Amy | Éxito, fama y soledad

En una de las grabaciones que nos muestra este documental vemos a Amy Winehouse en el estudio de grabación, delante del micro, cantando la canción homónima de su segundo y último disco Back to Black. Nos encontramos a unos pasos de distancia de ella, que lleva unos grandes cascos para escuchar la instrumental a la vez que propaga su voz hacia el micrófono. Nosotros no oímos la música, simplemente su voz. Y ese momento, que realmente no tiene nada fuera de lo normal, nos transmite una soledad desgarradora. Porque Amy (íd., 2015), entre otras cosas, trata sobre estar solo (en este caso, sola) en medio de un torbellino de gente.

No conocía la historia de Amy Winehouse, o por lo menos no en profundidad. Había escuchado, como todo el mundo, su canción Rehab y por supuesto me enteré de su prematuro fallecimiento hace unos años, pero no había escuchado sus dos discos al completo y se trataba, en general, de una figura desconocida para mí. Por eso afrontaba este documental con ganas de sumergirme en la vida y vivencias de una artista que significó mucho para muchos y que se marchó habiendo dejando una obra que se nota, como en la mayoría de estos casos, incompleta. Y he de decir que Amy, como documental y como representación de una artista, me parece muy notable.

Diría, en todo caso, que Amy no es un documental principalmente sobre la música de esta mujer británica, aunque está presente de una forma continua, sino sobre el peso de la fama y cómo algunas personas no lo pueden soportar. Con la ayuda de testimonios de amigos, compañeros de profesión y familiares, además de cintas caseras de una claridad tremenda, recorremos la vida de Amy y vamos descubriendo como desde siempre fue una chica extrovertida, nerviosa, creativa. Avanzamos desde su debut musical hasta la explosión que supuso su tema Rehab, que la convirtió en una estrella mundial a la que todo el mundo miraba con los ojos bien abiertos.

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Se trata el tema de las drogas y el alcohol, y sin ponerse de lado de nadie, muestra el por qué se vio arrastrada a esas indeseables situaciones que la condujeron finalmente a la tumba. La fama, como he comentado antes, es uno de los aspectos que más explora el documental, el cómo ella intentaba huir de ello y cómo la afectó drásticamente, haciendo que se sintiera perdida y sola en medio de un torrente que la arrastraba sin que ella pudiera hacer nada más que nadar hacia adelante. Mientras tanto, se refugiaba en la música, en su música, con letras que ella escribía y que eran por encima de todo personales; se sentía incapaz de “defender” una canción encima del escenario si para ella no significaba nada.

Quizá no sea un documental perfecto; su duración es algo excesiva y la decisión de no mostrar físicamente a la gente que realiza los testimonios no funciona siempre, pero en general Amy es un documental muy interesante. Un recorrido por las alegrías y miserias de una artista total, que con apenas dos discos dejó una honda marca en muchos corazones. Y qué mejor manera que terminar que con una de las más famosas líneas que escribió nunca: “They tried to make me go to rehab, but I said no, no, no”. [★★★½]

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