Evangelion 1.0: You are (NOT) alone | La complejidad y la acción van de la mano

Actualmente parece casi necesario que, de todo aquello que en algún momento haya tenido algo de éxito, tuviera que hacerse algún tipo de remasterización, remake o incluso reboot de la saga completa con el único fin de poder vender más y más. Así funciona el mercado y el sector de la animación –en este caso japonesa- tampoco se queda atrás. Si algo se puede volver a explotar, se hará, y esto no siempre sale bien, pero cuando sale bien nos podemos encontrar con productos de un nivel excepcional. Hoy, en concreto, hablaré de la primera parte del remake o reboot de la saga Evangelion en forma de película.

Evangelion 1.0: You are (NOT) alone (Evangelion Shin Gekijôban: Jo, 2007) es la primera parte de un conjunto –supuestamente- formado por cuatro películas, de las cuales por ahora solo han visto la luz tres, y que pretende adaptar a la gran pantalla la gran obra que en su momento fue la serie de animación. Si bien puede no quedar claro –con esta primera cinta en concreto- si se trata de un reboot de la serie o de un remake, el acabado es bastante bueno y fiel a la historia original. Nos presenta a un joven Shinji que, tras ser llamado por su padre para ello, es usado para pilotar un enorme robot –o mecha, como a los japoneses les gusta llamarlos- para combatir contra los ángeles, unos seres que, en principio, nadie sabe de dónde salen pero están intentando arrasar con el mundo. No entraré en mucho más detalle para ahorrarme ciertos spoilers, pero ya os podéis suponer que esta trama acaba abarcando mucho más.

Esta es una cinta de acción, o al menos así es como nos la venden en un principio, con unos grandes combates y una calidad de animación digna de la gran obra que es Evangelion. No exagero, creo que no había visto una película japonesa con una animación tan espectacular –y eso que hay grandes referentes en este campo-, especialmente en las escenas de acción. Los EVAs (robots empleados por los humanos) y los ángeles (enemigos) se ven de forma espectacular, nada que ver con la serie original. Realmente, la cinta en sí no es tan simple como pudiera parecer, y es que la historia se va volviendo más y más compleja: todos aquellos que hayáis visto el anime ya os imaginaréis a que niveles absurdos –dignos de un grupo de guionistas adictos al LSD- de complejidad puede llegar Evangelion, pero no profundizaré mucho más en ello ya que esto es tema de las siguientes películas.

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De hecho, esta primera parte no destaca simplemente como cinta de acción: presenta a los personajes de forma perfecta, pudiendo llegar a meterte en la piel de cada uno. Y es que es vital entender bien a todos para poder moverte por este universo. Los personajes son muy complejos, siendo probablemente el más simple el señor Shinji Ikari, protagonista de esta obra y que, aunque llega a ser bastante complicado, es probablemente el que parte de la premisa más sencilla: hijo con mal trato con su padre, que ha perdido a su madre y esto le vuelve desconfiado y muy pesimista. Pero claro, ¿quién no se volvería desconfiado si tu padre pasa de no hablarte a llamarte para pilotar un EVA? Es de locos.

Realmente, la cinta funciona muy bien como adaptación –no solo por fidelidad, que eso realmente no es tan importante, siempre se van a tomar licencias, sino por su calidad- y como película de animación independiente. No es necesario conocer nada anterior de Evangelion para poder visionar, disfrutar y entender esta cinta. Si bien es cierto que circula por ahí cierto rumor que indica lo contrario, pero es solo una teoría –por ahora- y la gente tiene mucho tiempo libre para inventar, todos lo sabemos. Con una duración de apenas noventa minutos, es bastante dinámica. Tiene momentos pausados, los necesarios para presentar algunos elementos importantes, pero esta primera parte es muy cañera en general y eso viene muy bien para que aquellos más reacios a una historia lenta se enganchen a esta gran saga.

Como no podía ser de otra forma, Evangelion llegó al cine con una gran calidad, por ahora digna del magistral anime del que parte, y con una cinta muy vertiginosa aunque llena de matices complejos. Una obra que, aunque pueda parecer lo contrario, abarca a una gran cantidad de público: hay tortas y problemas mentales para todos los gustos. En resumen, firmo para que todos los reboots o remakes -al menos los referentes a la animación- sean así. Una joya -con permiso de otras muchas cintas- de la animación japonesa con la que cualquiera puede disfrutar. [9]