Carlitos y Snoopy: La película de Peanuts | Nunca te rindas, Charlie Brown

Debo empezar diciendo que no tengo ningún tipo de conexión personal especial con la obra original de Charles Schulz. Al menos nunca la tuve cuando era niño, principalmente porque nunca leí las tiras cómicas originales y, ahora, con edad adulta, he hecho pocos esfuerzos por profundizar en las viñetas de Peanuts. Conozco, sin embargo a Snoopy, Woodstock y Charlie Brown (Carlitos para los amigos) como parte importante de la cultura pop, como influencia esencial para artistas gráficos, autores y narradores de todo el mundo. He hojeado, siempre con curiosidad, en alguna que otra ocasión alguno de los volúmenes recopilatorios que se han publicado desde que la tira dejó de ser publicada en prensa allá en el año 2000. Como sea, mi acercamiento hacia Carlitos y Snoopy ha sido en la mayoría de los casos uno muy ligero, aunque no por ello superficial.

En cualquier caso, soy consciente de la importancia que han tenido las historietas de Carlitos más allá de lo que se puede reflejar en el papel. Sé, por ejemplo, que esta publicación fue responsable de normalizar en los años 50 la palabra “depresión” en una publicación masiva y que era dirigida esencialmente hacia niños. Y esto es algo increíblemente valioso que trasciende a la obra de Schulz, pero que también indica qué es lo que hace imposible experimentar Peanuts como algo trivial: se toma a la niñez como algo serio, una cuestión madura, un tema “adulto”.

A partir de 2006 se empezó a discutir sobre una nueva película de animación basada en el trabajo de Schulz. No obstante, no fue hasta 2012 que se confirmó que Blue Sky y 20th Century Fox serían las compañías detrás del largometraje. Blue Sky Studios llevaba por aquel entonces a sus espaldas un historial bastante decente en cuanto a películas de animación. La franquicia que había nacido con Ice Age: La edad de hielo (Ice Age, 2002) les había garantizado cierto renombre y prestigio. Sin embargo, a pesar de todos estos factores, ¿se podía capturar la voz y el estilo de un clásico como Peanuts tantos años después de la muerte del autor que le dio vida a estos personajes icónicos y a estas historias tan íntimas? Y una pregunta aún más importante: ¿Podría sobrevivir Peanuts en la actualidad? ¿Cómo se enfoca un relato así en 2015?

Dirigida por Steve Martino, Carlitos y Snoopy: La película de Peanuts (The Peanuts Movie, 2015) cuenta la historia de Carlitos cuando comienza el curso escolar y se encuentra con que La Pequeña Niña Pelirroja se acaba de mudar a su vecindario. Al mismo tiempo, esta niña, por la que Carlitos se siente atraído, se convierte en su nueva compañera de clase, de manera que durante todo el año escolar nuestro protagonista, a pesar de su racha de mala suerte, intentará ganar la atención de la niña pelirroja por todos los medios posibles. Mientras tanto, Snoopy, que ha descubierto una máquina de escribir entre restos de basura, escribe la historia del Flying Ace, un piloto que debe luchar contra el Barón Rojo para salvar a su gran amor.

Esta es una película infantil y de eso no hay duda, una película infantil con un enfoque adulto. Aquellos temas tan recurrentes en las viñetas de Peanuts tales como la ansiedad, la angustia, la identidad y la aceptación por el grupo son claramente visibles en este largometraje que, además, los trata con mucha seriedad. Me resulta frustrante, sin embargo, encontrar que dentro de un buen relato hay muestras de lo que parece ser un ejercicio de holgazanería a la hora de escribir romances, ya que, muy probablemente, sean lo único que se siente realmente anticuado en la película. Estar viendo una cinta como esta y pensar más de una vez en por qué la dinámica entre chico y chica depende aún de un esquema que solo puedo calificar de gafapasta es preocupante no solo desde un punto de vista narrativo, sino que en 2015 es bastante contraproducente que los niños encuentren representaciones en la pantalla que reafirmen ciertos comportamientos que son, por decir lo menos, obsoletos y que generan un contraste preocupante en relación a la historia emocional de Carlitos que es, sin duda, el punto fuerte de la película.

Gracias a ello, la película se sostiene de manera muy buena y, sin duda y a pesar de sus defectos, es un producto que los niños terminarán disfrutando en las salas. La animación no solamente cumple con una representación decente de los personajes de la tira gráfica, sino que también es palpable el cariño con el que se ha creado esta película, evocando en todo momento a su representación en las viñetas de Schulz. Quizás es este también uno de los aspectos más problemáticos de la cinta, que se siente inevitablemente limitada en su desarrollo en la pantalla por el uso de esta fórmula. De cualquier modo, en un año en el que el público y la crítica han aclamado a una cinta como Del revés (Inside Out, 2015) por su madura puesta en escena y su sensato trato sobre las emociones en los niños y adolescentes, Carlitos y Snoopy: La película de Peanuts hace lo propio y lo hace, a pesar de dejar a ciertos personajes riquísimos totalmente desatendidos, con un respeto a la fuente original que ya otras adaptaciones quisieran tener. [★★★]

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