[Ciclo Kubrick] Eyes Wide Shut

Eyes Wide Shut (íd., 1999). El final de una de las más grandes filmografías que nos ha brindado un director en la historia del cine. Una película polémica, especial, muy de Stanley Kubrick. Terminamos otro ciclo hablando de esta cinta, protagonizada por Nicole Kidman y Tom Cruise, que tanto ha dado que hablar a lo largo de los años. Están invitados a la fiesta; eso sí, no se olviden de traer máscara.

Daniblacksmoke

En 1999 nos dejaba uno de los cineastas más influyentes en la historia del séptimo arte. No sin antes dejarnos una ultima joya, la que sería su obra póstuma -falleció días antes de poder tener listo el montaje final- Eyes Wide Shut. La película está basada en Relato soñado, una novela de Arthur Schnitzler. Habían pasado doce años desde la última película de Kubrick, lo que generó una expectación que no me puedo ni imaginar ahora mismo. Para no faltar a la tradición la cinta provocó alguna que otra polémica, sobre todo por la censura que tuvo la misma en el país de origen del director donde se ocultaron digitalmente algunos órganos sexuales de ciertos extras en cierta orgía. El filme no fue recibido tan bien como cabría esperar por la crítica aunque a día de hoy se tome como una de las grandes obras firmadas por Kubrick.

Eyes Wide Shut tiene algo, no lo voy a negar. Un aura lleno de misticismo que impregna la obra invitando al espectador más curioso a adentrarse en ella, algo habitual en otras películas de Kubrick. Es un tema bastante interesante el que toca el filme, a priori lo hemos visto repetidas veces en otras tantas historias pero nunca antes desde este prisma ni mucho menos contado de esta forma.  Eyes Wide Shut es la crítica definitiva al matrimonio, al vivir en pareja, a la (in)fidelidad. Pero realmente es mucho, mucho más. Tanto que junto a El resplandor (The Shinning, 1980) y 2001: Una odisea del espacio (2001: A Space Odyssey, 1968) puede que sea la obra de Kubrick con más interpretaciones que nos ha dejado el director, aparte de las innumerables teorías que emanan por internet. La película se presta a ello gracias a lo sumamente detallista que era Kubrick y ya se sabe, ningún objeto que salga en plano está puesto al azar.

En esta, su última gran obra, Kubrick vuelve a hacer un despliegue enorme de su virtuosismo para filmar, de lo narrativo mediante lo visual. Ese juego de colores y luces intensas para plasmar la situación que está pasando Bill, el personaje protagonista, en cada momento me vuelve loco. La película, a pesar de estar ambientada en Nueva York, se filmó en su totalidad en Inglaterra debido a la fobia que el director le tenía a los aviones, razón por la cual desde Lolita (íd, 1962) no se movió de Gran Bretaña. Uno de los puntos fuertes de la cinta es que la pareja protagonista era un matrimonio real, y no uno cualquiera, sino el de Tom Cruise y Nicole Kidman, la pareja de moda de los 90. Ambos hacen unas interpretaciones magistrales y entregadas; y no tuvo que ser fácil aguantar a un incansable perfeccionista como era Kubrick. Dicen las malas lenguas que mucho de lo que vivieron en el año y pico que duró el rodaje fue la semilla del divorcio entre las dos estrellas un par de años después.

La banda sonora vuelve a tener una gran presencia de música clásica. Aunque esta vez bastante más variada que en otras ocasiones y con piezas originales compuestas por Jocelyn PookEyes Wide Shut me parece un cierre más que adecuado a toda la obra del visionario Kubrick. Una película que gana con cada revisionado y que te asegura una larga conversación con otra persona que haya visto la película para especular e intentar descubrir juntos que creeis que habeis visto. La última escena resume a la perfección el tema central de la película con un final que cierra a la perfección. Que la última palabra dicha en la filmografía de Stanley Kubrick sea “Fuck” es bastante interesante. [8,5]

Vaya verano más kubrickiano que nos hemos pegado en La Pantalla Invisible. Como siempre, ha sido todo un placer disfrutar por orden cronológico de toda la obra de un director, y vaya director. Creo que pocos ciclos vais a leer, tanto de los que ya llevamos hechos como en el futuro, con un número tan elevado de peliculazas. No hay discusión de lo genio que era Kubrick, que sí que tenía sus cosas, pero en cuanto a sus películas pocas pegas se pueden poner. El día que se deje de alabar el cine de este señor el mundo habrá acabado. Sin más despedirme diciendo que a la próxima parada de los Ciclos de cine de LPI le tengo especial ganas -aunque algo de temor a su vez- y nos vamos con cierto director tejano que tiene de actor fetiche a Ethan Hawke. Si aún no sabéis quien es, que me extraña, tenéis que esperar hasta octubre para descubrirlo.

