[Ciclo Cuarón] Hijos de los hombres

La carrera de Alfonso Cuarón había sido hasta el momento un verdadero vaivén, cambiando continuamente de país en el que rodaba y tocando variados géneros con películas que, sin embargo y poco a poco, contenían el a día de hoy reconocible sello del mexicano. Tras la entrega de Harry Potter decidió continuar en Inglaterra para filmar el que es uno de sus films más queridos, Hijos de los hombres (Children of Men, 2007).

Daniblacksmoke

Después de dejar atrás su incursión el mundo de Harry Potter, Cuarón comenzó a desarrollar el que sería su siguiente proyecto, Hijos de los hombres. Se trataba de la adaptación de la novela distópica del mismo nombre escrita por la británica  P. D. James. Mientras realizaba tal ambiciosa película, ayudó a su compatriota Guillermo del Toro en la producción de El laberinto del fauno (íd., 2006), la cual logró reconocimiento internacional incluyendo tres Oscars y dos Baftas, mientras que la dirigida por Cuarón se quedó con tres nominaciones en los Oscars y también ganó dos Baftas: Mejor fotografía y Mejor diseño de producción. Al protagonista de este ciclo por esos años también le dio tiempo a rodar un corto que formaría parte de un segmento de la película Paris, je t’aime (íd., 2006).

Hijos de los hombres es una obra digna de estudio (de hecho es la base del documental The Possibility of Hope dirigido por el propio Cuarón incluido en el edición física de la película y que cuenta con intelectuales de la talla de Slavoj Žižek o John N. Gray) tanto a nivel filosófico como a nivel cinematográfico. La historia nos desplaza a un más que posible futuro atraído por el retorcido retrato de nuestro presente, una realidad cada vez más sucia. Su actitud no es nueva, es una nueva visión de entre mil de hasta donde podemos llegar, cual es el limite. Y me parece que la ciencia ficción no es más que el perfecto pretexto para tratar el tema de la película: la infertilidad del ser humano, y a la vez el de una sociedad que se consume al saber que tiene fecha de caducidad. En ningún momento se deja claro el por qué de esta “maldición” hacia la raza humana, solo hay conjeturas. La cinta nos sitúa en 2027, año donde asesinan a la persona más joven de la tierra, y donde vemos a través de Theo, un individuo en decadencia como la civilización que le rodea, cómo está Londres, unas de las pocas ciudades que aún se mantienen en pie. El trasfondo de la historia y el mundo que construye lo es todo en el guión, y es de sobresaliente. Los personajes que vemos involucrados en ella son arquetípicos y algo planos en su desarrollo, a pesar de que la mayoría se apoyan en actores de primera fila.

La famosa dupla de Cuarón y Lubezki se vuelve a reunir tras cinco años sin trabajar juntos. Y ambos han mejorado en lo suyo desde que realizaran Y tu mamá también (íd., 2001), esta progresión se vio reflejada obviamente en Hijos de los hombres, la cual tenía una puesta en escena atrevida y desgarradora. La película se ideó para que no hubiera mucho corte, es decir, una vez más veríamos el gusto de ambos por los planos secuencias. Unos planos, por cierto, tan bien coreografiados que asustan. La naturaleza y fluidez con la que todos los sucesos ocurren meten de lleno al espectador en ese mundo distópico, así como una imagen cercana al documental en la que la cámara sigue a los protagonistas por el escenario, dando una cercanía que otras producciones ni siquiera intentaron. En cada secuencia de Hijos de los hombres hay un momento que no olvidaré, a veces son hasta secuencias enteras. La mítica escena del coche, la cual es todo un prodigio técnico, es memorable. Como ese primer contacto con el universo de la cinta en una cafetería y lo que sucede posteriormente. Pero si hay un momento sobre todos los que hay en esta obra es sin duda esa tregua, cargada de significado y que aquí un servidor no pudo evitar que se le cayeran dos lagrimones, aún habiéndola visto ya.

La conclusión de todo esto es que si estás leyendo estás palabras y aún no te has puesto a ver la película, deja de leer y ve a verla. Lo segundo que me gustaría es que si ya la has visto pero la recuerdas levemente, date un capricho y vuelve a ella. Cuarón firma aquí el mejor largometraje que había hecho hasta la fecha, cargado de mensaje y con un nivel bastante alto de cine, puro cine. A los locos por los planos secuencia como yo, la recomiendo a más no poder. Un clásico ya. [9,5]

Daniel Escaners

En ocasiones solo se necesita un buen contexto y un gran director al volante para realizar películas memorables. Debajo de esa compleja capa que dibuja en sus primeros minutos de exposición, Hijos de los hombres nos cuenta una historia muy sencilla: el viaje de un hombre y una joven con tal de poner a esta última a salvo. Una road movie que se alimenta de un punto de partida fantástico (la humanidad no puede reproducirse) que nos sitúa en un mundo a la deriva, en el que la gente ha perdido la esperanza y los colegios han sido invadidos por la vegetación ante el silencio de sus aulas.

Si por algo considero a Hijos de los hombres la mejor película que ha firmado Alfonso Cuarón hasta la fecha, y dejando de lado aspectos de expresión cinematográfica, es por la tristeza que me trasmite esa verdecina atmósfera. La gente llora la muerte de la persona más joven del planeta no porque tengan una conexión próxima a ella, sino porque sienten que la enorme ola de la extinción está golpeando sus costas. El personaje de Clive Owen, que se verá envuelto en una aventura en la que el destino del mismísimo futuro parece estar en juego, es en un principio un hombre amargado que trabaja en una oficina. ¿Para qué trabajar, si nadie viene detrás para disfrutar de tu legado? Quizá precisamente sea para borrar ese pensamiento de la cabeza.

Una imagen dice más que mil palabras, se suele sentenciar. Hijos de los hombres es un buen ejemplo de cara a defender esa arriesgada afirmación. A pesar de contar con un buen guión poblado por personajes que si bien no cuentan con un gran desarrollo por falta de tiempo sí que funcionan al estar desde el principio bien definidos, estamos ante una película de imágenes y de situaciones contadas a través de una cámara que, con el ánimo de desarrollar inolvidables planos secuencia, nos traslada de una forma casi personal a ese frondoso paisaje, a esas ciudades habitadas por fantasmas, a esos conflictos en los que una tregua parece el fin del sinsentido pero que se torna como solo eso, una tregua. La belleza, y la tristeza, de las imágenes son enormes. Y solo puedo quitarme el sombrero, de nuevo, ante Lubezki, que nos vuelve a regalar una fotografía para el recuerdo.

Quizá debería hablar de todos los intérpretes conocidos que aparecen, de lo complicado que tuvo que ser llevar a cabo esos largos planos secuencia o de lo mucho que me gusta ese climático aunque a la vez cortante final, pero quería centrarme en lo que la película me ha transmitido, en lo que he sacado después de este segundo visionado. Hijos de los hombres me parece una obra maestra de este siglo, un ejercicio narrativo del que se puede aprender mucho sobre ese complicado arte de hacer cine. [9,5]

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