[Ciclo Linklater] Fast Food Nation

Después de esa película fallida que resultó ser Una pandilla de pelotas, y a expensas de finalizar la obra que nos ocupará en la próxima entrega de este ciclo, Richard Linklater realizó un filme que, visto desde fuera, no parecía casar con lo que había venido siendo su cine. Esta vez trataba el mundo relacionado con la comida rápida en Estados Unidos, su fabricación y su consumo. Hablemos de Fast Food Nation (íd., 2006).

Daniblacksmoke

Mencionaba en el anterior artículo del ciclo que Linklater estaba cansado y agobiado por la lentitud del proceso de rotoscopia que se le estaba haciendo a A Scanner Darkly, obra que acabaría estrenándose días después del estreno de esta Fast Food Nation en la misma edición de Cannes. Tal era su desesperación que en los dos años que duró este proceso se puso a realizar otros proyectos: uno de ellos fue la fallida Una historia de pelotas; el otro, Fast Food Nation. Hay una clara diferencia entre estos dos proyectos, se nota que el primero era un encargo y este que tratamos hoy no lo es en absoluto. 

Fast Food Nation se inspira en el bestseller estadounidense de mismo nombre escrito por Eric Schlosser. En un principio estaba previsto llevar el libro a una adaptación más al estilo Michael Moore, es decir, haciendo un documental controvertido. Pero fue el propio Linklater quien convenció a Schlosser de que tenía buen material para poder hacer una historia de ficción, y el resto es historia. Hablando de documentales, es cierto que esta y la Super Size Me (íd., 2004) de Morgan Spurlock podrían hacer un díptico sobre la comida rápida norteamericana. De hecho, yo me esperaba encontrar algo así. Mi sorpresa ha sido mayúscula cuando me he encontrado ante una historia ficcionada con actores reconocidos (y algún que otro cameo). En cuanto a su estructura, es muy similar a las películas con varias tramas de Linklater, como Movida del 76, donde las historias se van abriendo poco a poco, una a una, en las que vemos los distintos puntos de vista de este problema nacional (por no decir mundial).

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Sin embargo, quitando ese detalle, el tejano se aleja de los temas recurrentes de su cine e indaga —quizás por primera vez— en serio en un tema con verdadera crítica social y política. Sí es cierto que a veces puede pecar de dibujar personajes demasiados estereotipados —sobre todo los que interpretan los cameos— y que juega un papel demasiado simplista a la hora de situar quienes son los malos y los buenos de esta historia. A pesar de ello, los protagonistas sí que están mejor retratados moralmente. Lo que se cuenta en Fast Food Nation es una realidad “difuminada” pero una realidad, y es horrible lo que cuenta. Me ha parecido curioso que sea coetánea a Babel (íd., 2006), quizás veo entre ellas más similitudes de las que puede que realmente haya, pero ahí queda como dato.

En la cinta nos encontramos con un reparto bastante interesante: Greg Kinnear, Catalina Sandino, Ashley Johnson, Bobby Cannavale, Paul Dano, etc. Y a eso le añadimos los citados cameos de Bruce Willis, Avril Lavigne, así como de los cuatro actores que forman reparto en la futura Boyhood (íd., 2014): Patricia Arquette, Ethan Hawke, Marco Perella e incluso Ellar Coltrane —el protagonista, sí—. Fast Food Nation ha acabado siendo bastante más solvente de lo que hubiera imaginado, de hecho me esperaba que fuera una de las obras menores del director. No creo que sea para todos los públicos, y mucho menos para los amantes de la comida rápida —una de las ultimas escenas del filme me han hecho apartar la mirada varias veces, no apta para estómagos sensibles— de los que posiblemente algunos tras verla dejarán de serlo. A muchos no les gustará pero es y será, desgraciadamente, una película necesaria. [★★★]

Daniel Escaners

Hay una escena al final de Fast Food Nation, posiblemente la más memorable por su impacto visual, que se desarrolla en un matadero. Es desagradable y en cierta medida nos indigna, pero al mismo tiempo no nos está enseñando nada que no supiéramos, no supone sorpresa alguna. Creo que esta sensación se puede trasladar a la película de Richard Linklater en su conjunto: su espíritu de denuncia y de poner cartas sobre la mesa, la fuerza de ello, dura lo que tardamos en darnos cuenta de que no estamos ante algo especialmente impactante.

Sin embargo, los primeros golpes de efecto son, valga la redundancia, muy eficaces. La película consigue por momentos hacernos parte de la indignación de conocer que la carne de una cadena de comida rápida tiene, y nunca se podría utilizar esta expresión de forma más adecuada, caca de vaca. Es una pena, a medida que avanzamos en el metraje y entramos en la propuesta de un guión que avanza por varios caminos simultáneamente, darse cuenta de que todo deriva en una historia dispersa que no sabe muy bien en qué centrarse: el tema de la “comida basura” sigue ahí, pero se introducen dramas humanos, visitas familiares e intentos fallidos de revolución a pequeña escala contra grandes compañías.

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Que el impacto se diluya juega muy en contra del filme cuando las demás columnas se tambalean a cada escena, incapaces de sostener una historia que viene y va sin demasiado sentido. Hay subtramas que se complementan para crear una imagen mayor, como puede ser la contraposición entre los trabajos precarios y peligrosos de inmigrantes que viajan a Estados Unidos en busca de un salario mayor (y aun así indignante) y las grandes compañías que solo quieren vender más y más (“Primera regla del Marketing: No mates al cliente. No repetirá.“, dice el protagonista), pero hay otros fragmentos, como el que tiene como reclamo a Ethan Hawke, que bien se podrían quitar y no pasaría absolutamente nada.

Es probable que este proyecto hubiera llegado a un destino mejor si fuera un documental, por la obligación de ceñirse más estrechamente al tema, o una película con un par de subtramas menos. No es que sea un mal filme, se ve con comodidad y cuenta con los suficientes momentos como para que el visionado sea mínimamente recomendable, pero está lejos de lo mejor o más interesante que ha hecho Linklater en su filmografía. Sinceramente, creo que en la escena de Bruce Willis estaba la película que debería haber sido Fast Food Nation. O la que a mí me habría interesado ver. [★★½]

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