La excepción a la regla | Bajos vuelos

En España (e imagino que en mucho más países) se ha ido creando un fenómeno con los años, una situación un poco incómoda para las distribuidoras internacionales. Hablo de las películas que van a rebufo de los Oscar, aquellas que en Estados Unidos se estrenaron junto a las que acabaron siendo nominadas a los premios de la Academia creyendo que también podrían optar a nominaciones y estatuillas. En definitiva, aquellas que no lograron nada estando en la carrera por las estatuillas. Y claro, allí en EEUU pues se ve como una película más de la mencionada carrera, pero en el resto de países, en lo cuales vamos siempre con un pequeño retraso respecto a la cartelera estadounidense, esto hace que las distribuidoras se piensen muy bien que películas darse más o menos prisa en traer, provocando muchas veces que estas películas se acaben estrenando meses después de la gala en la que aspiraban estar. El caso es que La excepción a la regla (Rules Don’t Apply, 2016) se encuentra dentro de ese campo. Una película como tantas otras de aspiraciones y gusto académico, que se ha quedado en tierra de nadie. Aún así podría haber sido mucho peor, la película se disfruta, no como otras. Al menos tiene el reclamo de haber conseguido una nominación al Globo de Oro a mejor actriz, y el hecho de ser la vuelta desde hace décadas tanto en la dirección como en la actuación de Warren Beatty

La película nos traslada al Hollywood de los años 50, cuando Marla Mabrey (Lily Collins), una joven aspirante a actriz, llega a la ciudad de las estrellas desde un pequeño pueblo conservador de Virginia. A su vez, seguimos a Frank Forbes (Alden Ehrenreich), otro joven ambicioso que apenas lleva un par de semanas en la ciudad. Ambos acaban conociéndose pues él es un chofer de Howard Hughes y ella ha firmado un contrato con el magnate. Y claro, se atraen mutuamente desde el primer instante, pero esto no solo se opone a las estrictas reglas de Hughes, que prohíbe que sus empleados intimen con sus actrices, sino que pondrá sus convicciones a prueba pues Forbes es un devoto metodista que está prometido con la que lleva siendo su novia desde el instituto y ella es una bautista conservadora. La trama no se aleja de los cánones de la película romántica que ya hemos visto mil veces, aunque tiene alicientes interesantes como el trasladar la historia en el Hollywood de aquella época y por ver algo más de esa personalidad tan misteriosa que era Howard Hughes. Agradezco haber visto antes El aviador (The Aviator, 2004) para tener bien calado el pasado reciente del Hughes que sale representado en la película, aunque creo que le acaba perjudicando, pues la película de Scorsese en comparación es superior en todos los sentidos.

Para mí hay un gran problema en la película: Warren Beatty. La excepción a la regla es un proyecto que lleva anunciado desde hace casi cinco años, y ha tenido muchas idas y venidas desde entonces (sobre todo de actores). Pero es tal lo arraigado que tenía el otrora protagonista de Bonnie y Clyde (Bonnie & Clyde, 1967) el proyecto que lo llevaba gestando desde hace unos cuarenta años, cuando a principios de los setenta se quedó asombrado por Howard Hughes al encontrárselo en un hotel. El guion fue escrito por el propio Beatty, junto a Bo Goldman—guionista entre otras de Alguien voló sobre el nido del cuco (One Flew Over the Cuckoo’s Nest, 1975) o Melvin y Howard (Melvin and Howard, 1980), la cual curiosamente giraba en torno a la figura del conocido multimillonario—, y como ya sabéis también la ha acabado produciendo, dirigiendo e interpretado. Y es en esto último donde tengo problemas. Se ve con tantas fuerzas por desarrollar una actuación que todos sus compañeros aplaudan que acaba siendo poco convincente, muy forzado. Está todo tan medido que termina por no salir las cuentas. Por suerte, Beatty se ha rodeado de un reparto competente del que lucen sus dos protagonistas, dos jóvenes promesas de la actualidad hollywodiense que seguramente den mucho de que hablar en un par de años. Alden Ehrenreich no me parece especialmente un gran actor pero cumple siempre y tiene una vis cómica muy curiosa que bien empleada puede atraerle muchos elogios, como pasaba en la última película de los Coen, ¡Ave, César! (Hail, Caesar!, 2016), donde era de lo mejor del filme. Los ojos de medio mundo se posarán sobre este joven de nombre totalmente desconocido para el gran público cuando se estrene el spin-off de Star Wars que protagonizará haciendo de la versión joven de Han Solo, poca broma. Pero el verdadero corazón de la película es Lily Collins. Creo que de todos los involucrados en este proyecto es la que más partido le va a sacar en cuanto a proyección de su carrera. Ha enamorado a muchos, como demuestra su nominación a los Globos de Oro. Y es que realmente está estupenda, clava el papel. Estoy ansioso por verla en futuras películas con papeles más complejos, de momento me conformo con volverla a ver este verano en Okja, la nueva película de Bong Joon-ho.

En lo técnico la película se mantiene en una calidad media bastante digna, a pesar de algunas carencias como un montaje que se hace algo irregular. Sus bazas más interesantes son su fotografía y un cuidado diseño de producción. En términos generales, La excepción a la regla es una película que está bien. No creo que sea de lo mejor que hay ahora en cartelera —tampoco es que haya mucha calidad ahora mismo—, pero sin duda el que la elija no va a pasar un mal rato, y más si le gusta el cine académico, las historias de amor, el ambiente del hollywood clásico o todo eso junto. Ya digo, no aporta nada, ni para bien ni para mal, y sus dos horas se pasan lo suficientemente rápido. [★★½]

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