[Ciclo Kubrick] 2001: Una odisea del espacio

Una de las  películas más importantes de la historia del cine. Alzada por muchos como una de las más grandes jamás realizadas. Para tantos otros la cima de Stanley Kubrick. 2001: Una odisea del espacio (2001: A Space Odyssey, 1968) es, entre otras muchas cosas, una de esas películas de las que es un placer hablar. Así que no demoremos la misión más tiempo: pónganse los cascos y (des)activen a sus HALS particulares, porque quien sabe qué habrá en los confines del universo.

Daniblacksmoke

El mismo año que estrenó ¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú (Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb, 1964) Kubrick leyó El Centinela, un relato corto de Arthur C. Clarke. Se le ocurrió construir un guión sobre la base de aquel relato y ese mismo año contactó con Clarke para escribir conjuntamente el libreto del que sería la siguiente película del director. Ya en 1966 se habían filmado todas las escenas con los actores pero los efectos especiales -diseñados por Kubrick, labor que le otorgaría su primer y único Oscar personal- no estuvieron acabados hasta 1968. 

2001: Una odisea del espacio es una obra maestra, dejémoslo claro desde el principio (si es que hubiera que hacerlo a estas alturas). Con pocas películas deberíamos tener tanto respeto como con la citada. Ríos de tintas y bastante memoria virtual se ha gastado teorizando, debatiendo y apreciando sus detalles por lo que yo puedo aportar es mínimo. Me limitaré a comentar las cimas que alcanzó. Para empezar, la cima más notoria que supone es en la propia ciencia ficción ya que hasta estrenarse la película era un género de nicho donde solo existían tramas ridículas con extraterrestres antropomórficos o invasiones de bichos gigantes (ya sean hormigas, arañas o lo que fuera). 2001 acercó el género a los adultos y lo hizo madurar siendo aún hoy, casi medio siglo después, un referente del mismo. También es la cima en la carrera de Kubrick como autor, y como consecuencia, la cinta suele estar compartiendo cima con las grandes películas de la historia del cine en numerosos rankings.

Una de las cosas que más me llaman la atención de 2001: Una odisea del espacio es que hay que hacer un “esfuerzo” para ponerse con ella, y más si te enfrentas a ella por primera vez. Es una película lo suficientemente densa, sutil y lenta que si no pones de tu parte puede llegar a aburrirte soberanamente. No obstante sólo contiene cuarenta minutos de diálogo en un metraje de dos horas y cuarenta minutos, y las primeras palabras pronunciadas no ocurren hasta pasada la primera media hora de película, a la par que cuenta con secuencias nada convencionales como la del conocido viaje psicodélico de Bowman que dura diez minutos. Es de esos filmes que ganan con cada nuevo revisionado, además, cualquier amante del séptimo arte debería al menos una vez en su vida -si tiene la oportunidad, como fue mi caso- disfrutarla en una sala de cine. “Pero que genio está hecho Kubrick” y nada más se me pasa por la cabeza cuando veo la película, sobre todo ante esos espectaculares efectos especiales, que por cierto suponen otra cima más.

Son tantos los temas que Kubrick toca en la cinta que se seguirá estudiando pasen los años que pasen. La forma en la que está estructurada y contada la historia, aquella grandiosa elipsis, HAL 9000, las naves danzando por el espacio al son de El danubio azul de Strauss o las apariciones de los monolitos son ejemplo de lo que ha hecho Kubrick por el medio dejándonos una de las películas más icónicas y grandiosas del cine. [9,5]

Daniel Escaners

Qué no se ha dicho ya de la que es una de las películas más importantes de la historia del cine y, para muchos, la mejor obra realizada por ese señor empeñado en depurar y sobrepasar límites llamado Stanley Kubrick. Empezar a señalar punto por punto las proezas y virtudes de 2001: Una odisea del espacio dudo que fuera un ejercicio que se diferenciara en exceso de tantos otros textos que la han abierto en canal para analizarla con la mayor precisión posible; y por ello, en cuanto a mi parte del artículo se refiere, no es esa mi intención: vengo a hablar de experiencias y emociones.

Yo era un jovenzuelo (que lo sigo siendo, pero aun más) que asistía, como debía ser por aquellas fechas, a las clases del instituto. Para alegría de casi todos, un día el profesor de Psicología nos puso La naranja mecánica (A Clockwork Orange 1971), para visionarla en grupo y, una vez finalizada, comentar nuestras impresiones. Yo ya la había visto, y mis conclusiones no variaron en exceso, pero de toda aquella experiencia me quedé con una frase que dijo nuestro “maestro”, algo así como “He decidido poner La naranja mecánica porque en años anteriores puse 2001 y estaba un poco aburrido, era un coñazo“. La frase no es literal, pero la idea sí. Y yo, que por aquel entonces no había visto la odisea espacial de Kubrick, me quedé algo extrañado; bueno, tan solo sería su opinión. No mucho después decidí lanzarme a verla, con miedo de efectivamente encontrarme con la película aburrida que el profesor había profetizado. Nada más lejos de la realidad. La disfruté, en algunos tramos con verdadero asombro, y mi amor no ha dejado de crecer en los dos revisionados posteriores (uno en el cine).

Parece que cuando se utiliza la palabra “lenta” para definir a una película se están lanzando dardos peyorativos hacia una diana a la que muchos no se atreverán a acercarse, y no creo que sea justo. O por lo menos habría que matizar el uso de dichas cinco letras y señalar bien a lo que nos referimos. 2001: Odisea del espacio es, efectivamente, una película pausada. Se toma su tiempo en narrar algunas situaciones, y entiendo que eso suponga una barrera que no permita el disfrute de muchos. Sin embargo, también es el film (uno de los muchos) que demuestra que lento, o pausado, no es igual a aburrido. 2001: Odisea del espacio es una película fascinante por todas las sensaciones que te lanza, minuto a minuto, mientras estás sentado delante de ella; Kubrick, superando las limitaciones técnicas y logrando un prodigio, realiza unos planos mágicos a la orden de una historia más interesante, o inteligentemente construida, de lo que puede parecer.

Esos primeros planos de la película, habitados por los créditos iniciales; ese prodigioso prólogo y la elegancia con la que Kubrick realiza una elipsis imposible; el baile entre las dos naves espaciales, dejando claro que la música juega un papel fundamental en la narración; la parte de HAL, con un control de la tensión estupendo; y podría seguir, destacando momentos brillantes. Es una de las grandes películas del señor Stanley; creo que no mi favorita, por razones puramente subjetivas relacionadas con gustos y demás, pero es innegable la importancia y fuerza de tal obra maestra. [9’5]

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