Doctor Strange | Un origen mágico

Parece que Marvel sigue en su afán de malacostumbrarnos a una nueva película de su universo cinematográfico cada pocos meses y yo, como no podía ser de otra forma, agradezco infinito esto. Y ahí estaba un servidor, que me subía por las paredes del hype mientras esperaba como un loco este momento, comprando las entradas días antes del estreno. Prometían una película más “mística”, que venía directamente a introducir la magia dentro del mundillo que Marvel se había montado. Yo ya no sabía qué me iba a encontrar, tenía miedo, pero las ganas de verla eran superiores y aquí estoy, tras haber salido vivo de esta espera para ver Doctor Strange (íd., 2016).

Antes de nada, debo admitir que, si bien Strange es un personaje cuyos poderes y ambientación me parece que pueden dar mucho juego, tenía miedo por el previsible cambio de tono que se esperaba de esta cinta al ser también un personaje bastante más serio y callado que los protagonistas a los que Marvel nos tiene acostumbrados en el cine. Así que, menuda sorpresa ha sido descubrir que este Strange sigue la línea de personajes carismáticos con la capacidad de realizar alguna que otra broma y hacer alguna que otra vez uso del sarcasmo. Por otro lado, Benedict Cumberbatch resulta todo un acierto para el personaje, cómo lo borda y cómo ha conseguido volverse uno de mis protagonistas y personajes favoritos de este universo cinematográfico. Y no solo destacaré al propio Strange como lo mejor de la película; también quiero hablar de los efectos especiales. De estos, solo decir que si no son premiados y reconocidos, voy a acabar bastante decepcionado. Menuda joyita visualmente hablando y menudas escenas más épicas cada vez que la magia afectaba al entorno en el que se encontraban. No voy a hablar mucho más para no caer en el destripe de ninguna escena pero aquellos que hayan visto la cinta —o incluso el tráiler— ya sabrán a qué tipo de escenas me refiero. Hay un par de momentos con edificios de por medio en los que, incluso sin llevarlo en ese momento, me quité el sombrero. Increíble.

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Por otro lado, si bien la trama no es la más original del mundo, funciona bien y da lugar a una historia de orígenes bastante buena y que abre muchas posibilidades tanto a todo lo que Marvel está llevando a cabo como al propio personaje en sí. Se prevé que vamos a tener Stephen Strange para rato en la gran pantalla y no soy capaz de describir lo bueno que esto me parece. Es cierto que la película cojea algunas veces por problemas que tiene con el ritmo, especialmente en un par de momentos cerca de y durante el tramo final que desconciertan un poco, pero rápidamente vuelve a encauzarse. Aun así, la cinta no se entretiene con tonterías y va directa al grano, a la historia. A lo que de verdad interesa. Quizás el conjunto vuelve a pecar de algo que viene arrastrando Marvel en el cine desde el principio —algo que, de hecho, no suele pasar en las series que nos traen a través de Netflix— y es que no se puede decir que el enemigo sea un personaje muy complejo o que sea un personaje al que desarrollen mucho; tiene su motivación definida y la sigue en todo momento sin entrar en errores de ese tipo, pero no deja de ser algo plano y, al fin y al cabo, acabas desaprovechando a un gran actor como es Mads Mikkelsen. Pero, como ya digo, esto es algo que parece ser problema de casi todas las películas de este tinglado de Marvel, por lo tanto no sorprende.

En definitiva, Doctor Strange no es una cinta perfecta y tampoco esperaba que lo fuese, pero cumple con creces lo esperado y encaja perfectamente en el puzzle que es esta tercera fase de películas del estudio, haciéndome ansiar un nuevo encuentro con el personaje de Strange en la cinta que sea. Además, la magia es un elemento que, como ya he dicho, va a dar mucho juego y que puede dar lugar a locuras muy buenas como las que hemos podido ver aquí. Marvel, felicidades, has vuelto a acertar. [★★★★]

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