Días repletos de cine (Vol. 17)

Nunca es mal momento para hablar y recomendar películas sin una conexión necesaria entre sí, y por ello aquí esta el volumen 17 de Días repletos de cine, con dos películas que tenéis actualmente en cartelera y otras tres de las que vale mucho la pena hablar. Sin más dilación, vamos al tajo.

Tenía cierto  miedo a esta nueva versión de El libro de la selva (The Jungle Book, 2016), tanto por el cariño que le guardo a la original como a la falta de calidad que han venido demostrando las últimas versiones de cuentos clásicos. El caso es que me he llevado una grata sorpresa: esta reimaginación de El libro de la selva, que guarda la esencia de la original y se permite introducir diferentes cambios en la trama, demuestra un tremendo cariño al material con el que juega y lo complementa con un apartado visual tremendo. Ante una historia simple que no deja de ser lo que es y no va más allá, el filme nos embelesa con florituras visuales y una buena administración de los momentos dramáticos y de pura comedia. La guinda del pastel la ponen los actores que prestan sus voces, especialmente un Bill Murray que aporta a Baloo un carisma impagable. Quizá no sea una película redonda, con una narración que sufre bajones de interés e intensidad, pero aún así nos encontramos ante una buena versión que, esperemos, marque el mínimo de calidad de ahora en adelante. [★★★]

Resulta impresionante el entusiasmo con el que llega La bruja (The Witch, 2015) a nuestro país, habiéndose coronado principalmente en Estados Unidos como una de las grandes películas de terror de los últimos años, aplaudida por crítica y público. Un servidor, que se acercaba a ella con prudencia y bajas expectativas, ha salido algo desconcertado del visionado. La historia de esta familia que sufre las que parecen ser maldiciones de una bruja que vive en el bosque vecino se convierte en un anodino cuento protagonizado por unos personajes insoportables cuyas decisiones se basan exclusivamente en la fe (y las toman con unos diálogos excesivamente cargados para la relevancia de los mismos) y un uso de la tensión que acaba cayendo en los más masticados tópicos: ruidos de fondo y música a todo volumen cuando quiere crear incomodidad. Resulta interesante, sin embargo, el uso del subtexto y de los simbolismos, así como algunos momentos concretos que consiguen ser muy perturbadores, pero más allá de eso nos encontramos ante un filme anecdótico con más vicios que virtudes. [★★½]

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Huyendo de los estrenos de estas últimas semanas, quiero hablar de una película iraní que me ha gustado mucho y quiero recomendar a todo aquel que no la haya visto: Nader y Simin, una separación (Jodaeiye Nader az Simin, 2011). Tras oír opiniones muy positivas de ella y tenerla pendiente desde hace bastante tiempo, por fin me lancé a verla y el resultado fue estupendo. Más allá de la tremendamente efectiva e inteligente dirección de Asghar Farhadi, más allá de las geniales interpretaciones, más allá de lo que funciona en la película, que es prácticamente todo, me quedo con el guión. Una historia humana y emocionante compuesta de diálogos brillantes con personajes con los que empatizas y algunas escenas tan reales que duelen. Me costó entrar un poco en la primera mitad, pero cada vez recuerdo mejor el conjunto y es probable que suba aún más con los revisionados. [★★★½]

En la asignatura de Guión de la carrera que estoy estudiando vimos y analizamos Pequeña Miss Sunshine (Little Miss Sunshine, 2006), una película ligera pero muy bien construida que personalmente disfruto mucho. Pues bien, tenía ciertas ganas de ver el otro filme que habían dirigido esta pareja de realizadores, Ruby Sparks (íd., 2012), y así lo hice. Me encontré, de nuevo, con una comedia, esta vez romántica, de un escritor que se da cuenta de que la chica que habita la novela que está escribiendo se ha vuelto realidad, que se ha convertido en alguien de carne y hueso. A diferencia de Pequeña Miss Sunshine, que era una comedia que mantenía en su gran parte un tono amable y hasta entrañable a pesar de los adversidades, Ruby Sparks se va convirtiendo en un drama con ligeros alivios cómicos y algunas escenas tremendamente perturbadores, especialmente una situada en el tramo final y protagonizada por las dos caras visibles de la obra, unos enormes Paul Dano y Zoe Kazan (que además firma el guión). Muy recomendable. [★★★½]

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Y para terminar quiero hablar de Las vidas de Grace (Short Term 12, 2013), una película a la que tengo un cariño enorme. En las dos ocasiones en las que la he visto he acabado con una sensación de júbilo y amor por esos personajes, o quizá mejor dicho esas personas, que trabajando en un centro de jóvenes conflictivos son testigos de los días más duros pero también de los momentos más felices. La historia está perfectamente narrada, teniendo como centro al personaje de (una genial) Brie Larson, que lleva el peso de la película junto a John Gallagher Jr. y Kaitlyn Dever. No tiene las pretensiones de ser una gran película, ni las necesita: se siente cómoda en esa realización modesta y eficaz, y se centra en un guión escrito con sensibilidad y mucho corazón. Además, como también ocurre en la comentada Ruby Sparks, nos deja algunas escenas difíciles de olvidar. [★★★½]

Resumiendo: La bruja solo la recomendaría si tenéis curiosidad, El libro de la selva vale la pena, y las tres restantes os animo fervientemente a que no las dejéis pasar. Dudo que os arrepintáis.

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