cuarón] Harry Potter y el prisionero de Azkaban

Tras volver a su país con Y tu mamá también (íd., 2001), Alfonso Cuarón no tardaría en regresar al idioma de Shakespeare haciéndose cargo de la tercera entrega de la adaptación cinematográfica de la franquicia literaria creada por J.K. Rowling, Harry Potter y el prisionero de Azkaban (Harry Potter and the Prisioner of Azkaban, 2004). ¿Estamos de acuerdo con la extendida opinión de que es la mejor película del joven mago? Bueno, lo que juramos solemnemente es que esto es una travesura.

Daniblacksmoke

Tras la salida de Chris Columbus de la saga, la Warner comenzó su búsqueda por un nuevo director capaz de dirigir la tercera entrega de Harry Potter. Incontables directores fueron propuestos, pero el más importante de esta selección fue Guillermo del Toro, que si bien rechazó la oferta recomendó al estudio a su amigo Alfonso Cuarón. Este no estaba muy convencido del proyecto pero los productores y Rowling insistieron tras ver en él la opción más viable por cómo adaptó La princesita (A Little Princess, 1995) y el trato sobre la adolescencia en Y tu mamá también (íd., 2001). Por numerosas razones que voy a comentar es mi película favorita de la saga (como lo es de muchísima gente) y la crítica acompañó al gusto del público por la cinta así como consiguió dos anecdóticas pero merecidas nominaciones en los Oscars a Mejor efectos especiales y Mejor banda sonora.

La historia de base me maravilla, pero es que el guión de Steve Kloves me parece que adapta como nunca una novela de Rowling, la mejor adaptación de los siete libros de hecho. Es una evolución bastante notoria respecto a su antecesora, incluyendo nuevos personajes ya tan icónicos en la saga como Sirius Black, Lupin, Colagusano, Trelawney e incluso el Ministro de Magia Fudge; nuevos elementos tan brillantes como el mapa del merodeador, el giratiempo, Buckbeak, los dementores, el bogart, etc; por no hablar de ese paso hacia la adolescencia donde nuestro trío protagonista ya deja atrás la niñez y empieza a ahondar en temas que hasta ahora no se habían planteado.  La oscuridad se hace latente en esta entrega consiguiendo que elementos “felices” de las dos primeras películas se conviertan en sórdidos, como el viaje a Hogwarts en tren o los partidos de Quidditch, entre otros. Uno de los detalles cruciales de esta obra es el tratamiento del tiempo, y ya no solo me refiero a ese glorioso viaje en el tiempo que hace tan única a esta película y que tanto disfruto por lo bien ideado y rodado que está, sino cómo nos hace ver el paso de las estaciones con unas pequeñas escenas del Sauce Boxeador.

Cuarón demuestra una vez más que sabe dirigir, y esta vez sus dotes se dejan entrever como nunca antes. Para ser una película puramente comercial se permite algunas licencias autorales que son totalmente plausibles. Todo lo referente a la estética es sobresaliente, como filmar con angulares anchos consiguiendo mostrar el fondo con más detalle a la vez que destacar el lenguaje corporal de los actores respecto a este, lo que supuso un acierto para su idea de convertir el paisaje en otro personaje más. La fotografía, esta vez encargada por Michael Seresin, es casi naturalista y se volcó en dotar a la obra de una esencia única trabajando con pocos primeros planos. De la banda sonora ya no puedo decir mucho más de lo que dije en su día, volviendo a recordar que me parece el mejor trabajo que hizo Williams en la saga. El apartado artístico nunca falla en la saga pero en esta ocasión destaca especialmente, y además,  a pesar de tener ya más de diez años, los efectos especiales no han envejecido nada mal.

