Asesinato en el Orient Express | ¿Quién es el culpable?

Tras un mes en el que la actualidad cinematográfica ha estado colapsada por dos superproducciones como Thor Ragnarok y La liga de la justicia, sorprende que esta semana nos llegue a nuestros cines una producción algo más modesta (de presupuesto medio) pero con un reparto repleto de estrellas y con una considerable campaña de marketing detrás. Esta no es otra que la apuesta de 20th Century Fox por una nueva versión de un clásico de la literatura británica como es Asesinato en el Orient Express, de la tan adaptable y extensa obra de Agatha Christie. Adaptar una novela cuya historia potencialmente mucha gente ya conoce siempre es un reto, pero más si se tiene como referente adaptaciones previas que se han convertido con el tiempo en películas reconocidas, como sucede en este caso con la adaptación del año 1974 de Sidney Lumet (director, entre otras, de Doce hombres sin piedad y Tarde de perros). Por lo tanto, esto crea una situación en la que mucha gente va a estar pensando en el actual filme más como un remake de aquella que de una adaptación de la novela de 1934. Por mí parte decir que no soy especialmente devoto de la versión de Lumet, de hecho me parece bastante floja, así que esperaba encontrarme cualquier cosa aquí.

Para esta curiosa tarea, es Kenneth Branagh, en posición tanto de director como de protagonista, el encargado de conducir la obra. Lamentablemente aún no he visto sus primeras películas como director, aquellas adaptaciones shakespearianas de gran culto y crítica. Sin embargo, sí soy conocedor de su última etapa, más mainstream, con películas que se debaten entre lo mediocre y lo vacuo como la primera Thor o la Cenicienta de acción real. Aquí, de nuevo, su labor como realizador deja bastante que desear. Sí, es cierto que gracias a su oficio y experiencia (y estos años trabajando para Disney) consigue sacar una producción de estudio que se deja ver sin apenas problemas —que es más de lo que muchos blockbusters pueden decir—, pero a estas alturas creo yo que deberíamos pedirle algo más. Tiene algunas ideas interesantes visualmente, como ciertos travellings laterales desde fuera de los vagones del tren o cómo está rodada y tratada la escena donde se muestra el asesinato, pero el resto se queda en muy poca cosa, demasiado olvidable en su conjunto. Se le puede ver más cómodo realmente en su trabajo con el reparto, el cual, como pasaba con la de Lumet, es bastante impactante (eso sí, más sobre el papel que por el trabajo que realizan en el filme).

En lo que respecta a su interpretación del detective Hercule Poirot, Branagh comete a mi juicio el error de acercarlo más a la excéntrica versión moderna de Sherlock Holmes que al Poirot de Albert Finney o David Suchet. Puede que haya quien simpatice con su personaje, pero personalmente me ha causado algo de aversión y eso que Poirot es ya de por sí un personaje cargante y excesivo. Lo peor es que creo que casi todo el reparto está así. Está repleto de estrellas, de todo tipo: de otro tiempo, actuales y emergentes. Una pena que no se haya atinado bien con algunas interpretaciones porque creo que el casting es perfecto. Es de esas películas que la gente que le guste el famoseo va a ver solo por el placer de presenciar como comparten pantalla nombres como Michelle Pfeiffer, Penélope Cruz, Willem Dafoe, Judi Dench o Johnny Depp. Y sobre todo una alegría personal ver en proyectos como este a dos jovenes actrices como Daisy Ridley (intentando hacer ya papeles fuera de Star Wars) y Lucy Boynton (metiendose en Hollywood poco a poco tras la revelación que fue en Sing Street). A pesar de esto el problema que tengo es que a veces algunas situaciones se les va de las manos por cómo están dirigidos, sobre todo la rocambolesca y extendida revelación final, que se asemeja más a un gag de Saturday Night Live que a otra cosa, y ahí hay un problema.

Otro gran problema que tiene esta cinta es que no aporta nada nuevo para el que ya conoce la historia, nada memorable, y su entretenimiento intrínseco como película de un gran estudio se percibe tan vacío y plano que acaba aburriendo. Además a esto se le añade que no me siento involucrado con la historia en ningún momento, y que el tono cómico que intenta aportar en algunas partes de la trama es lamentable (como lo de los huevos en el prólogo); quizás sería humor hace casi un siglo, cuando se publicó la novela original, no ahora. Por tanto, cuando llega la comentada revelación final del caso me encuentro ya cansado, y tampoco ayuda que la puesta en escena de ese momento sea tan innecesaria. El mayor problema de esto reside en su guion, un guion que no se ha tomado la delicadeza de ir colocando semillas a lo largo del filme que vaya aclimatando al espectador o que dé pequeñas pistas de algunas argumentaciones que se hacen del caso y los sospechosos para que no pille de sopetón ese giro final como si fuera un capricho de última hora y no algo concebido desde el principio. Como aliciente extracinematográfico decir que su visionado se hace algo más interesante cuando uno se plantea el filme como una especie de metáfora o justicia poética a lo que acaba por sucederle al personaje de Johnny Depp.

Como conclusión ya sabréis que no puedo decir que haya disfrutado con esta obra. Estoy seguro que muchos lo harán. Algunos intentarán fijarse en “lo bonito” de su fotografía —y ojo, que está rodada en 70mm, lo cual está bien—, pero sus incontables postales llena de paisajes artificiales y CGI del malo (esa avalancha de nieve, por favor) lo echan todo a perder. Sin duda, si me tuviera que quedar con algo de este Asesinato en el Orient Express sería con su banda sonora. Patrick Doyle, fiel colaborador de Kenneth Branagh, compone, lejos de sus mejores obras (algunas de hecho forman parte de mis composiciones para cine favoritas), una partitura con el tono adecuado para la presente obra y que se deja lucir en algunos cortes. Sé que va a ser lo más perdurable de la que es por otra parte una película que no va a ser especialmente recordada en años venideros. Aún con todo, el final —guiño mediante— deja la posibilidad de una secuela de otra famosa novela protagonizada por Poirot; y finalmente se hará. Me interesaré por ella cuando sepa lo involucrado que está Branagh en el proyecto o si deja paso a otro director que tenga nuevas cosas que aportar. De momento, será otro misterio que habrá que resolver. [★★]

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