Logan | El ocaso del lobo

Es bastante probable que, además del Profesor Charles Xavier, cada vez que pienses en los X-Men te venga a la mente el personaje de James Howlett, AKA Logan. Por ello no es de extrañar que haya sido el único en protagonizar películas individuales sobre su vida ambientadas antes o después de su paso por el equipo mutante. X-Men Orígenes: Lobezno (X-Men Origins: Wolverine, 2009) fue un triunfo a nivel comercial gracias a la fama del superhéroe, pero no fueron pocos los que salieron del cine tremendamente decepcionados e incluso iracundos con el resultado final de aquel filme. Esto afectó a la recaudación de Lobezno Inmortal (The Wolverine, 2013), que tiene el honor de ser la película que menos dinero ha conseguido en EEUU de toda la saga. Con Logan (íd., 2017), el fin de la trilogía sobre Lobezno, James Mangold y Hugh Jackman intentan hacer algo diferente a todo lo visto anteriormente tanto en el universo X-Men como en el género superheroico, así que habrá que ver si consiguen que regresen los espectadores.

Antes de empezar a exponer mis opiniones sobre Logan, quiero dejar claro que, pese al gran protagonismo que tiene siempre en todo lo que tiene que ver con los X-Men, Lobezno es de los superhéroes que menos me interesa y me atrae de todo lo que conozco de Marvel. Por este preciso motivo no he visto las dos aventuras previas del personaje y eso puede que haya influido en el visionado de lo que supone su cierre en este universo cinematográfico mutante.

Inspirada en la historia de los comics Old Man Logan, en esta tercera aventura en solitario del personaje interpretado por Hugh Jackman nos encontramos con un futuro apocalíptico —curiosamente mucho más que X-Men: Apocalipsis (X-Men: Apocalypse, 2016)— para la raza mutante, la cual prácticamente ha desaparecido debido a la falta de nuevos nacimientos. El propio Lobezno es uno de los pocos mutantes que quedan en pie, aunque con sus poderes cada vez más reducidos —especialmente su regeneración celular—, trabajando como chófer y cuidando a un enfermo Profesor X. Sin embargo, Logan deberá volver a la acción y desenfundar sus garras de adamantium cuando se encuentre y deba proteger a Laura, una niña mutante perseguida por una corporación a causa de sus poderes.

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Como he dicho antes, Mangold y Jackman tienen la intención de que Logan sea algo muy diferente a lo visto anteriormente, algo que cumplen en ciertos aspectos. Uno de ellos es la violencia explícita que las cuchillas de Lobezno pedían a gritos desde su primera aparición en la gran pantalla, la cual nos deja cabezas siendo atravesadas por adamantium, extremidades amputadas, heridas no aptas para estómagos sensibles y sangre volando sin censura alguna. Se agradece que la película no se corte en mostrarlo todo en las peleas pese a que estas escenas de acción se nutren en abundancia de personas siendo acuchilladas, por lo que pueden llegar a hacerse repetitivas. Eso sí, aún estoy intentando descubrir donde han ido los más de 120 millones de dólares del presupuesto. De todos modos, sí es verdad que pocas veces se han visto tales niveles de violencia en un género típicamente dirigido a fascinar a niños y adolescentes. Deadpool (íd., 2016) y Kick-Ass (íd., 2010) son un par de ejemplos violentos que me vienen a la cabeza, pero ambas juegan a satirizar este tipo de filmes. Logan, por su parte, opta por tener un tono oscuro acompañado por una atmósfera áspera y seca con buena fotografía que la dirige hacia el terreno del neo-western o del drama adulto, dejando también a un lado algunos conflictos personales típicos del género para proponer dilemas internos menos fantásticos —o mutantes— y más humanos.

Y es que nos encontramos con un Lobezno decadente, oxidado, sin motivaciones personales y que solo busca sobrevivir hasta el fin de sus días, un estado de ánimo que casa perfectamente con el espíritu de despedida al personaje con el que se ha rodado esta aventura. Pero también nos encontramos, gracias a los vínculos que establece con Charles y Laura, con un Lobezno más emocional que se encontraba todo este tiempo escondido bajo la ágria y solitaria coraza que suele envolver al personaje, algo que posiblemente sea lo que más conquiste a los aficionados acérrimos del mutante. Todo esto permite a Hugh Jackman darle más profundidad a su amarga interpretación, la cual elimina todo rastro de humor que pudiera contener en anteriores entregas. Patrick Stewart sigue cumpliendo, esta vez como un nonagenario al borde de perder la cabeza pero conservando la esperanza en un futuro para los mutantes, mientras que la joven Dafne Keen resulta ser toda una sorpresa tanto en los momentos más calmados como aquellas secuencias en las que saca las garras.

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Por desgracia, todo esto mencionado anteriormente viene acompañado de un desarrollo en forma de road trip que se siente demasiado básico, con el trío protagonista haciendo varias paradas en el camino mientras los malos les persiguen y les pillan en algunas de esas paradas. Unos malos que, excepto en uno de sus miembros, apenas tienen presencia o contundencia, dejando la sensación final de ser unos villanos aleatorios que nunca nadie recordará. Aunque puede que esa fuese la intención desde el principio con el objetivo de no eclipsar este homenaje a Lobezno. De todos modos, además de eso, una vez empieza el viaje hay unos cuantos fragmentos que se sienten demasiado alargados dentro de la narrativa, como si fuesen utilizados para alargar el metraje final hasta unos innecesarios 137 minutos y rompiendo en varios instantes el ritmo del filme para hacerlo algo irregular.

En conjunto, Logan tiene suficientes diferencias con respecto a la mayoría de propuestas dentro de su género como para ser una película bastante interesante, tanto por el tono crepuscular —con una estética que me convence mucho— como por las explosiones de sangrienta violencia que surgen en cada lucha que involucra a Logan y Laura. Sin embargo, tras su visionado no puedo evitar pensar que lo que he visto no ha sido el ‘game-changer’ que parecía que iba a ser desde que los responsables anunciaran que irían a por la calificación R y tras publicarse el primer trailer. No niego que parte de este sentimiento sea por mi ligera animadversión al personaje, la cual me impide conectar más con el conflicto emocional de éste, pero simplemente esperaba algo más potente o que me llamara más la atención, principalmente a nivel narrativo. [★★★]

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