La montaña entre nosotros | Back in the 90’s

La montaña entre nosotros (The Mountain Between Us, 2017) parece una película hija de otro tiempo, más concretamente de la década de los noventa. Con su estreno, trae de vuelta a la cartelera esos dramas románticos que hace veinte años protagonizaban las estrellas de entonces. Un escenario raro y difuso en comparación al actual, donde casi siempre que un gran nombre de Hollywood encabeza el cartel de una película significa que o bien es un blockbuster o que se ha puesto a las ordenes de un director de culto (con la intención, en la mayoría de casos, de llegar a la temporada de premios). Sin embargo, el cine de los noventa era más naíf que todo eso, existían películas de presupuesto medio que simplemente estaban destinadas a que la gente disfrutara un rato en sus butacas: sin explosiones, espectaculares efectos visuales ni grandes set pieces. Así que se puede entender a La montaña entre nosotros como una rareza, una excepción salida de un Hollywood al que ya no pertenece o, al menos, con el que no comparte sus cánones actuales.

Todo comienza en un aeropuerto. Alex Martin (Kate Winslet), una periodista fotográfica, se dispone a coger un vuelo para ir al lugar donde se celebrará su boda el día siguiente. Pero todos los vuelos son cancelados por una eminente tormenta. Así se topa con Ben (Idris Elba), un cirujano que necesita también volar urgentemente; y juntos, deciden compartir un viaje privado en avioneta. Todo se tuerce cuando en el viaje sufren un accidente y se quedan varados en plenas montañas de Colorado. Ambos deben unir sus fuerzas y confiar el uno del otro para intentar sobrevivir. Con este argumento os podéis hacer una idea de los derroteros por los que andará la película. El inicio de su premisa es bastante simple y no pierde el tiempo hasta llegar a las montañas. Aunque hay que decir que me sorprendió lo bien dirigido que estaba el accidente de avioneta, un intento de simular la destreza del famoso plano secuencia en 360º que filmaron Lubezki y Cuarón en un coche en Hijos de los Hombres (Children of Men, 2007). Esta y otro par de decisiones más, aún siendo sorprendentes para una producción de este tipo (más cercana al telefilme con presupuesto, que a otra cosa), se pueden llegar a entender gracias al nombre de su director: Hany Abu-Assad, un medianamente conocido realizador israelí autor de obras como Paradise Now (2005) y Omar (2013).

Aún con esto, conforme se va sucediendo el metraje nos damos cuenta que esta mezcla de drama romántico con película de supervivencia no cuenta nada nuevo. Es más, diría que mezcla varias de las películas más reconocidas de los dos subgéneros y las condensa en la propia trama de la misma. La historia del romance entorpece una historia de supervivencia interesante y digerible pero vista ya mil veces. Si por algo se sostiene el filme es por sus dos estrellas: Kate Winslet e Idris Elba y el carisma que tiene cada uno, más la química que suscita entre los dos casi desde comienzo del filme. Como curiosidad, en un primer momento la iban a protagonizar Fassbender y Margot Robbie; y más tarde en el proyecto estuvieron involucrados Charlie Hunnam con Rosamund Pike. No sé si algunas de esas dos parejas lo hubieran hecho mejor de lo que aquí lo han hecho Winslet y Elba, la verdad. Y por si no fuera poco, la película nos regala la presencia de un perrete con la única intención de que cada vez que aparezca en pantalla la gente se enternezca.

La montaña entre nosotros no se las da de gran película, ni lo necesita. Los treinta y cinco millones de dólares que ha costado se ven suplidos en el sueldo de sus dos actores protagonistas y el partido que saca el equipo de fotografía de Mandy Walker a esa localización, con una buena tanda de panóramicas de ese paraje nevado y algún que otro plano a destacar. Un guión que no cuenta nada sustenta una historia de amor con poco que aportar sobre una historia de supervivencia que se olvida en el momento de salir de la sala de cine. Pasará discreta entre los estrenos de la semana, y aún así creo que el público general que se vea atraído por ver en cartel a Kate Winslet la puede llegar a disfrutar a su manera. Siempre teniendo en cuenta, claro, el tipo de película que es. Esperemos que si vuelve a salir un proyecto de esta envergadura de las entrañas de Hollywood, que resuene tan bien con el cine de los noventa, se haga con más talento y que vaya más allá de ser una película anecdótica. [★★½]

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