Ex Machina | La sencillez de la alta tecnología

Es inevitable para el ser humano preguntarse cuál es el futuro de la tecnología, especialmente teniendo en cuenta que esta avanza a pasos agigantados. El cine es, sin ninguna duda, un gran medio para mostrarnos aquello que otros creen que la tecnología será capaz de alcanzar o, simplemente, para fantasear sobre las posibilidades de esta misma en un futuro. Ex machina (íd, 2014) es una buena muestra de ello, siendo la ópera prima de Alex Garland.

Con Ex machina tenemos ante nosotros una película de ciencia ficción con un argumento que, a priori, es bastante simple: un programador es seleccionado para participar en un proyecto de alto secreto consistente en la supervisión de una inteligencia artificial, Ava, para comprobar si es capaz de hacerse pasar por un humano. El tema no es nada novedoso, otras muchas películas lo tratan, pero considero que en este caso está lo suficientemente bien trabajado como para tenerla en cuenta. Además, la película juega con el uso de muy pocos personajes que van a cargar con todo el peso del argumento y la acción y, a mi parecer, lo hace bastante bien, dando a la película un toque de simpleza que contrasta con un tema tan complejo como es la creación de una inteligencia artificial.

Y hablando de contrastes, el hecho de situar la acción en unas instalaciones en mitad de un bosque y del frecuente uso de planos del mismo me parece un acierto y funciona como una peculiar forma de resaltar la tecnología tan avanzada que se emplea en el interior de las instalaciones, además de, por argumento, funcionar como una forma de mantener el proyecto en secreto y alejado del resto del mundo.  Es una película que no busca un ritmo frenético ni mucho menos, sino que se centra en el paso de los días, mostrando cómo van evolucionando los personajes y las relaciones entre ellos, las cuales son fundamentales para desarrollar la historia. Los escenarios en interiores también vienen como anillo al dedo para la ambientación de la película con un decorado bastante minimalista, especialmente para tratarse de un complejo tecnológico de alta importancia, que mantiene ese toque de simpleza que ya había mencionado antes.

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El trío de actores principales –Domhnall Gleeson, Oscar Isaac y Alicia Vikander– funciona de maravilla y crean a unos personajes bastante carismáticos, especialmente los dos últimos y con mención especial a Alicia por el papel de Ava, que se desenvuelve sin problemas interpretando a una máquina en su intento –muy convincente- de parecer humana. El protagonista, Caleb (Domhnall), es el que menos me gusta, pero aun así es un personaje necesario para la trama y, aun pudiendo parecer algo soso, evoluciona gracias a su creciente relación con Ava. Y es que considero que las relaciones en esta película son las que le dan vida, van moviendo la trama y la llevan a su desenlace. Sin ellas estaríamos ante una cinta bastante sosa, sin ningún tipo de dinamismo y que permanecería totalmente estática ante un espectador que probablemente se encontrase dormido: no evolucionaría, ni siquiera avanzaría un poco ya que no serían capaz de explicar más que la parte científica de la película, sería algo así como un documental más bien flojo.

Eso sí, la película sigue un ritmo lento. Sin pausa, ya que hasta los momentos más calmados en los que solo beben y hablan son importantes, pero sin ningún tipo de prisa. Viene y nos presenta lo que quiere mostrar, tomándose su tiempo para describirlo pero sin, en ningún momento, llegar a ser pesado y, lo más importante, sin sobre explicar las cosas como es frecuente en películas de ciencia ficción donde se ve que es estrictamente necesario contar lo mismo tres veces por si no lo hemos entendido a la primera, a veces incluso menospreciando la capacidad intelectual del espectador. Esto también la convierte en un filme no apto para todos los públicos: si lo que quieres es ver algo con un ritmo frenético y con acción por todas partes, ni se te ocurre ver esta cinta, así como si no te gusta la ciencia ficción. En cualquier otro caso, es totalmente recomendable que le deis una oportunidad.

Para acabar, me gustaría comentar un pequeño detalle: la capacidad que tuvo la película para hacerme reflexionar. Si bien en principio no parece ser su intención y la duda cuanto menos puede parecer absurda, tanto aquellos que vinieron al cine a ver la película conmigo como yo salimos con un claro debate sobre la inteligencia artificial, un “¿qué pasaría sí…?” muy típico y sobre el que mucha gente acaba reflexionando casi sin querer, aunque solo sea por hacer la broma. ¿Qué pasaría si la inteligencia artificial llegase a desarrollarse tanto como aquí se nos muestra? Y con esa pregunta y mi recomendación de esta película os dejo. [7]