El círculo | Futuro actualizado

El círculo (The Circle, 2017) era uno de mis estrenos más esperados de estas últimas semanas. Si bien su premisa y reparto eran llamativos, mi atención la tenía por su director, James Ponsoldt, y lo que podía hacer con esos dos factores. Ponsoldt no es un gran director, al menos no por ahora, pero las dos películas que preceden al estreno que hoy comentamos son bastante recomendables. Por un lado Aquí y ahora (The Spectacular Now, 2013), mi favorita del director, supone uno de los mejores dramas/romances a lo Sundance que han salido de EEUU en los últimos años. Y por el otro se encuentra El último tour (The End of the Tour, 2015), un interesante —aunque no profundo— acercamiento a la vida de David Foster Wallace a lo largo de cinco días. Con El círculo, Ponsoldt se une a Dave Eggers para adaptar el libro de este último, pasándose a la ciencia ficción por primera vez en toda su filmografía y contando con un presupuesto más holgado que de costumbre. Eggers, por cierto, ya había sido guionista anteriormente cuando trabajó con Spike Jonze en Donde viven los monstruos (Where the Wild Things Are, 2009), aparte de escribir otras novelas que se han ido adaptado al cine como la reciente Esperando al rey (A Hologram for the King, 2016), aquella película que se estrenó el verano pasado protagonizada por Tom Hanks, curiosamente uno de los actores más relevantes de esta producción.

¿Pero qué es El Círculo? Imagina todas las redes sociales que existen. Ahora imagina que una sola plataforma pudiera integrar de forma orgánica todas esas redes a la vez, y tu identidad virtual, y tus cuentas bancarias, y tus contraseñas… Eso es básicamente El Círculo. Para los que habéis leído Ready Player One, el bestseller de Ernest Cline —que contará con una esperadísima adaptación cinematográfica en menos de un año a cargo de Spielberg—, este “innovador sistema operativo” sería algo parecido a una versión prematura de OASIS (sin avatares virtuales con los que pasear por mundos ni nada de eso). La historia toma lugar cuando Mae Holland (Emma Watson) es contratada para trabajar en la sede central de El Círculo, que ya entonces es la empresa de internet más influyente y poderosa del mundo. La película toma lugar en un tiempo relativamente cercano a nuestro presente, en el que podemos vernos identificados con esta nueva forma de socializar y ver todo a través del móvil y de internet. Ponsoldt y Eggers juegan con temas como la transparencia individual a través de las redes, las posibilidades de una herramienta tan poderosa desde diferentes ángulos socio-políticos y la doble moral que genera constantemente tanto una cosa como la otra para todo aquel que sea usuario de la plataforma. Todo envuelto siempre a través de un temor imperante de ser vigilado a lo Gran Hermano de Orwell en 1984. No obstante, si la película consigue algo es que tardara más de lo habitual en ir a coger el móvil tras salir de verla. Hay secuencias realmente terroríficas (aunque temáticamente no estén planteadas de esa forma), sobre todo las centradas en hacer explotar los límites de El Círculo viendo ejemplos de los nuevos avances tecnológicos que va logrando la compañía. Presentadas, claro, en una suerte de keynotes de Apple.

Tengo un problema con El círculo, y creo que es un problema generalizado. A estas películas de género sci-fi que se acercan de una u otra forma a nuestra actualidad para plantearnos hasta donde podríamos llegar si seguimos como vamos últimamente se estrenan ya con un gran handicap encima, la alargada sombra que ejerce Black Mirror. Y es que aunque El círculo consiga ser una película entretenida y cumplidora, que muestre ideas y conceptos interesantes y que genere un buen debate post-visionado, la serie de Brooker siempre consigue salir como una obra superior la mires por donde la mires. Y es una lástima el tener que comparar siempre a toda una hornada de películas con la misma cosa, a mí ya me cansa, pero es que en este caso eran inevitables las comparaciones. También pasa que aquí se intuye un poco ese deje comercial que respira la película (quizás me da esa sensación por el reparto, que con poner en el cartel sus nombres/caras ya venden entradas), pero el caso es que siento que se deja muchas cosas fuera de entre todas sus posibilidades iniciales. Y del camino que acaba escogiendo para tirar de la trama se podría haber profundizado algo más, y con mucha más mala leche si cabe. Aún así, ya digo que no llega a ser un producto naíf ni mucho menos, lo que cuenta está bien narrado, pero me ha faltado un empujoncito más a la historia. En cualquier caso imagino que será más problema de la novela original en la que se basa que otra cosa.

El reparto, como ya he comentado, cuenta sobre todo con dos caras muy reconocibles para el gran público: Tom Hanks y Emma Watson. Él haciendo de un Steve Jobs de marca blanca al que se le intuye un lado más oscuro que al ilustre de Silicon Valley y ella siendo la protagonista de la historia y los ojos y sentimientos del espectador en todo el metraje. Ambos están bien, como todo el reparto, solventes. Aparte de ellos dos también destacaría a Karen Gillan, la ex-companion de Doctor Who y más recientemente Nebula en Guardianes de la galaxia, que aquí en el poco tiempo que sale en pantalla consigue clavar el tipo de personaje que hace. El reparto es bastante heterogéneo a pesar de que ninguno sale demasiado, todo el peso recae en Watson; en él podemos encontrar a gente como el tristemente desaparecido Bill Paxton (esta es la última película en la que trabajó antes de morir), la inminente estrella John Boyega, el cómico Patton Oswalt, o —sorpresa— Ellar Coltrane, el otrora protagonista de Boyhood (íd., 2014). Si hay algo que realmente no me convenza del todo de El círculo es su banda sonora, que parece compuesta por el becario de Danny Elfman. Compro que quisiera hacer una banda sonora llena de sintetizadores y sonidos computerizados, como un sinfín de BSO de películas sobre la tecnología, pero para eso hay que saber hacerla. No es lo mismo componer para piano que para estos instrumentos. Acaba siendo una banda sonora del montón y que no solo no aporta nada a las imágenes sino que a veces me saca de la película por sus incesantes “ruiditos”. Pero esto es lo de menos en un filme que me ha dejado un buen poso y que recomendaría a cualquiera (sobre todo si no ha visto Black Mirror, que entonces le puede entusiasmar algo más que al resto que sí lo hemos hecho). No esperaba en absoluto que El círculo fuera la gran obra maestra de James Ponsoldt pero a pesar de sus carencias —no es redonda ni mucho menos (sí, tenía que hacer la broma)— se mantiene en el nivel de lo visto hasta ahora en su filmografía, y por mí que siga así. [★★★]

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