Lost River | El surrealismo y la miseria

Érase una vez una ciudad desolada y alejada de la mano de Dios. Los buenos tiempos en los que la alegría y la inocencia eran más frecuentes que la tristeza y la maldad se hacen ya muy lejanos, como si hubieran pertenecido a otra época muy distinta. El barrio ya no es un buen lugar para (sobre)vivir e incluso pasear por los alrededores del mismo es un lujo que no muchos se pueden permitir. De los pocos hogares que quedan en la ciudad, el banco se encarga de derribar aquellas casas cuyos dueños no pueden pagarles mientras que el psicópata de turno que lidera la ciudad quema las restantes por diversión. A lo lejos de estos marginales barrios se difumina un extraño club de sádicos voyeurs que funciona de circo para que no estén todo el día pensando en la ciudad que se cae en pedazos antes sus ojos. Todo esto es Lost River (íd., 2014).

O algo parecido. Ryan Gosling, con su opera prima, nos propone un thriller de tintes fantásticos cercano al cine negro situado dentro de un entorno surrealista y postmoderno con una ciudad, y por lo tanto toda una sociedad, que se ve forzada a desaparecer como aquellas ciudades hundidas bajo el agua. Gosling nos aproxima a una familia que malvive en mitad de todo este caos. La cabeza de familia es Billy (Christina Hendricks), una madre soltera con dos hijos que hará lo que sea para suplir las dificultades económicas que sufre su familia, aunque eso suponga pasar a llevar una vida oscura que no desea. A todo esto, su hijo mayor Bones (Iain De Caestecker) tendrá que lidiar con su hermano pequeño junto a su vecina Rat (Saoirse Ronan) a la vez que intentan no meterse en problemas con el demente Bully (Matt Smith) que todos temen y lidera la ciudad.

Esperaba encontrarme con algo mucho más extraño y difícil de digerir con esta obra, pues tanto los trailers, las fotos promocionales como las primeras críticas (casi todas negativas) que obtuvo en Cannes así lo indicaban. Es mucho más sencilla de lo que parece desde fuera, de hecho la historia que cuenta no tiene mucha dificultad ya que se basa en tópicos que hemos visto en más de una ocasión. Siendo así el guión -también escrito por Gosling- lo que más flojea de toda la cinta. Esto pasa indudablemente por querer contar la historia en imágenes por encima de los diálogos, una forma arriesgada que para mi gusto cumple. