[Ciclo Linklater] Los Newton Boys

Llegamos a una de las paradas más extrañas de este ciclo, en la que Richard Linklater se subió al tren (de vapor) que le llevaría a dirigir un western de un presupuesto más elevado de lo que estaba acostumbrado. Desenfundamos nuestras pistolas para hablar de Los Newton Boys (The Newton Boys, 1998).

Daniblacksmoke

Aunque no era muy conocido aún internacionalmente, sí que se había forjado un nombre dentro del cine independiente estadounidense. A Fox le pareció una buena idea ofrecer a Linklater dar el paso a Hollywood colocándolo al frente del siguiente gran proyecto del estudio, un western sobre los Newton, los conocidos ladrones de bancos. Éste se promocionó en EEUU como el western que de una vez devolvería al género su antiguo estatus de películas taquilleras, en parte gracias al encanto de su joven y prometedor reparto. Resultó ser un enorme fracaso, de los más grandes de su año. De veintisiete millones que costó (una de las películas más caras del director), solo recaudaron diez. De hecho, aquí en España llegó directamente a video. El batacazo en taquilla de SubUrbia (íd., 1996) eran cosquillas comparado con esto. Tampoco ayudó que fuera recibida con opiniones bastante frías por parte de la crítica. Podemos decir que Los Newton Boys fue el primer gran fracaso de Richard Linklater.

No había leído ni una crítica buena de esta cinta, y claro, precisamente muchas ganas no le echaba al visionado de la misma. Pero es que además sobre el papel, pintaba todo bien: un película de atracos en el lejano oeste, dirigida por nuestro amigo Linklater y un reparto formado por algunas de las jovenes promesas de la industria en aquel momento. Yo solo le pedía que no fuera un desastre, y no lo es, al menos para mí. Aunque estemos en una producción hollywodiense en la que hay que plasmar el dineral que te has gastado, aún se puede notar la mano de Linklater como el darle más atención a los conflictos de los atracadores que a los atracos per se, algo nada habitual en este tipo de cine donde todo gira en torno a los golpes. El problema está en que esos conflictos los hemos visto hasta la saciedad en mil y una películas, y la historia en la que se basa no da para mucho más, al menos no como la han llevado a cabo. La intención es buena, pero el resultado acaba siendo algo distante de lo que -imagino- querían conseguir.

El reparto, como decía, era de lo que más me llamaba la atención. Y de hecho la campaña publicitaria de la película giraba en torno a los cuatro protagonistas, y con motivos. Matthew McConaughey había debutado en el cine cinco años atrás con Linklater en Movida del 76 (Dazed and Confused, 1993) y justo un año antes del estreno de esta cinta había trabajado ya con Spielberg y Zemeckis en Amistad (íd., 1997) y Contact (íd., 1997), respectivamente. Ethan Hawke, por su parte, había empezado a ser conocido por su participación en El club de los poetas muertos (Dead Poets Society, 1989) y había trabajado ya con Linklater en Antes del amanecer (Before Sunrise, 1995); también había estrenado ya Gattaca (íd., 1997) y un par de meses antes de Los Newton Boys se estrenó Grandes esperanzas (Great Expectations, 1998), de Cuarón. Eran dos estrellas emergentes del Hollywood de finales de los noventa. Con algo menos de relevancia pero igual de interesantes estaban Vicent D’Onofrio, que quedará en la memoria colectiva por su papel en La chaqueta metálica (Full Metal Jacket, 1987) y que se limitó a participar en películas importantes de la época con papeles secundarios; y Skeet Ulrich, con un pequeño papel en Mejor… imposible (As Good as it Gets, 1997) es conocido todavía hoy -ha sido el que menos ha triunfado de los cuatro- por Billy Loomis de Scream: Vigila quien llama (Scream, 1996). En Los Newton Boys los cuatro están bastante bien, siendo casi lo mejor de la película. Entre ellos tienen buena química y dan el pego como hermanos.

Aunque dijera que se podían ver por encima las intenciones de Linklater, sí es cierto que es -al menos por ahora- la película en la que menos vemos el sello del director. En el anterior artículo del ciclo mencionaba que su filmografía estaba siendo bastante consecuente pero esto se rompe aquí, donde no entiendo qué le llamó a Linklater del proyecto. Podría ser peor, a mí no me ha parecido una mala película, pero tiene muchas cosas que no me terminan de gustar. Al menos, los fans del director debemos agradecer algo a este traspiés que fue Los Newton Boys, que se alejara, al menos por un tiempo, del cine más comercial y se refugiara en lo que mejor se le da, las películas de presupuesto ajustado y con total libertad para contar historias. [★★½]

Daniel Escaners

He vivido engañado durante mucho tiempo en relación a esta película. Desde que descubrí a Linklater y eché un vistazo por encima a qué otras cosas había hecho, una de las cintas que más me llamó la atención fue Los Newton Boys, hasta el punto de creer, ya solo viendo el reparto, que tenía que ser buena sí o sí. Fue hace mucho tiempo, era joven e ingenuo, pero ese pensamiento se me quedó instalado como una realidad. Hace apenas una semana que, hablando con el señor que ha escrito lo que hay justo arriba, me enteré de que estaba considerada una de las peores películas de Linklater y de que, al loro, era un western. Por el póster creía que se trataba de una historia de gangsters, pero no, resulta que era un western. Fue como despertar de Matrix.

Más allá de anécdotas reveladoras, me acercaba a Los Newton Boys con más pereza que vergüenza. Es cierto que de momento, y contando las películas posteriores que he visto, Linklater me parece un gran director que hace un tipo de cine que me interesa mucho, pero el hecho de ser un western -género que de primeras no le pega en absoluto- y de la mencionada acogida, fría como poco, me hacían desconfiar. Y si encima a eso le sumas que sobrepasa las dos horas, pues te queda un plato con un aspecto sospechoso. Sin embargo, y a pesar de que la mayoría de los temores se han cumplido durante el visionado, debo decir que esperaba un producto mucho peor de lo que me he encontrado.

Los Newton Boys hace prácticamente todo de una forma correcta, la factura técnica -dentro de unos pueblos algo acartonados- no está mal y los actores realizan bien sus respectivos papeles -destacando a Matthew McConaughey y Ethan Hawke-, con química entre ellos. ¿Dónde está el problema? Que la película no destaca en absolutamente nada. En ninguno de sus apartados, ninguno. Nos cuenta una historia que quizá no conociéramos específicamente pero que no se diferencia en absoluto de otras que nos aportaban exactamente lo mismo y de una forma más elegante e interesante. Se me viene a la cabeza la escena del tren, repetida en docenas de westerns, que aquí resulta un pesado fragmento de quince minutos de una sosería preocupante.

No sé qué llevó a Linklater a aceptar hacerse cargo de este proyecto. Quizá fuera el interés de dirigir una película con un presupuesto algo elevado, o quizá por trabajar de nuevo con McConaughey y Hawke, o quizá un poco de todo. En cualquier caso, no siento su mano por ningún lado (que frase más porno), no veo el toque de un director tan personal como él y echo en falta un guión con más fuerza; es verdad que hace bien en centrarse más en las relaciones personales entre ellos que en los propios robos, pero no consigue interesarte más allá del nivel del mero entretenimiento. No está mal, pero no está bien. [★★½]

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