An Accidental Studio | Películas británicas hechas a mano

El cine inglés de finales de los 70 e inicios de los 80 se encontraba ante una serie de problemas, ya que los estudios no ofrecían lugar para ideas nuevas. Este era un momento de depresión en la industria cinematográfica de Reino Unido, y los únicos estudios que tenían algún tipo de presencia eran EMI y The Rank Organisation, que habían disminuido considerablemente su inversión en nuevos proyectos fílmicos, por lo que nuevos autores y nuevas propuestas con cierto riesgo eran rechazadas sin que se les echara un segundo vistazo. Este es el escenario en el que el ex Beatle George Harrison (que casi diez años después de la disolución de los Beatles disfrutaba de una exitosa carrera musical en solitario) ve una oportunidad para apoyar las iniciativas de aquellos a los que tanto les cuesta encontrar financiación y libertad creativa, fundando junto a Denis O’Brien (socio de Harrison con el que tenía una relación extensa) la nueva y prometedora compañía de producción y distribución de películas: HandMade Films.

Es precisamente esta pequeña compañía la que terminó cambiándolo todo, llegando a disfrutar de un rápido gran éxito, que le permitió crecer y seguir invirtiendo en más proyectos independientes. Y aunque posteriormente se sufrieron las consecuencias de haber tomado un cúmulo de mala decisiones, HandMade Films es la responsable de allanar el terreno para la llegada de nuevas estrellas, personalidades y mentes creativas al mundo del cine inglés y, en algunos casos, Hollywood. El secreto para este éxito fue una mezcla entre suerte (estar en el momento y lugar indicados) y dinero (que Harrison proveía sin reparo en cuanto veía una idea que le gustaba), pero quizás no se habría ganado la notoriedad que se ganó en tan poco tiempo si en 1979  Harrison no le hubiese dicho a Eric Idle que estaba dispuesto a pagar la producción de aquella comedia sobre la vida de Jesús que estaban haciendo los Monty Python.

 

Así, la producción de la controvertida y brillante La vida de Brian (Life of Brian, 1979) es lo que se abarca en la primera mitad de An Accidental Studio (íd., 2019), documental que realiza un recorrido bastante ilustrativo a lo largo de la historia de HandMade Films, los filmes que desde allí produjeron y las estrellas que por allí pasaron. La vida de Brian fue un éxito comercial, y el dinero que George Harrison invirtió (y que Terry Gilliam llamó la entrada de cine más cara de la historia) fue reembolsado con creces. Esto permitió que empezara un período bastante fértil en HandMade y que se aceptaran joyas como El largo viernes santo (The Long Good Friday, 1980), Los ladrones del tiempo (Time Bandits,  1981), Función Privada (A Private Function, 1984) y Mona Lisa (íd., 1986). Y así HandMade vio nacer y propulsarse las carreras de Bob Hoskins, Michael Caine, Helen Mirren, Roger E. Grant, entre otros.

Pero esta libertad y este período de bonanza también tuvo un conjunto de baches que provocaron que, al final, el poderío de HandMade Films en el cine independiente se fuera diluyendo. Y estas decisiones estaban tomadas generalmente por Denis O’Brien, a quien este documental trata como principal antagonista. Ante todo O’Brien era un hombre de negocios y quienes aportan sus declaraciones para el documental (Michael Palin, Terry Gilliam, Jimmy Connolly, Ray Cooper…) dejan en evidencia que, tan fuera de su terreno, este abogado reconvertido en empresario dejó de manejar la productora como un agente dentro de una maquinaria de creativos, y empezó a replicar los métodos y maneras de productoras y distribuidoras tradicionales.

Debido a este crecimiento desmesurado, HandMade Films y a una atroz dirección comercial, el estudio que parecía improbable, que con todas las de perder había inyectado de energía la industria del cine inglés, se empezó a encontrar con golpes muy fuertes. Golpes que, por ejemplo, se convirtieron en pesadillas, materializadas casi todas en Shanghai Surprise (íd., 1986), cuyos protagonistas (Sean Penn y Madonna cuando aún estaban casados) se encargaron de hundir constantemente en la prensa debido a sus excentricidades y peleas durante el rodaje. Además, claro de que para una productora independiente no era una apuesta muy lógica lanzarse a hacer una película de alto presupuesto con superestrellas y localizaciones excéntricas. No obstante, aunque no fuera ya la misma compañía, aunque no haya podido recuperarse, es inevitable reconocer la importancia de HandMade Films y está bien que An Accidental Studio sirva como un pequeño recordatorio para aquella época de optimismo y sueños que se podían cumplir gracias a un Beatle que un día pensó que no podía quedarse sin ver la película sobre Jesús que uno de sus amigos quería hacer.

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