[Ciclo Kubrick] ¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú

Kubrick continuaría su camino después de la adaptación de Lolita  (íd., 1962) retomando el género bélico que ya exploró en Senderos de gloria (Paths of Glory, 1957) pero desde una perspectiva diferente, más humorística y ridícula. ¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú (Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb, 1964), además de un título traducido con quizá demasiada libertad, es una película tremendamente interesante; ¿la comentamos?

Daniblacksmoke

Gracias al éxito ganado por Lolita, Kubrick tenía a más de media industria encandilada, con lo que podía afrontar proyectos aún más arriesgados. La productora Harris-Kubrick cerró sus puertas al separarse este último al querer producir su nueva película solo. Esta nueva obra estaría basada en la novela Red Alert, de Peter George. En un principio Kubrick pretendía abordar de manera directa la novela, que trataba de la Guerra Fría y la posibilidad de un conflicto atómico de una forma seria, sin embargo, al documentarse para el guión encontró hechos de lo más hilarantes, lo que hizo replantearse el proyecto como una comedia en clave de humor negro, y así nació una de las películas más queridas del citado director.

Es bien sabido lo mucho que le gusta abordar el tema antibelicista a Kubrick, de hecho son varias las películas de su filmografía donde nos hace testigos, siempre desde puntos de vista diferentes, del sinsentido de la guerra. En esta ocasión el humor es imperante siendo la primera y única comedia pura del director. El libreto está firmado por Terry Southern, el propio Peter George y Kubrick. Cuenta con innumerables gags, diálogos y frases totalmente memorables, personajes delirantes con nombres graciosos, alusiones sexuales y la doble moral de ambos bandos junto a las obvias situaciones tensas llevadas a lo más ridículo.

Los personajes lo son todo en esta comedia, y esto se debe en su mayoría al buen hacer de los actores, sobre todo de un soberbio Peter Sellers interpretando a tres personajes totalmente distintos (iba a interpretar también al mayor T. J. Kong, el piloto del avión, pero no pudo por un accidente en el rodaje). Sin desmerecer la labor de dos grandes como George C. ScottSterling Hayden, este último ya conocido en la filmografía de Kubrick por protagonizar su Atraco Perfecto (The Killing, 1956). Me gustaría destacar por otro lado que aquí se sientan las bases que Kubrick le daría a la música en sus siguientes filmes, principalmente por dos canciones. La primera acompaña a los créditos iniciales y se trata de una instrumental de la genial Try a Little Tenderness. La segunda es We’ll Meet Again de Vera Lynn, que se puede escuchar al final de la cinta. Ambas son capaces de restar dramatismo a las imágenes que se muestran continuando con el tono irónico de la obra.

Pues sí, género que prueba Kubrick, género que hace una película brillante. Echo en falta más comedias de este tipo en la actualidad, solo pido que sean la mitad de inteligentes que esta, maldita comedia americana actual. Bueno, que me voy del tema. Si tratamos a Kubrick como el autor que es podemos dividir su obra en dos etapas: La etapa clásica (también conocida como la etapa de juventud o el período en blanco y negro) que comprende todo lo visto hasta ahora en lo que llevamos de ciclo, y la etapa renovadora (etapa de madurez o período en color). ¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú supone la separación entre una y otra siendo la citada la última película perteneciente a la primera etapa de Kubrick. Tanto como obra antibelicista como comedia lo vale todo, dadme más. [8,5]

Daniel Escaners

“¡No podéis luchar aquí dentro! ¡Esta es la Sala de Guerra!”

Si en la magnífica Senderos de Gloria Kubrick mostraba el sinsentido y las injusticias de la, en ese caso, Primera Guerra Mundial, en ¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú se adentra de nuevo en el género bélico, esta vez desde una perspectiva más cómica, para ridiculizar las tensiones y paranoias existentes entre Estados Unidos y Rusia después de la guerra más grande que ha conocido la humanidad. Es decir, en otras palabras: de nuevo nos encontramos ante una película anti-belicista, y otra vez el señor Stanley prueba suerte en un desconocido género, la comedia.

La que fuera su anterior película, Lolita, contaba con algunos momentos humorísticos que se veían eclipsados por la intensa trama que se nos estaba narrando, mientras que en ¿Teléfono rojo? es a partir de las situaciones ridículas y los personajes pasados de rosca cuando la historia se desarrolla. La comicidad no conduce la narración, sino que forma parte de una ridiculización de unas circunstancias que, en realidad, poseen una tensión interna brutal. Es más, el final, que no voy a destripar, es buena muestra de que estaban jugando con fuego, de que una infantil trifulca entre dos potencias mundiales podría acabar con la raza humana al completo.

La narración se estructura en tres escenarios o momentos: el avión de combate, el cuartel y la Sala de Guerra del Pentágono. Para este que escribe las escenas en las dos últimas localizaciones son de una calidad tremenda, encontrándome con el problema de que toda la historia que se desarrolla en el avión me parece que no aporta tanto como las demás. Sí, seguramente sea necesaria porque nos muestra de primera mano lo que está sucediendo, y sí, es bastante entretenida y cuenta con varios buenos momentos (la homenajeada cabalgada en la bomba), pero es tanto en el cuartel, con ese general paranoico, como en la Sala de Guerra, con esas discusiones y con el ya mítico Dr. Strangelove y su brazo fascista, donde la película encuentra sus puntos álgidos. Además, Kubrick apuesta por los planos largos, que casi engloban secuencias enteras, como una muy inteligente forma de añadir tensión al instante.

Y para terminar creo que es ineludible mencionar el magnífico trabajo que realizó a cabo Peter Sellers, interpretando a tres personajes de la película (Mandrake, el presidente de los EEUU y el mismísimo Dr. Strangelove) y dándoles diferentes matices. Es más, la primera vez que la vi, momento en el que no conocía al señor Sellers, no me percaté de que era el mismo actor; ese es el nivel. Por otro lado, George C. Scott y a Sterling Hayden realizan un buen trabajo en la que es, de nuevo, otra grandísima película de Stanley Kubrick. Una de las obras anti-belicistas más aclamadas y, valorándola de un modo más a grosso modo, una comedia brillante. [8’5]

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