Eliminado | Muerte llamando…

Si hay algo claro ahora mismo es que vivimos en la era de las redes sociales. Pocas son las personas que no usan Facebook, Twitter, Tumblr, Instagram o Snapchat para comunicarse, informarse, compartir vivencias o simplemente cotillear lo que hacen los demás (especialmente esto último). Otra cosa clara es que los jóvenes son el sector demográfico que más se mueve en estas redes, en su afán de divertirse y estar ampliamente interconectados con sus amigos. Es por eso que, en los tiempos que corren, tiene muchísimo sentido que estas redes se utilicen en beneficio de la narrativa en películas y aun más si se trata de un slasher adolescente como es Eliminado (Unfriended, 2015).

Laura Barns es una adolescente que se suicida después de que un vídeo de ella borracha acabe haciéndose viral y se convierta en la burla de todos. Justo un año después del suicidio, un grupo de amigos liderado por la protagonista, Blaire Lily (Shelley Hennig), se encuentra en una videollamada conjunta cuando ven un misterioso usuario al que no pueden expulsar y que dice ser la difunta Laura Barns. Con la amenaza de asesinarles si cuelgan, Laura les retará a una serie de juegos (mortales) con el objetivo de sacar a la luz todos los secretos que estos amigos se esconden y vengarse de aquellos que le destrozaron la vida.

Unfriended Laura

Pese a tener un giro tecnológico atractivo, el núcleo de la trama de Eliminado es lo menos inspirado del film, alimentándose de estereotipos, mamarrachadas y situaciones comunes en la ficción teen, llegando a provocar verdaderas carcajadas en el último tramo con los tópicos más descarados (además de los niños de doce años que se cagan de miedo en el cine) y convirtiéndola en una película de terrisa (terror + risa). Al menos con esta trama de venganza se aprovecha para coger uno de los puntos más negativos que tienen las redes sociales, el ciberacoso, y se le da al film un mensaje contra este tipo de despreciables acciones que no se siente forzado ni escupido a la cara del espectador. Menos mal.

Otro punto que no destaca en exceso es la parte más pura del slasher. Los sustos brillan por su ausencia y pese haber un par de muertes disfrutables (¡Viva la Thermomix!), el formato webcam no permite muertes muy nítidas (como pasa con el found-footage, del que bebe ligeramente) y la hemoglobina tampoco es que sea muy abundante. Eso sí, las actuaciones compensan y están por encima de la media, convenciendo bastante bien al espectador del miedo o la confusión que están sintiendo los propios protagonistas delante de la pantalla de su ordenador. Esto último es algo esencial para mantener un poco el misterio y la tensión ante la previsible trama.

Unfriended Chat

Por suerte, Eliminado tiene un último as bajo la manga. La narración a través de la pantalla de un ordenador le da un toque original y se convierte en lo mejor del film, aunque ya fuera utilizada por Vigalondo en la estupenda Open Windows (íd., 2014). Con este formato vemos cómo las pantallas que la protagonista va abriendo y cerrando, los mensajes que envía y recibe, las páginas web que consulta y la videollamada principal nos guían por la historia de manera muy efectiva, aprovechando las posibilidades narrativas que aporta el uso de las redes sociales. Aunque no todo es bueno, ya que la información inventada que contienen los perfiles sociales o las páginas web hace que, al menos en la traducción española, haya algunos fallos de raccord bastante grandes, los cuales provocan que aquellos espectadores detallistas acaben pensando más en los fallos que en la historia (lo que me pasó a mí).

Con su floja trama, Eliminado podría haber caído totalmente en el olvido, pero gracias al original formato sobre el que está construida y a su giro tecno-sobrenatural se convierte en una peli de terror adolescente muy ligera, entretenida y con toques mamarrachos que hacen que te diviertas y te rías mucho con ella en los escasos ochenta minutos que dura (ideal para cuando se tiene poco tiempo). Eso sí, tener niños cagados de miedo en la sala aumenta las risas hasta el infinito y más allá. Sin duda, una de las mejores experiencias que he tenido en un cine. [★★★]

Comentarios