[Ciclo Kubrick] La chaqueta metálica

Stanley Kubrick volvería a visitar el género bélico 23 años después de ¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú (Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb, 1964) con una película de diferente enfoque, La chaqueta metálica (Full Metal Jacket, 1987), y esta vez centrándose en la guerra de Vietnam. Hablemos de este ya clásico del género.

Daniblacksmoke

Siete años tuvieron que pasar para que Kubrick estrenase una nueva película. En esta ocasión volvía a tratar, por última vez, un conflicto bélico; nada más y nada menos que la guerra de Vietnam. Para seguir con la “tradición” La chaqueta metálica era una adaptación, de la novela The ShortTimers de Gustav Hasford. Aunque se estrenara un año después del exitazo de Platoon (íd., 1986), no pasó desapercibida en la taquilla y obtuvo buenas críticas. En cuanto a premios, únicamente se pudo colar en los Oscar con la nominación a Mejor Guión Adaptado, quedando el icónico papel del sargento Hartman -interpretado por R. Lee Ermey– relegado a una única nominación en los Globos de Oro.

¿Por qué, Kubrick? ¿Por qué? Los primeros cuarenta y cinco minutos de La chaqueta metálica están a otro nivel, una magistral crítica hacia el ejercito estadounidense de finales de los sesenta. Si en Senderos de gloria (Paths of Glory, 1957) veíamos la crudeza y el miedo de los soldados en el frente a la par que a los hipócritas y cobardes de los altos mandos y en ¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú nos revelan que la “verdadera” guerra se vive en los despachos con situaciones tan tensas como ridículas, en la obra protagonista de hoy Kubrick nos quiere hablar sobre el alienante adiestramiento de los propios soldados, la preparación para la inminente guerra. Pero el problema es precisamente que al pasar los tres primeros cuartos de hora, al presenciar la mejor escena de la película, nos vamos directos a Vietnam y pasa a ser una película bélica más.

Habría que matizar aquello de “una película bélica más”, porque la sigue dirigiendo Kubrick y porque a pesar de la pérdida de interés que causa en el espectador el comienzo de esta segunda parte, es entretenida y no empeora demasiado el resultado global. A destacar la escena final a ritmo de la Mickey Mouse Club March. La dirección vuelve a ser uno de los platos fuertes, en ambas partes de la cinta. De la segunda parte me gusta especialmente que parezca que realmente hay un cámara grabando y siguiendo la travesía de los soldados protagonistas, como si de un reportaje o un documento de guerra se tratara. Del reparto poco se puede decir, ya que cuenta con actores no muy conocidos y que no han hecho nada especialmente relevante a excepción de un par como el brillante Vincent D’Onofrio, que realiza un papel inolvidable como el recluta Patoso, y que lo ha petado este año como Kingpin en la Daredevil de Netflix. También habría que mencionar a Matthew Modine (Bufón) que protagoniza ambas partes de la obra, el ya mencionado R. Lee Ermey y, porqué no, John Terry que aunque su aparición se limita a un par de escenas nunca está de más recordaros que fue el padre de Jack Shepard en Perdidos.

Siempre quedará la duda de qué hubiera sido La chaqueta metálica de conservar únicamente la primera parte o de seguir desarrollando ese tema en la segunda. Es una película bastante buena a pesar de todo, pero para nada se encuentra entre mis favoritas del maestro. No me entusiasma lo suficiente, lo siento. Aquí mi fusil, y aquí mi pistola. [7,5]

Daniel Escaners

“Quiero que estos retretes estén tan limpios que hasta la mismísima Virgen María pudiera venir y descargar con la cabeza bien alta.” Sargento Hartman

Sobre los primeros cuarenta minutos:

El sargento Hartman es un personaje inolvidable. Un tío duro e hilarantemente ofensivo que no duda en tratar como escoria a sus reclutas para, imagino, sacar lo mejor de ellos. Frases como “Eres tan feo que podrías estar en un museo de arte moderno” o “Admiro tu honradez; sí, coño, ¡me gustas tanto que te invito a mi casa a tirarte a mi hermana!” son la más evidente prueba del tono que quiere imprimir Kubrick en este primer acto: el de la comedia negra y muy intensa, sin apenas un segundo de respiro y girando en todo momento alrededor de un personaje, el mencionado dictador entre soldados.

Porque aunque seas consciente de la otra línea argumental que se está desarrollando al mismo tiempo, relacionada con el personaje interpretado por Vincent D’Onofrio, te quedas siempre con las escenas y los momentos del sargento Hartman, un R. Lee Ermey que se debió dejar la voz en el rodaje a la par que disfrutar un papel tan jugoso como el que nos ocupa. Y es que gracias a, entre otras cosas, su personaje, nos encontramos ante una de las partes (actos, segmentos, como queráis) más memorables que ha hecho Kubrick a lo largo de su filmografía. Me resulta tremendamente gracioso y brillante.

Sobre la hora y cuarto restante:

El resto de la película tiene un problema: todo lo anterior. No solo lo que nos contaban previamente resulta mucho más interesante y disfrutable de seguir, sino que dicho primer acto acaba de tal forma que parece el clímax de un mediometraje que exige su finalización. Pero no, la historia sigue, convirtiendo a La chaqueta metálica en una película bélica “del montón”. Las comillas hay que agradecérselas a Kubrick.

A pesar de que la historia que se desarrolla a continuación no es tan estimulante y parece no saber muy bien qué está contando (sí, nos relata algunos horrores de la guerra, pero de forma casi esporádica y salteada), consigue ser un film bélico de calibre gracias a la realización de su director, que lleva con pulso las escenas de acción y apuesta por elementos de su cine (el zoom, por ejemplo) dándoles una utilidad diferente, como puede ser anticipar el disparo de un francotirador. Cuenta con varios momentos brillantes, entre los que destaco la última escena, que confirma que no nos encontramos ante una historia cerrada sino, en su segunda parte, las vivencias de un grupo de soldados en Vietnam. Lo que sí cierra es una película que, sin ser redonda, me entusiasma mucho. [8]

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