Espías | Me llamo McCarthy, Melissa McCarthy

Paul Feig es un tipo que vale para todo. Lo mismo te escribe un capítulo de Freaks and Geeks que te dirige uno de Mad Men o se mete de productor en la versión americana de The Office. En los últimos años, y con la constante colaboración de Melissa McCarthy, ha realizado comedias para cine de resultados tan dispares como La boda de mi mejor amiga (Bridesmaids, 2011), Cuerpos especiales (The Heat, 2013) o la que voy a comentar en este artículo, Espías (Spy, 2015), aparentemente destinada a parodiar el género de los James Bond y compañía.

La película comienza, efectivamente, como una parodia de las películas de agentes secretos, una especie de vuelta de tuerca a la ya de por sí humorística Kingsman: Servicio secreto (Kingsman: The Secret Service, 2014). Los elementos están ahí, incluso el personaje de Jude Law parece sacado de la mencionada película de Matthew Vaughn, pero poco a poco se van mostrando las verdaderos cartas de la baraja: estamos ante el show de Melissa McCarthy, un espectáculo que, manteniendo los elementos de acción e intriga (aunque va perdiendo fuerza a cada minuto), se centra en la muy correcta interpretación de la actriz. No hay nada malo en ello, claro, pero el problema viene cuando el guión no sostiene la historia, provoca que cada vez te interese menos y la llena de multitud de chistes por minuto, la mitad de los cuales no tienen especial gracia.

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El principal problema de la película es que gran parte de las bromas no funcionan, quizá porque hay muchas y las buenas tapan de una forma brutal a las malas (o menos buenas), o quizá porque la película se va convirtiendo tan en el show de McCarthy que los personajes secundarios (especialmente el realizado por Miranda Hart) se quedan solo como figuras únicamente útiles para soltar frases con una brillantez cuestionable y dar contestación a la protagonista. La excepción que confirma la regla es el personaje de Jason Statham, una de las mejores y más hilarantes cosas de la cinta, que parodia su encasillamiento como héroe de acción sin fisuras; genial.

La película está evidentemente situada en el género de la comedia, pero no deja de lado, al inicio, el factor suspense y aventurero, y al final, la acción propia de muchos últimos actos de historias de espías. Quizá sea por la acumulación de chistes que caen en saco roto o porque la película va perdiendo encanto a cada paso, pero se hace muy larga (dos horas que parecen más) y termina agotando; era algo que ya le pasaba a la anterior cinta de Paul Feig, Cuerpos especiales, que (y ya lo digo) me gusta más que esta Espías pero que también llegaba a su tramo final con un espectador pidiendo la hora.

Me da la sensación de que le he metido mucha caña, y quizá sea cierto, pero quiero dejar claro que Espías es una película muy, muy correcta y tremendamente divertida en algunos tramos. No quita que tenga muchos problemas, la  mayoría provenientes del guión, pero en su conjunto es una comedia recomendable que cuando encuentra sus puntos fuertes, con ese humor entre lo escatológico y lo absurdo, puede hacerte reír muy fuerte. Además, el papel de Jason Statham es como para verlo. [★★★]

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