Lejos del mundanal ruido | La mujer independiente

Que La caza (Jagten, 2012) sea para el que está detrás de estas líneas una de las mejores películas de lo que llevamos de década provocaba una contraproducente expectación de cara a la siguiente obra firmada por su director, Thomas Vinterberg (creador junto a Lars von Trier del extinto movimiento Dogma 95), que con Lejos del mundanal ruido (Far from the Madding Crowd, 2015) se atreve a realizar una nueva adaptación de la homónima novela de Thomas Hardy. Dejamos atrás las injusticias y las mentiras inocentes que acaban en tragedia para adentrarnos en un drama de época en el que el amor y las clases sociales tienen la palabra.

Bathsheba Everdene es una chica de campo que vive de forma humilde a las afueras de Londres hasta que un buen día descubre que su tío, ya fallecido, le ha dejado en herencia la que hace tiempo era la mejor y mayor granja del territorio. A partir de ahí se propondrá volver a hacer de ese lugar un sitio respetable, al mismo tiempo que su vida amorosa dará varios vuelcos al verse pretendida por hombres de diferentes clases sociales y distintos temperamentos.

Al no haber tenido el placer de leer la novela que adapta no puedo considerar si ha sido trasladada a la pantalla de una manera fiel, pero encuentro en la estructura de la película una composición muy literaria, al menos en cuanto a ritmo se refiere. Vivimos en una época en el que la mayor parte del cine, y sobre todo aquel con ánimos comerciales, nos enseña todas sus cartas a la primera de cambio, con tal de enganchar al espectador de una forma tan artificial y desesperada como, en muchas ocasiones, eficaz. Lejos del mundanal ruido, quizá por su fidelidad al texto original, nos cuenta una historia que se toma su tiempo y va mostrando sus colores a medida que avanza, lo que le permite no solo ser entretenida de ver, sino tocar diferentes palos (las clases sociales, el papel de la mujer, el amor no correspondido) de una forma orgánica, eficaz, suave y elegante.

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“Es difícil para una mujer definir sus sentimientos en un lenguaje creado principalmente por el hombre para expresar los suyos”

Desde fuera puede parecer una sencilla y ñoña historia de amor, y es cierto que tiene su parte de culebrón, pero realmente se nos está contando el relato de una mujer independiente, fuerte, no solo capaz de llevar los mandos del negocio (como se demuestra en la escena en la que un hombre la intenta regatear en cuanto al precio de la mercancía, sin el éxito previsto) sino tomar decisiones personales en una época en el que el machismo era el pan de cada día. Además, la interpretación de Carey Mulligan, una de las actrices actuales que mejor aguantan un primer plano, es magnífica, llena de vida y detalles, de gestos reveladores y de una enorme fuerza. Y se ve acompañada por otros tres actores, Michael Sheen, Matthias Schoenaerts y Tom Sturridge, que también realizan un trabajo destacable.

No es difícil relacionar al drama de época con grandes vestidos y numerosos caballos, y era predecible que Lejos del mundanal ruido no podría huir de las particularidades del período en el que se ambienta. Tanto el vestuario como las localizaciones están cuidadas al detalle, sustentadas en una fotografía (a manos de Charlotte Bruus Christensen, que también trabajó en La caza) preciosista y siempre adecuada. No quiero comparar su aspecto visual con la obra maestra de Kubrick Barry Lyndon (íd., 1975), porque considero que no están al mismo nivel, pero me es inevitable no recordarla en algún que otro plano, y ese es el mayor de los halagos.

Algunos giros “culebroneros”, la utilización del personaje interpretado por Tom Sturridge más como una herramienta que como un individuo con conflictos interesantes y un tramo final algo reiterativo alejan a la película de la redondez que gozaba la anterior cinta de Vinterberg, pero aun así no puedo dejar de disfrutar una película bien dirigida, bien ambientada, bien montada y bien interpretada, una obra cuidada con cariño. Con sus baches, sí, pero que no la hacen salirse de la carretera de lo notable. [★★★½]

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