Citizenfour | Desencriptando al Gran Hermano

El concepto de libertad en la sociedad de la información -en cierta medida, por la familiaridad con la que hemos adoptado a Internet en nuestras vidas- ha sido reemplazado por el concepto de privacidad. Sin embargo, a muchos usuarios de esta herramienta no les resulta difícil admitir, sobre este mismo tema, que la privacidad ha dejado de existir. Si la privacidad, nuestra nueva noción de libertad, está siendo abolida, ¿qué es lo que nos queda para defender nuestras libertades individuales? Si ese es el nuevo escenario al que nos enfrentamos, ¿cómo podemos decir siquiera que vivimos en una sociedad democrática?

Estas son tan sólo algunas de las profundas preguntas que plantea Citizenfour (íd., 2014), documental dirigido por Laura Poitras, que cierra una trilogía sobre el Estados Unidos que dejó el 11-S. Esta cinta cuenta la historia de la filtración de documentos confidenciales de la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense (NSA) por parte de Edward Snowden, un consultor tecnológico que trabajaba como experto de seguridad informática para un contratista de defensa. La película le debe el nombre al seudónimo que Snowden usó en sus comunicaciones con Poitras a la hora de establecer contacto para registrar su historia previa y posterior a la revelación.

El caso Snowden ha recibido una amplia cobertura mediática, sólo similar a la que, en 2010, se sometió a Julian Assange, fundador de WikiLeaks. No obstante, Citizenfour no se compara a nada que hayamos visto antes y compone un relato bastante íntimo sobre esta historia, precisamente por la relación que existe entre Snowden y sus principales colaboradores, entre los que, además de Poitras, encontramos al periodista de The Guardian, Glenn Greenwald.

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Gracias a este enorme trabajo colectivo me atrevería a decir que estamos frente al documental más importante de los últimos años. Citizenfour no solamente denuncia, sino que argumenta; no solamente muestra, sino que explica; pero sobre todo, no solamente le exige a su historia, sino que nos acerca a la persona de Snowden, a aquel ciudadano que está dispuesto a sacrificar todo por sacar a la luz una serie de cuestiones relevantes sobre la seguridad y la libertad de la gente a la que el gobierno estadounidense lleva espiando indiscriminadamente desde hace años. Citizenfour es la lucha de Snowden contra el Gran Hermano, o como él mismo explica, contra “la mayor máquina de opresión en la Historia de la humanidad”.

Así como el de Snowden, el retrato de Greenwald es esencial para comprender cómo se llevaron a cabo estas revelaciones sobre los programas y redes de vigilancia a nivel mundial. Ver a Greenwald entrevistar a Snowden, conversar con él, convertirse en uno de sus aliados más importantes, es más que enriquecedor. Veo a las nuevas generaciones de periodistas apuntando a una nueva referencia en el periodismo de investigación y veo, también, al caso Snowden como el nuevo Watergate.

Al igual que Watergate con Todos los hombres del presidente (All the President’s Men, 1976), esta historia será trasladada a la ficción de la mano del director Oliver Stone y con Joseph Gordon-Levitt en el papel de Edward Snowden . Ante la pregunta de si el biopic de Stone, cuyo estreno está programado para diciembre de este año en Estados Unidos, podrá estar a la talla del relato real, yo tengo mis dudas y creo firmemente en que, en este caso, tal y como ha demostrado Laura Poitras en este impecable trabajo, la realidad ha superado, y con creces, a la ficción. [9]

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