Figuras ocultas | Honestidad y reivindicación

Estos dos primeros meses del año la cartelera de nuestro país se encarga de traernos cada semana un buen número de películas que se encuentran en el largo y sendo camino que supone la temporada de premios, con el fin último de rasgar algo en los Oscar. Cada año, la temporada de premios nos guarda sorpresas, decepciones y muchas películas que se quedan a medio camino. Y claro, no es hasta en la misma gala de los premios de la Academia cuando vemos el cuadro completo y podemos analizar con certeza en qué ha quedado todo. Por ahora, solo podemos valorar las contendientes como por lo que debería ser siempre: por la película en sí. Figuras ocultas (Hidden Figures, 2016) se encuentra en ese selecto grupo en el que se le considera parte de la carrera pero que nadie sabe si realmente puede pegar el pelotazo, aunque sea en las nominaciones. Como decía, aquí hemos venido a hablar de lo que aporta como obra per se y vamos a olvidarnos por completo de nominaciones, premios y demás.

Figuras ocultas sigue la historia, basada en hechos reales, de tres mujeres afroamericanas que trabajaron en la NASA en plena carrera espacial y que fueron una parte esencial para lograr poner en órbita al primer estadounidense gracias a sus respectivos talentos; todo mientras luchaban por sobrevivir en una sociedad machista, y sobre todo —estamos hablando del estado de Virginia en los sesenta— una incesante segregación racial. Si intuís bien, el nombre que da título a la película se refiere precisamente a que el trabajo que llevaron a cabo no fue reconocido en su momento y su valor como figuras históricas fue completamente ignorado hasta años después. Aunque el relato se divide en tres para abarcar la historia de este trío de amigas, la figura que destaca sobre todo es la de Katherine G. Johnson (Taraji P. Henson); de hecho el filme se abre con flashbacks de ella de niña. La película sigue una formula calculada al milímetro, y puede que lo sea, para gustar lo máximo que pueda a su público objetivo; pero es que creo que da justo en el clavo. La definiría como un cruce enrevesado entre SelmaThe Imitation Game y Criadas y señoras. Esto hace de ella una película perfecta para ver en familia una agradable tarde de domingo. Porque sí, la película dentro de lo que podía llegar a ser es bastante honesta consigo misma, haciendo que sea un producto disfrutable, entretenido y con lo justo para sentirte involucrado en esta historia durante dos horas.

Aunque ya he desvelado en mayor o menor medida mi posición con la película, aún hay cosas de las que me gustaría hablar, como por ejemplo del reparto. De él solo recordaba la aparición de las tres protagonistas: la ya mencionada Taraji P. Henson, Octavia Spencer Janelle Monáe. Un trío que funciona muy bien entre sí y que el espectador puede encontrar aquí quizás el valor más positivo de la película. Pero resulta que ahí no queda la cosa, que el reparto abarca mucho más. No me esperaba ver en Figuras ocultas a gente como Glen Powell (eterno Chad Radwell de Scream Queens), que si bien no cambia mucho el registro interpretativo que ya le tenemos más que visto, era necesario para aportar ese buen rollo que necesitaba la película en un personaje tan importante como el del astronauta John Glenn. Más peso incluso tienen los personajes que interpretan Kevin Costner y Jim Parsons, el primero bien como casi siempre, pero al segundo le cuesta quitarse el peso de su Sheldon Cooper de encima y a ratos parece que vemos una versión misógina y racista del conocido científico de la televisión. También pasean por allí inesperadamente actrices como Kirsten Dunst, en un papel que podría haberlo interpretado cualquier otra actriz, o actores como Mahershala Ali, que da la sensación de estar en todas las producciones televisivas y cinematográficas del pasado 2016.

Quisiera destacar antes de acabar que a pesar de tener alma de película academicista y que muchos tacharían de “cazaoscars”, uno piensa inmediatamente que el apartado visual será más bien plano, y no es que Figuras ocultas sea un espectaculo audiovisual, ni mucho menos, pero en ciertos momentos se despunta frente a otras de su condición. El guion es más bien típico y no destaca en nada que no se haya afrontado (y de mejor manera) en ocasiones anteriores, y no podía faltar el resumen final para saber que ha sido de las personas reales tras los acontecimientos que se cuentan en la película, pero Figuras ocultas llega ahora a los cines españoles esperanzada tras estar haciendo un verdadero taquillazo en su país de origen, y no dudo ni un ápice que aquí también lo va a petar. Es un tipo de película que en España suele gustar mucho, y además esta vez es una buena, al menos una que no da vergüenza ajena. Sinceramente me esperaba algo mucho más mediocre con esta película y me veo sorprendido a mí mismo con cómo me ha ganado. No será la mejor película del año, ni siquiera del mes, pero sí una de las películas más sencillas de recomendar a tu familia, que no es poca cosa. [★★★]

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