Camp X-Ray | Hay más que decir sobre Guantánamo

Que el cine sirve, como la gran mayoría de artefactos culturales, para construir realidades es algo más que evidente. Sin embargo, creo que es adecuado subrayar esto cuando hablamos de que el cine puede recurrir a recursos visuales y narrativos para construir, dentro de esa realidad, unos ideales sobre lo patriótico, lo correcto y lo moral. Esto último, sobre todo, en películas en las que se retraten temas controvertidos, tales como la guerra y las violaciones de derechos humanos, que son, coincidentemente, las cuestiones a las que apunta el primer largometraje dirigido y escrito por Peter Sattler: Camp X-Ray (íd., 2014.)

En esta película conocemos a Amy Cole (Kristen Stewart), una joven oficial del ejército estadounidense destinada a desempeñarse como guardia en el Centro de detenidos de Guantánamo. Allí conocerá la dura vida que le espera dentro del ejército, pero este también es el lugar donde conocerá al Ali Amir (Payman Maadi), uno de los prisioneros con quien irá, poco a poco, estableciendo una relación cada vez más cercana.

La película no necesita una sinopsis más extensa; esa descripción es exactamente lo que es. Desde la primera escena que comparten Stewart y Maadi sabemos en lo que nos estamos metiendo, sabemos que esta película será una historia sobre cómo Stewart descubre que no hay buenos ni malos y cómo, en cambio, todos somos humanos, personas que deben ser tratadas con dignidad. Es así de simple y, si me permiten decirlo de una vez, así de superficial.

Sattler, en numerosas entrevistas, ha dicho que esta película era sobre Guantánamo, sobre esta gran prisión y lo que pasa dentro de sus muros, que lo político quedaba fuera para poder darle entrada al aspecto más humano de una historia en la que dos personas simplemente se conocen. Y he ahí la razón por la que esto queda en la superficie, porque gran parte del contexto es omitido, quizás por creer que ya es conocido o por creer que con unas pinceladas será suficiente. Ahora, espero no ser malinterpretado, no es necesario que una película de denuncia sea un festival gore, ni que una cinta claramente antibelicista examine frente a cámara durante dos horas cada punto legal por el que la existencia de Guantánamo es una desgracia. Pero si tu historia es humana, se pide que sea una historia con más energía, con una fibra emocional más constante.

El desarrollo de la relación entre los personajes principales parece, a ratos, apresurada. No obstante, las interpretaciones, en especial la de Maadi -a quien ya habíamos visto en la premiada A Separation (2011, Asghar Farhadi)-, son el punto fuerte de la película. Maadi y Stewart tienen muy buena química en pantalla, pero eso solo me recuerda la poca profundidad que alcanzan ciertas escenas de diálogo. No, Sattler, ni siquiera las referencias a Harry Potter (especialmente con aquella línea en el guión que dice algo así como “Siempre creí que Snape era el malo”) salvan que al finalizar la película yo piense que, en realidad, lo que ha pasado en la vida de estos dos, sí, está bien, sí, no está mal, pero no es para tanto.

Si tengo que reconocerle algo a esta película es que ha sabido, hasta cierto grado, jugar con algunos prejuicios (vemos, por ejemplo, que Ali es natural de Bremen, Alemania; vemos que Amy Cole rompe la idea de que todos los musulmanes son terroristas; se retrata, aunque muy por encima, el aspecto machista de las instituciones del ejército). Tanto así que algunas de las reseñas negativas que he encontrado de esta película en la red no dejan de hablar sobre cómo Camp X-Ray es una obra de propaganda liberal hecha para amantes de Al Qaeda o ISIS. Y, francamente, a pesar de pensar que esta película es simplemente insuficiente y algo simplona, si la reacción que genera en la gente es la de esos comentarios, solo puedo desear que se sigan haciendo películas que exploren estos temas. Porque donde Camp X-Ray es un tiro al palo, alguien puede marcar un gol de media cancha; porque donde Camp X-Ray cree ahondar, alguien puede llegar para profundizar de verdad. Porque ahí afuera hay más que decir. Y sobre todo, Sattler, hay más que decir sobre Guantánamo. [5]