[Ciclo Linklater] Boyhood

Boyhood (íd., 2014), título que se vio acompañado por Momentos de una vida en nuestro país, es la última película de Richard Linklater hasta el momento, a la espera de la inminente llegada de Everybody Wants Some. Rodada durante doce años, seguimos la vida de un niño pequeño hasta su llegada a la universidad, y esto es lo que nos parece.

Daniblacksmoke

Hay pocas cosas que se puedan decir que no se hayan dicho ya de Boyhood. Pero toca cerrar este ciclo, y lo hacemos con la película más reciente estrenada de Richard Linklater. La que creo que es su obra magna, en ella se encierra todo su cine. Me gusta pensar que, al igual que se dice que Spielberg está intentando (y poco le queda) cubrir todos los períodos de la historia reciente de Estados Unidos con sus películas, Linklater hace lo propio pero en lo referente al individuo si tenemos en cuenta su trilogía Before y la película que hoy nos acontece. Si mi teoría es cierta, Linklater aún nos debe una cinta sobre la vejez. Esperemos que así sea.

En lo que respecta a Boyhood. Me siento bastante apegado a ella, ya no solo por lo que comentaba hace algo más de un año al principio de la crítica que escribí de ella sino por lo fácil que se me hace verme en la piel de Mason y no sé si es algo que le pasa a la mayoría o soy solo yo. La situación vital de Mason fue en parte muy similar a la situación vital de mi infancia. Me siento atrapado a lo largo de esta atrevida e interesante propuesta de Linklater y me dejo llevar por todas sus referencias de la cultura pop de la primera década del siglo XXI (siempre defenderé que es la película perfecta si en el futuro alguien quiere ver como se vivía en los 2000), todo embelesado por un magnifico soundtrack que nos hace de guía por este paso del tiempo a lo largo de doce años de crecimiento y madurez del reparto y del equipo detrás de las cámaras.

Lo que quizás más me chirría de Boyhood es, precisamente, que esa madurez, sobre todo la de Linklater como autor, se hace muy palpable, tanto que los últimos cuatro años tratados son los que más duran en el metraje. La primera hora y media es una sucesión de momentos, siguiendo los pasos de una familia que va creciendo año a año y viviendo experiencias, y eso ya me bastaba. Pero en la segunda mitad la cosa sigue en el mismo plan, ahora con un mensaje algo más claro que contar; como si hubiera dos películas en una. Y no sé cual me gusta más. Pero Boyhood es una obra que se ha ido construyendo año a año, así que tiene sentido que no pudiera tener una continuidad narrativa muy definida desde el minuto uno.

Del reparto, los padres de Mason y Samantha son los que se llevan la palma. Ethan Hawke realiza una de las mejores interpretaciones de su carrera y Patricia Arquette es LA madre. Puede que tu madre no sea norteamericana, ni rubia, ni parecerse físicamente a ella, pero es innegable que tiene el espíritu de todas las madres de nuestra generación, la generación X (millenials, como gusta decir). Estamos ante un proyecto bastante bonito que podría haber sido un verdadero desastre. Boyhood es una maravilla, y para el que escribe una de las grandes sensaciones cinematográficas de lo que llevamos de década. Lamentablemente, puede que Linklater no haga nunca nada mejor que esto. Su obra culmen, con perdón de Jesse y Céline. [★★★★½]

Como siempre, ha sido una experiencia gratificante completar el ciclo de un director. Tanto Escaners como yo no sabíamos adonde nos metíamos con este. Quizás sea el ciclo con el que más miedo hemos tenido por ahora para ponernos con él (y con razón, visto lo visto). Pero ha sido un gustazo no solo por haber descubierto grandes películas, si no por tener la visión completa de un gran director que actualmente se encuentra entre lo mejorcito del cine independiente norteamericano. Aparte de las obras ya citadas creo que se debería reivindicar más Movida del 76, para mí su otra gran maravilla. De Linklater me quedo con que es un tipo que hace películas de las que es muy fácil encariñarse, y por eso, no dejaremos de seguirle la pista haga lo que haga. Abandonamos Texas. Próxima estación: Minnesota.