Esta Harry Potter y el prisionero de Azkaban desprende talento en todos sus ámbitos y es una película que ajena a la saga también se sitúa como una de las mejores películas de fantasía de los últimos años. El plantel de secundarios, como siempre, cuenta con unos de los mejores actores y actrices del Reino Unido, y del trío protagonista destaca Emma Watson, que ya levantaba pasiones y apuntaba maneras; también supuso el primer amor platónico de muchos de mi edad, ay. Es una gran maquinaria en la que todas sus piezas, grandes o pequeñas, funcionan y eso se nota, como en un buen reloj. Solo tengo que alegar una última cosa: ¡Vivan los viajes en el tiempo! [9,5]

Daniel Escaners

El hecho de que tantos los libros como las películas me hayan acompañado durante gran parte de mi vida provoca que le tenga cierto cariño a la franquicia Harry Potter. No lo considero literatura maestra ni, en el caso de las adaptaciones a la gran pantalla, la fuente de la cinematografía, pero la historia de este joven mago me entretuvo y en variadas ocasiones emocionó a lo largo de los años. Además, si lo comparamos a otras sagas juveniles que han aparecido en los últimos tiempos, Harry Potter sigue en el puesto más alto. Y aunque acabo de decir que las películas de esta marca no me resultan, en general, fantásticas (y nunca mejor dicho), me sorprende encontrarme con que, haciendo un repaso de las valoraciones que tengo de todas y cada una de ellas, la mayoría me parecen buenas. Algunas mejores, otras peores, pero en conjunto me resulta una saga tremendamente respetable y bastante gratificante.

Harry Potter y el prisionero de Azkaban es para un servidor la mejor película de toda la franquicia. Quizá por el director que tiene detrás, quizá por suponer un salto en la saga en cuanto a intensidad y oscuridad se refiere, o quizá por un guión que se aleja de la irregularidad que la marca mostraría en todo su desarrollo y apuesta por una película de misterio en la que todo, absolutamente todo, tiene un por qué, un fin, una desembocadura. Las otras dos películas que más me gustan de Harry Potter, que vendrían a ser El cáliz de fuego y Las reliquias de la muerte Parte 1, a pesar de parecerme buenas películas por diversos motivos que ahora mismo no viene al caso comentar, acaban teniendo una estructura muy dividida: en la primera es evidente, ya que son las pruebas del torneo las que hacen que la trama avance; y en la segunda, al ser casi una road movie, los sucesos ocurren a trompicones, en fases claramente divididas. Esto no ocurre en Harry Potter y el prisionero de Azkaban: todo fluye, no hay saltos, parece que todo aporta información a un espectador con ansias de saber.

No solo esta tercera entrega tiene una magnífica mezcla de misterio, aventuras y juegos temporales, sino que todo el empaque (visual, sonoro, actoral) funciona a las mil maravillas. La mano del director mexicano guía con gracia a una historia que se permite momentos mágicos con una fotografía destacable (gran trabajo de Michael Seresin) y que, como he dicho anteriormente, supone un cambio de tono con las dos entregas vistas hasta la fecha (La cámara secreta intentaba ser una película oscura; El prisionero de Azkaban lo es). Nunca me ha gustado demasiado Daniel Radcliffe, me resulta un actor sangrantemente limitado, y Rupert Grint sufre las consecuencias de que Ron sea el personaje con menos peso en la trama, pero a pesar de estos baches el film destaca por su faceta actoral gracias a una Emma Watson que se empezaba a convertir en el amor de los preadolescentes de la época y a un dúo, Gary Oldman y David Thewlis, de aplauso.

Harry Potter y el prisionero de Azkaban es una muy buena película y posiblemente la mejor adaptación de la saga literaria de J.K. Rowling. Amplía el mundo del joven mago (con la introducción de los Dementores y de la prisión Azkaban), introduce nuevos y carismáticos personajes que acabarían siendo recurrentes a lo largo de toda la franquicia, prepara el terreno para lo que está por venir (Colagusano)… Como film individual funciona y como inicio de lo que venía a continuación también. Aquí funciona todo. [8]

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