El aviso | Esta película es muy mala

Mis anteriores encuentros con las obras dirigidas por Daniel Calparsoro distan mucho de ser satisfactorias. Lo conocí durante su época televisiva con El castigo (íd., 2009), telefilme emitido en dos partes que arrasó en audiencia y que en su momento me impactó por el argumento en cuestión pero seguramente no aguantase un revisionado. Lo siguiente que vi Combustión (íd., 2013), ese nefasto intento de hacer A todo gas (The Fast and the Furious, 2001) a la española pero que el único gas que tenía era gas somnífero. Por último, hace un par de años esperaba con ganas Cien años de perdón (íd., 2016), un thriller de atraco a un banco que acabó siendo algo mediocre además de contar con un personaje que me sacó completamente de la película. Aun así, iluso de mí, me acerqué a El aviso (íd., 2018) con cierta ilusión por los maravillosos nombres con los que cuenta en el reparto. Lo que sucedió a continuación te sorprenderá (o no).

Basada en la primera novela de Paul Pen, El aviso intenta ser un thriller de corte ligeramente fantástico con una narrativa dual en la que por un lado seguimos a Jon, un matemático que a través de una secuencia numérica relaciona el ataque a su mejor amigo en una gasolinera con otros atentados en ese mismo lugar, lo que le pone en una carrera contrarreloj para evitar una futura tragedia. Por otro lado, en el presente —diez años más tarde que la otra historia—, seguimos a Nico, un niño que está a punto de cumplir diez años y que, tras recibir un aviso, todo apunta a que será la próxima víctima de la secuencia numérica en cuestión.

La premisa tengo que admitir que prometía bastante porque me recordaba a uno de mis placeres culpables, esa obra llamada Señales del futuro (Knowing, 2009) con Nicolas Cage a la cabeza. Por desgracia todo fue un espejismo, porque El aviso falla en aquello que debería tener cualquier thriller que se precie, ya que no consigue crear absolutamente nada de tensión en ningún instante. Más allá de que el MacGuffin de los números apenas aporta nada y se vuelve algo repetitivo una vez pasan veinte minutos de película, la trama del personaje interpretado por Raúl Arévalo se resume en escenas que alternan las visitas al hospital —con las que desaprovechan a una Belén Cuesta poco emotiva— y la investigación que este lleva a cabo por su cuenta, todo ello rodado de forma monótona, expositiva y con breves flashbacks en tono sepia. El único punto interesante de esta línea argumental viene de la evolución de su estado psicológico, algo que se trata con un simbolismo bastante aleatorio y yendo por un camino fácil y nada satisfactorio.

En el otro lado de la narrativa tenemos la historia de Nico, la cual cuenta con la solvente Aura Garrido pero tampoco logra mejorar demasiado el resultado a través de sus toques de drama sobre acoso escolar, a los que hay que añadir la paranoia relacionada con la inminente amenaza que se cierne sobre él. La interconexión que hay entre ambas historias y las pequeñas pistas que se dejan durante el desarrollo lo único que logran es hacer que el desenlace, además de no tener demasiado margen de sorpresa por la naturaleza de la historia, sea fácilmente predecible a mitad de película, por lo que cuando se llega al tercer acto el aburrimiento ya ha hecho mella en el espectador.

En resumen, El aviso es una muy fallida película con un curioso punto de partida que se convierte en chorrada, una ausencia absoluta de tensión que nos hace añorar la hornada de thrillers españoles de 2016 y un reparto que no consigue brillar a pesar del talento mostrado en otras ocasiones. La enésima entrega en la saga del sopor de Daniel Calparsoro y que debería servir como un contundente aviso de cara a nuevos proyectos que saque adelante. [★]

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