[Ciclo Kubrick] El resplandor

Partiendo de una novela de Stephen King y con el ánimo de realizar otra obra para la posteridad en un género que no había tocado antes, Stanley Kubrick realizó la que para muchos es una de las grandes cintas de terror que nos ha dado el cine: El resplandor (The Shining, 1980). Acompañadnos de visita al Overlook Hotel y sus espeluznantes secretos.

Daniblacksmoke

Kubrick comenzaba la década de los ochenta estrenando la adaptación de uno de los libros del escritor de moda estadounidense Stephen King, adentrándose así en el género del terror. La película consiguió una respuesta generosa por parte del publico con una taquilla bastante buena internacionalmente. Sin embargo no tuvo muy buena acogida por parte de la crítica, que de hecho no se la tomaron muy en serio. El más crítico con la película fue el propio King, que aún a día de hoy le parece una mala adaptación de su novela al no profundizar en el verdadero tema de la misma y alterar demasiadas cosas. Fue la primera película de Stanley Kubrick desde Espartaco (Spartacus, 1960) en ni siquiera tener una nominación al Oscar. A pesar de todos los palos que se llevó en su momento a El resplandor el paso del tiempo le ha sentado de maravilla, llegando a nuestros días como una cinta de culto.

La atmósfera de El resplandor es única, de hecho Kubrick es tan genio que aterró a medio planeta con una película que sucedía la mayor parte del tiempo de día y en habitaciones luminosas. Terror que para seros sincero nunca he sentido con esta obra, pero te tiene en constante mal rollo gracias a la ambientación que se palpa tanto dentro como fuera del hotel Overlook. Es una de las películas más icónicas del director y no me extraña. Difícilmente se te va a ir de la cabeza alguna de las escenas míticas que plagan el filme. Puede que la adaptación que hace Kubrick -junto a Diane Johnson– al reescribir la novela sea el ejemplo perfecto de que no se debe adaptar palabra por palabra, y probablemente sea una de las mejores adaptaciones cinematográficas que se han hecho jamás. También es cierto que, al menos para el que escribe, no era muy difícil superar la calidad de la novela, que aunque interesante resulta bastante reiterativa y tediosa por momentos.

Yo sí que soy reiterativo con este ciclo, pero es que es imposible no serlo, pues tengo que afirmar nuevamente que la dirección de Kubrick es magistral. La calidad de la obra es indiscutible, así como los niveles de perfeccionismo de nuestro querido director que sobrepasaban lo enfermizo ya. El rodaje tuvo que ser otra película de terror. Jack Nicholson fue el elegido para el papel de Jack Torrance -Kubrick pensó en un inicio también en Robert De Niro y Robin Williams, inimaginable- llevando a cabo una de sus interpretaciones más recordadas; a mí personalmente a ratos me parece excesivo su histrionismo pero me convence, también es cierto que pocos saben hacer de loco tan bien como Nick. Nueva película de Kubrick significa innovaciones técnicas, en esta ocasión rodó escenas que eran imposibles de rodar hasta ese momento pero que lo pudo hacer gracias a una innovación que por aquel entonces era bastante reciente como era la Steadicam.

El resplandor es sin duda la mejor película de terror que he visto, y dudo que muchas la superen. Sin embargo  para mí no se encuentra entre las obras maestras del director a pesar de que me parece una película que está a otro nivel. Si hay algo que realmente me saca algo de la experiencia global es el personaje de Wendy interpretado por una Shelley Duvall algo sobreactuada, y poco más. Por otro lado me encanta la de teorías locas que hay alrededor de esta cinta, os podéis hartar de leer conspiranoias locas por internet y si os gustan estas cosas es imprescindible el visionado de Room 237 (íd., 2012). No va a ser la última vez que me pierda por los pasillos del Overlook. [8,5]

Daniel Escaners

Soy muy de pasarlo mal con películas de terror que a una persona con capacidad de aguante (o menos cagao, llamémoslo así) apenas le inquietaría. Recuerdo cuando vi El exorcista (The Exorcist, 1973) bajo recomendaciones que me decían que tranquilo, que la película había sido tan parodiada y estaba técnicamente tan superada que el visionado a día de hoy me llevaría más a la risa que al miedo. Me acordé de sus madres en cada susto que me llevé; que daba risa, decían. Risa nerviosa, como mucho.

El resplandor, sin embargo, es una película mucho más accesible en este sentido: apuesta más por crear una atmósfera enfermiza e inquietante que por hacerte saltar de la butaca. No pasé exactamente miedo al verla, sino una continua inquietud alimentada tanto por el fondo de la historia, profundamente diferente a la novela de Stephen King, como por su forma, aspecto en el que Kubrick y su estilo entraban en acción con tal de crear un espacio, el Overlook Hotel, que pareciera amenazante, como si al torcer la esquina se fuera a abalanzar sobre ti una fuerza desconocida. Prueba de ello son los recorridos del pequeño Doc (Danny Lloyd) en su triciclo, secuencias esenciales no solo por su atractivo visual y sonoro, ambos muy cuidados, sino porque ayudaban a presentar el entorno y a producir momentos de tensión e, incluso, sobresalto (con la aparición de las gemelas al fondo del pasillo).

He mencionado en el anterior párrafo que la trama es muy distinta a la que se nos narraba en las páginas del señor King, y aunque es cierto que con respecto a ellas pierde algo de profundidad (que, por otro lado, es inevitable ya que la novela tiene mucho más espacio y tiempo para dedicarse a su universo), me parece que la adaptación termina ganando con el cambio al hacer de la historia algo mucho más ágil, directa y dinámica. La evolución de un personaje como Jack Torrance (apoteósico Jack Nicholson) resulta menos compleja desde un punto de vista psicológico, pero tremendamente más disfrutable en cuanto al interés de la narración. Todo fluye mejor que en las páginas, esa es mi sensación.

Dudo que El resplandor sea la mejor película de Kubrick en cuanto al apartado técnico se refiere (pondría por delante a otras obras maestras como 2001 o Barry Lyndon), tampoco creo que contenga las mejores interpretaciones (la voz de Shelley Duvall pone nervioso a cualquiera) o la mejor música, o que sea el más brillante ejemplo del perfeccionismo de este director. Sin embargo, y a falta de ver Eyes Wide Shut (íd., 1999), es mi película favorita de Kubrick. Me fascina cada segundo, me parece un relato espectacular que consigue elevar una obra literaria algo mediocre al más alto grado cinematográfico, haciendo uso de las posibilidades que da el cine para dotar al espacio, al lugar, de una presencia impresionante. En este segundo visionado he tenido que mirar al reloj cuando han aparecido los títulos de créditos para asegurarme, entre mi asombro, de que de verdad habían pasado las dos horas que dura la cinta. Me absorbe. [10]

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