13 minutos para matar a Hitler | De heridas históricas y de mala suerte

A pesar de que su trabajo en el cine se ha visto limitado al de ocupar el sillón del director, Oliver Hirschbiegel ha compuesto cuidadosamente su filmografía, apoyándose en la fascinación por historias de personas enfrentadas a escenarios en los que su libertad como individuos se ve vulnerada, a menudo entornos autoritarios o en los que la alienación es uno de los mayores enemigos. Esta fascinación viene a compañada mayormente del coincidente (quizá no) interés por las historias basadas en hechos reales y los personajes históricos. En 13 minutos para matar a Hitler (Elser, 2015), ambos intereses convergen para traer a la pantalla un singular drama histórico con toques de thriller, ¿o es acaso al revés?

13 minutos para matar a Hitler cuenta la historia de Georg Elser, un músico alemán que terminó por convertirse en el artífice de uno de los atentados fallidos contra Hitler más importantes de la historia alemana. El atentado diseñado por Hitler tuvo lugar años antes incluso de que el afán expansionista del Fuhrer, alimentado por la política de apaciguamiento, desencadenara el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Elser había diseñado una bomba de relojería que explotaría en el bar donde se celebraba el aniversario del Putsch alemán, al que Hitler asistiría para pronunciar su discurso anual y cuando nadie lo esperase todo volaría por los aires. ¿Cuál fue el problema? Hitler abandonó el recinto justo 13 minutos antes de que la bomba explotara.

Hirschbiegel (y especialmente los guionistas Fred Breinersdorfer y Léonie-Claire Breinersdorfer) toman una decisión muy acertada desde el punto de partida para contar esta historia: la intriga de la película no se mantiene sobre la idea de éxito o no del atentado (tema resuelto en los primeros 10 minutos de metraje), sino en los aspectos que rodearon este acontecimiento, explorando las motivaciones que llevaron a Elser a dar este arriesgado paso y en las consecuencias que tuvieron sus actos, sobre él y sobre sus allegados, donde destaca claramente Elsa, su gran amada.

Si el espectador busca una película construida alrededor de un atentado contra el máximo líder nazi, siempre puede recurrir a Valkiria (Valkyrie, 2008). En la cinta de Hirschbiegel, una vez que el magnicidio se deja de lado, argumentalmente se abren otras puertas, las cuales permiten realizar un estudio de personaje sobre el mismo Elser, así como un estudio en profundidad de la Alemania en los años previos a la guerra, retratando la degradación de la libertad en un pueblo cuyas relaciones se deterioran a medida de que el nazismo avanza por toda la nación.

Las preocupaciones de Hirschbiegel sobre la libertad se trasladan a la pantalla correctamente y se mantienen de manera punzante a lo largo de toda la película. “¿Qué tengo que hacer para sobrevivir? ¿Qué tengo que hacer para defender a los que quiero? ¿Qué debo hacer cuando nadie más hace nada?” Somos invadidos por las mismas dudas, no podemos resistirnos a sentir simpatía por este hombre que lo único que quiere es que lo dejen en paz. “Cuando el hombre no es libre, todo muere”, dice Elser, y mientras estamos de acuerdo con él también somos conscientes de su fracaso.

Sin embargo, el punto flojo de 13 minutos para matar a Hitler viene también por el tono dramático que la película no se preocupa en mantener. Los saltos temporales llegan abruptamente y se salta del thriller al drama romántico a veces con éxito y a veces no. Esta narración apoyada con flashbacks cumple a la hora de narrar, pero no a la hora de crear una única atmósfera, de manera que la unión de estos distintos estilos chirría, producir algo que no está del todo redondeado y juega en contra de una película que pudo haber tenido una fuerza que al final se descompone. Es una obra destacable no solo dentro de la filmografía del propio director, sino también un paso importante a la hora de representar a Georg Elser en la pantalla. Pero es inevitable preguntar cuál hubiera sido el resultado, si Hirschbiegel hubiera tenido el coraje de su protagonista. [★★★]

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