Daniel Escaners

Recuerdo perfectamente las enormes ganas que le tenía a Boyhood antes de su estreno. Había visitado poco el cine de Richard Linklater, de hecho solo había visto su famosa trilogía, pero lo mucho que me habían gustado esas películas y la peculiaridad de su nueva obra, rodada a lo largo de doce años, ya eran motivos más que suficientes para querer verla. El caso es que la disfruté muchísimo, me gustó y me llegó profundamente, y además se dio una de esas situaciones en las que sales del cine no ya reflexionando sobre lo que acabas de ver, que también, sino sobre temas personales. Es una película que, al reflejar momentos de una vida (*guiño, guiño*), te permite recordar tus propias experiencias.

Creo que Boyhood es una cinta nostálgica, aunque resulta irónico al observar el más publicitado reclamo del filme: transcurren doce años en la pantalla, y también en la vida real, permitiéndonos ver cómo evolucionan (físicamente, aunque también personalmente) todos los involucrados. El futuro, la madurez, siempre está presente durante las casi tres horas que dura, pero cuando llegas al final te das cuenta de que has visto una obra enormemente nostálgica por dos motivos: el personal, reviviendo momentos que también son “tuyos” (y mira que mi infancia/adolescencia y la de este chico tejano no es que sean como dos gotas de agua, pero evidentemente hay elementos que reconozco); y el narrativo, expresado principalmente mediante el personaje de Patricia Arquette. Pocas definiciones más certeras y duras de lo que supone la vida y el paso del tiempo que su “Pensaba que… habría más“.

En lo estilístico encontramos a un Linklater bastante cercano a lo que pudimos ver en su trilogía de Antes del…, sin grandes alardes y dejando que los personajes y los diálogos respiren, dándoles espacio y libertad para desarrollarse. No es una realización que llame la atención per se, sino que está al servicio de un magnífico guión y lo acompaña a la perfección. Su estructura inevitablemente dispersa provoca que haya algunas escenas, o incluso fragmentos, con los que uno, personalmente, no llegue a conectar tanto o no entre del todo en ese tono cotidiano, pero son una minoría en el conjunto.

Se me ocurren pocas cosas que echarle en cara a Boyhood. Quizá esa escena en la que se reencuentran con cierto hombre latino (“Usted me cambió la vida“) sea absurda y absolutamente innecesaria, y quizá alguna interpretación (Lorelei Linklater, o incluso Ellar Coltrane en algunos momentos del último tramo) no esté a la altura, pero el global es estupendo. Un guión fantástico, que encuentro muy profundo en sus temas y muy bien llevado gracias a unos diálogos prodigiosos, acompañado por una buena dirección, unos Ethan Hawke y Patricia Arquette geniales y un muy acertado soundtrack componen una de las mejores películas de Linklater. Una maravilla. [★★★★]

Ha sido cuanto menos curioso este viaje a través de la filmografía de Linklater. No sé si la palabra para definirla sería “irregular”, pero en cualquier caso me quedo con lo positivo: este hombre tendrá mi cariño infinito por haber escrito y dirigido una de mis trilogías favoritas, culminada en esa obra maestra de nombre Antes del anochecer, y también por otras obras como la brillante Boyhood, la tremendamente interesante Scanner Darkly o las recomendables Movida del 76 y Waking Life, entre otras. Ha habido un puñado de decepciones y algunas películas malas, pero bueno, me quiero quedar con lo bueno. Que ha sido una travesía interesante no cabe ninguna duda. Y hablando de travesías, no vamos a tardar mucho en iniciar nuestro siguiente Ciclo, esta vez centrado en la pareja de hermanos más conocida de Hollywood.


La película de Richard Linklater más votada en la encuesta por los lectores de La Pantalla Invisible ha sido Boyhood; le siguen Antes del amanecer y Antes del anochecer.

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