Daniel Escaners

Viendo la que es una de mis películas favoritas, Mulholland Drive (íd., 2001), no podía dejar de pensar en la fascinación que me provocaba cada fotograma. Más allá del pulso de la narración, más allá de la fotografía y de las interpretaciones, siendo todos apartados sobresalientes, lo que no me dejaba apartar la mirada de la pantalla era ese magnetismo que embadurnaba las escenas, esa sensación de no entender del todo qué estaba ocurriendo pero no poder dejar de saborearlo. Una vez terminada y reposada, te paras a unir todos los puntos y consigue descifrar (casi) a la totalidad el enigma, pero aun así la fascinación no desaparece. Esta sensación que tanto amo se ha vuelto a repetir en Eyes Wide Shut, cinta que le ha arrebatado a El resplandor (The Shining, 1980) el puesto de mi película favorita de Stanley Kubrick.

Era la única y última película de Kubrick que me quedaba por ver. Me la he estado reservando para este ciclo, que ya baja su telón, y cerrar así la trayectoria de uno de los mejores directores que ha conocido el séptimo arte. Mirando desde fuera a Eyes Wide Shut preveía que eran pocas las opciones de que no me gustara: Nicole Kidman en sus mejores años, el Tom Cruise de 1999 (recordemos Magnolia (íd., 1999)) y, sobre todo, el misterio que rodeaba el film me impulsaban a esperar algo, al menos, tremendamente interesante. No sabía de qué se trataba, solo había visto (y por casualidad) algunos planos habitados por gente ataviada con máscaras venecianas y largas capas. Fascinación, eso me transmitían, y eran apenas unas gotas del mar al que me he sumergido nada más he comenzado este viaje.

Esta historia de un matrimonio casi de conveniencia, de infidelidades acalladas y poderes oscuros me ha tenido atado a la silla durante sus dos horas y media. Eyes Wide Shut es el binomio de la dirección más depurada y de una narración que muestra tanto como esconde. Es una película bastante sencilla de seguir y de entender, pero es cuando te paras a pensar (y lees artículos tan interesantes como este) cuando te das cuenta de la profundidad de sus diálogos y situaciones, y del enfermizo control que ejerce Kubrick sobre la forma de contar la historia. Todo, absolutamente todo, está en el sitio en el que debe estar. La luz (ese rojo, ese azul) tienen un significado narrativo, cada línea de diálogo da trasfondo a unos personajes psicológicamente muy profundos, al mismo tiempo que abre y cierra incógnitas. Me encanta, respecto a esto, que sea una película que no encaje todo el puzzle, o por lo menos que deje algunas piezas sueltas (claves ambiguas) para que saques tus propias conclusiones.

Las interpretaciones de Nicole Kidman y Tom Cruise son prodigiosas. Sus personajes, magníficos. Eyes Wide Shut es, en su conjunto, fascinante. No creo que haya una palabra que la resuma con mayor precisión, o quizá no que englobe lo que he sentido al verla. Tenía muchas ganas de que me gustara, estaba incluso nervioso de que fuera así: deseaba decirle adiós a Kubrick por todo lo alto, aplaudiendo y afirmando su genio. Tampoco es que si Eyes Wide Shut me hubiera decepcionado bajaría a Stanley del lugar que le pertenece, en lo más alto, pero qué placer ha sido despedirle con la que para mí es su cinta más redonda. Bueno, no sé si decir redonda. Misteriosa. Estimulante. Profunda. Y sí: fascinante. [10]

Y finalizamos otro ciclo más. Este ha sido especial; cómo sino clasificar el poder ver la filmografía de Stanley Kubrick de una forma ordenada, ir comentándola, desde un punto de vista totalmente personal, y compartiéndola con otra persona. No creo que a estas alturas haga falta decir que Kubrick era un genio, pero vaya, lo era. Y tanto que lo era. Tantas grandes películas, tantas obras maestras… que asusta. Y más sabiendo que su producción le llevó solo a filmar trece largometrajes, una cantidad bastante baja. Pero qué calidad, macho. Y vaya cierre. Me alegro tanto de que me haya apasionado Eyes Wide Shut, en serio, ha sido una de las grandes alegrías de este ciclo. Y dentro de poco, por seguir con los directores interesantes, toca comenzar otro, dedicado a un director que narra momentos de una vida, y lo hace antes del amanecer, atardecer y anochecer.


La película de Stanley Kubrick más votada en la encuesta por los lectores de La Pantalla Invisible ha sido La naranja mecánica. También han resultado muy queridas casi de forma equitativa 2001: Una odisea del espacio, El resplandor, Barry Lyndon y Eyes Wide Shut.

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