Días repletos de cine (Vol. 15)

Son ya 15 volúmenes de Días repletos de cine y no creo que sean muchos los que se han librado de empezar con el comentario de que llevábamos mucho tiempo sin sacar a la luz esta sección y que ya era hora. En esta ocasión es más de lo mismo: tras un buen periodo de tiempo me dispongo a volver a utilizarla con el ánimo de comentar cinco de las películas que he visto durante estas últimas semanas.

Puede que haya visto películas mejores en los últimos meses, pero muy pocas me han impactado tanto como Irreversible (Irréversible, 2002), que además ha supuesto mi estreno en el cine de Gaspar Noé. Ya no es solo su apuesta por narrar la historia desde el final hasta el principio en plano secuencia —con mil trucos, muchos de ellos marcados, pero un plano secuencia en definitiva—, sino la fuerza con lo que lo hace y lo bien que funciona cada elemento que se nos introduce, cómo vamos hilando la sencilla pero brutal historia y el cuerpo que se nos queda en la conclusión del viaje. Además cuenta con dos interpretaciones memorables de Vincent Cassel y Monica Bellucci en unos papeles que dudo que muchos actores se atrevieran a aceptar. En definitiva, Irreversible es una película tremendamente poderosa que no la vi ni desde la cabeza ni desde el corazón: la vi —y viví— desde las entrañas. [★★★★]

Queda poco para que aterrice en nuestras pantalla la adaptación de Carol que ha dirigido Todd Haynes, y para prepararme para el estreno he decidido hacer un ciclo de la, hasta el momento, breve filmografía del realizador estadounidense. Una de sus películas que más me han entusiasmado y que me gustaría comentar brevemente aquí es Lejos del cielo (Far from heaven, 2002), un drama con tintes de melodrama que toca temas tan interesantes como el racismo o la homosexualidad. Más que lo que cuenta, que también me parece bien llevado por un guión notable, es cómo lo cuenta: la dirección de Todd Haynes es más elegante que nunca (a la altura de la genial primera hora de su segundo filme, Safe), la fotografía es estupenda, con una utilización del azul que me recuerda incluso a Eyes Wide Shut, y Julianne Moore brinda otra gran interpretación. Muy recomendable. Ojalá Carol esté, como mínimo, a esta altura. [★★★½]

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La vi hace ya un mes pero por diversos motivos nadie la comentó en la página, así que es un buen momento como cualquier otro para hablar de la última película de Yorgos Lanthimos, Langosta (The Lobster, 2015). Fui a verla todavía impactado por el visionado de Canino, una cinta única y perturbadora hasta lo enfermizo, y la primera media hora de Langosta parecía seguir por el mismo camino. Y realmente lo sigue durante todo el trayecto, aunque con una estructura que provoca unas subidas y bajadas de interés que me enganchan tanto como me agotan: la película tiene dos partes bien diferenciadas, y la segunda cuenta con momentos brillantes pero también fragmentos que me pierden. Sin embargo, gracias a la atractiva puesta en escena y a los dos actores protagonistas, Colin Farrell y (sobre todo) Rachel Weisz, salí muy contento con el resultado. Lanthimos brinda un cine muy peculiar y personal, y siempre se agradece una visión con talento. [★★★½]

En orden de seguir hablando de estrenos relativamente recientes que no pasaron por esta casa, me gustaría poner sobre la mesa Sufragistas (Suffragette, 2015). En un momento en el que Hollywood está viviendo el que (esperemos) será un cambio en lo que concierne al trato económico y de oportunidades a hombres y mujeres, nos llega una película que habla precisamente sobre el movimiento sufragista surgido en Inglaterra con el objetivo de conseguir el voto para la mujer y, en definitiva, un trato digno. Esta poderosa y emocionante premisa se ve lapidada por un guión torpe y mediocre que desperdicia bastantes momentos emotivos y no sabe cómo jugar sus cartas. Carey Mulligan está muy bien, acompañada por Helena Bonham Carter y una fugaz aparición de Meryl Streep, pero no consigue levantar una película que necesita alma, fuego, emoción y lágrimas, y se queda en un producto correcto sin más. [★★½]

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Otra película de la que no hablamos y en nuestro equipo de redactores la tenemos en más que buena consideración es Love & Mercy (íd., 2015), un biopic a dos bandas en el que tanto Paul Dano como John Cusack interpretan, en su juventud y entrado en años respectivamente, a Brian Wilson, miembro fundamental de The Beach Boys. A mí me gustó mucho por tres motivos: por acercarse a esta figura desde una perspectiva interesante, planteando dos líneas narrativas y centrándose en momentos concretos (como la composición de Good Vibrations); por las escenas musicales en el estudio, maravillosas; y por los tres actores protagonistas, un magnífico Paul Dano, un frágil John Cusack y una estupenda Elizabeth Banks que casi ejerce de personaje principal en el tramo de la edad adulta de Brian Wilson. En definitiva, y a pesar de un ligero desiquilibrio que me hace estar interesado más en la mitad del Brian joven, es una muy buena película y un bonito retrato de un genio que pertenecía a un grupo que, ya de paso, recomiendo fervientemente en su etapa sesentera. [★★★½]

Y con esto concluyo el volumen 15 de Días repletos de cine, que ha contenido películas más que interesantes y recomendables. Ahora solo espero que el volumen 16 no tarde seis meses en llegar.

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