Héroes en el infierno | Tostadas quemadas

Hollywood cada vez se está convirtiendo más en sinónimo de superhéroes, principalmente a causa de los proyectos de Marvel y DC Comics. Sin embargo, el subgénero de héroes reales, esos que existen —o existieron— en la vida real y no tienen ningún tipo de superpoder más allá de su valentía, está también bastante extendido en la industria cinematográfica norteamericana. Solamente hay que ver los últimos filmes dirigidos por Clint Eastwood, rizando el rizo en 15:17 Tren a París (The 15:17 to Paris, 2018) al tener a los propios héroes recreando su hazaña. De los ejemplos más recientes, la Marea Negra (Deepwater Horizon, 2016) de Peter Berg me parece excelente a nivel de tensión y espectacularidad, siendo de las mejores películas de acción de su año.

De corte similar sobre papel, Joseph Kosinski nos trae Héroes en el infierno (Only the Brave, 2017), donde la plataforma petrolífera se intercambia por el incendio forestal de Yarnell Hill, el más mortífero de los últimos veinte años en los EEUU. La película se centra concretamente en la historia real de los Granite Mountain Hotshots, uno de los cuerpos antiincendios que lucho por apagar las llamas de aquél fuego con resultado fatal. La brigada en cuestión fue reconocida por convertirse en el único equipo municipal en obtener la certificación de “hotshot”, la más elevada distinción entre las dotaciones de bomberos estadounidenses y que les permite intervenir en todo el país.

La primera hora y media de Héroes en el infierno aprovecha el trasfondo real de estos héroes cotidianos para contar, con un tono más dramático de lo esperado, como la ambición y profesionalidad de los bomberos de Prescott les llevó a convertirse en los Granite Mountain Hotshots, con un ligero énfasis en los relatos personales de “algunos” de sus miembros. Al seguir el día a día de la brigada se pretende que el espectador empatice y conecte con ellos antes del mortal suceso para mayor impacto emocional, y aunque logra transmitir la cohesión de esta pequeña familia, los personajes que llegamos a conocer a nivel individual caben en la palma de la mano.

Con pequeñas pinceladas de la vida de unos pocos de ellos, aunque con énfasis en Eric Marsh —el superintendente y líder—, su esposa Amanda y el recién incorporado Brendan “Donut McDonough, se intenta tratar los dilemas inherentes de un oficio de este estilo, como el miedo de no volver a casa y las dificultades para compaginar la vida profesional con la familiar —o la nula existencia de esta— cuando, en el caso de los cuerpos de élite, se viaja tanto por el país. Por otro lado, cortesía del novato del grupo, contamos con una historia de redención en la que un bala perdida acaba encontrando su rumbo ante el prospecto de construir una familia, trama que lleva de copiloto otra en que el compañero que más se burla de “Donut” se convierte en su mejor amigo. Vaya, vaya.

La forma en que todo este primer tramo está construido se siente artificial y previsible, consecuencia directa del filtro Hollywoodiense por el que pasan los hechos reales con tal de intentar crear un guion con una estructura narrativa que sea atractiva y, sobre todo, comulgue con los idealismos y maniqueísmos asociados a los héroes americanos. Es esta sensación la que hace que el incendio no tenga un impacto dramático tan potente, ya que poco o nada he logrado conectar con las víctimas de este, pero sí le reconozco sus méritos a nivel técnico y como un potente y tenso clímax que hace que, una vez empiecen los créditos, el gusto que se mantenga en la boca sea positivo durante las primeras horas post-visionado.

Ni siquiera del reparto puedo lograr sacar demasiado petróleo, ya que al habitual buen hacer de Josh Brolin y Miles Teller como los dos focos principales del film solo podemos sumar —o restar— un anecdótico Jeff Bridges, una Jennifer Connelly ligeramente exagerada en alguna que otra escena y a Taylor Kitsch haciendo de cuñado. El resto del reparto, con nombres ligeramente conocidos como Geoff Stults o James Badge Dale, prácticamente son extras que solo aparecen cual masa musculada en las escenas corales. [★★]

Comentarios