Dando la nota: Aún más alto | ¡Vivan las Bellas!

Pitch Perfect 2 TOP

Cuando hace tres años se estrenó Dando la nota (Pitch Perfect, 2012) seguramente nadie esperaba que se convirtiera en el fenómeno en que se ha convertido, una peli adorada por millones de personas (entre las que me incluyo) y con sus protagonistas convirtiéndose en estrellas, especialmente Rebel Wilson y la guapísima Anna Kendrick. En EEUU se estrenó en pocas salas para ampliar a la semana siguiente, demostrando la poca confianza de Universal en que fuera a ir bien en taquilla (que no lo fue, pero con ese estreno se esperaba lo peor). Sin embargo, tras salir en DVD/Blu-Ray, el boca-oreja y las redes sociales entraron en acción, convirtiéndola en una todo una película de culto al poco tiempo de estrenarse. Es por eso que no es de extrañar que se pusieran manos a la obra para hacer una aca-secuela, la cual se estrenó el pasado viernes en España y que tiene como título Dando la nota: Aún más alto (Pitch Perfect 2, 2015). ¿Estará a la altura de su predecesora?

(En el artículo me referiré a las películas como Pitch Perfect y Pitch Perfect 2 para evitar tener que escribir el título español, ya que me avergüenzo de la traducción.)

La primera entrega nos contaba la historia de Beca Mitchell (Anna Kendrick), una chica poco social con el deseo de trabajar en el mundo de la música que entraba en un grupo femenino universitario de canto a capella: las Barden Bellas. Durante la primera película íbamos conociéndola, igual que a cada una de las componentes de las Bellas (o casi todas), especialmente a Fat Amy (Rebel Wilson), Chloe (Brittany Snow) y Aubrey (Anna Camp), además de ver cómo crecían como grupo hasta llegar al Campeonato Nacional. Complementarias a las Bellas teníamos a los Treblemakers, el grupo masculino de a capella de la misma Universidad de Barden, que ejercían de antagonistas y co-protagonistas al centrarse en Jesse (Skylar Astin), Benji (Ben Platt) y Bumper (Adam Devine).

PP2 Espaldas

Para esta secuela, la guionista Kay Cannon no ha cambiado demasiado la fórmula del éxito (si algo funciona, ¿para qué cambiarlo?), recordando en cierto modo a lo que pasó con la secuela del inesperado exitazo Resacón en Las Vegas (2009, The Hangover). El esqueleto narrativo de la secuela es bastante parecido al de la primera entrega (conflicto inicial + nuevo reto + batalla a capella + aca-espectacular final), cambiando un poco el tono y las subtramas que la complementan, lo que asegura que la poca innovadora segunda parte vaya a gustar a los fans más acérrimos de la predecesora pero también hace que pierda la frescura y novedad que aquella tenía.

Nos encontramos con que Pitch Perfect 2 sigue la regla no escrita de las secuelas: hay hacerlo todo más grande que en la anterior. En este caso llevan a las Bellas a competir por el Camponato Mundial en vez del Nacional y ellas piensan en su futuro fuera de la universidad y no dentro como cuando eran novatas en Barden. La fórmula secuela también afecta a los números musicales, algo que considero extremadamente importante al tratarse de una comedia musical y lo que más me gustó de la primera. En esta segunda entrega las actuaciones también se convierten en protagonistas absolutas del film. Son más espectaculares y suben bastante de nivel al estar interpretadas por unas Bellas más experimentadas y un grupo antagónico nuevo, los alemanes Das Sound Machine, que son aca-awesome y no tienen ni punto de comparación con los pobres Treblemakers. A destacar el tema que Sia ha creado para la película y que se aprovecha al máximo, “Flashlight”, y el mash-up de DSM con “Uprising” de Muse.

PP2 DSM

Otra de las cosas que se ven aumentadas en esta secuela es la comedia, con un guión que contiene más gags y one-liners que en la primera parte, además de ser más bestias y gamberros, aunque no todos sean igual de efectivos y algunos acaben resultando repetitivos. Un buen ejemplo de ello son los tópicos latinoamericanos de Florencia (Chrissie Fit) o la incapacidad de insultar a Kommissar (Brigitte Hjort Sørensen), la líder de DSM.

La franquicia Pitch Perfect desde el principio se ha propuesto reivindicar las minorías, empezando por el canto a capella y siguiendo con la diversidad cultural, física y de orientación sexual. Pero lo que más potencia Pitch Perfect 2 respecto a la primera parte, y que se nota en varios aspectos del film, es el feminismo. Muchos chistes pasan a estar relacionados con temas femeninos y ellas hacen chistes de vaginas con la misma naturalidad que cualquier comedia universitaria masculina hace chistes de penes. También se explotan bastante las intervenciones de los dos comentaristas, con los comentarios misógninos del personaje de John Higgins Clark usados a forma de crítica para mostrar lo ridículo y retrógrado que es el machismo.

Como consecuencia de este feminismo y del extenso reparto de la película, esta acaba centrándose más en las Barden Bellas que en otros personajes, lo cual no es algo negativo en absoluto, ya que la figura femenina suele tener poco protagonismo en Hollywood y películas como esta son necesarias, pero algunos personajes masculinos tienen menos protagonismo del esperado, como acaba pasando con Jesse, que no tiene ninguna trama centrada en él más allá de apoyar a Beca, lo cual es una pena ya que era uno de mis personajes favoritos.

PP2 Barden

En el lado femenino vemos que, igual que en la anterior, el peso acaba recayendo en Beca, Chloe, y especialmente Fat Amy, quien gana mucho tiempo en pantalla para hacer chistes sobre su peso y arrastra a un inspirado Bumper a ser el principal personaje masculino (quien nos brinda uno de los mejores momentos en la escena post-créditos). También destacan la novata Emily (la popular Hailee Steinfeld) y su trama con Benji, los mordaces comentarios del nuevo jefe de Beca (Keegan-Michael Key), el regreso de cierto personaje a mitad de la película y el cameo de Snoop Dogg. Otros personajes como Lily (Hana Mae Lee), Stacey (Alexis Knapp) o Flo acaban teniendo un papel anecdótico con sus cuatro frases graciosas y poco más.

Pitch Perfect 2 acaba siendo una secuela más grande que su predecesora, pero no mejor, ya que todo lo que gana en espectacularidad lo pierde en frescura. Aun así, ambas partes se ven más o menos compensadas, dando como resultado un muy buen producto que mantiene intacta la esencia festiva, no decepciona en absoluto y que nos devuelve a nuestras queridas Barden Bellas a la gran pantalla. Y ahora, si me disculpan, me voy a escuchar la banda sonora en bucle hasta aca-morir. [★★★½]

Comentarios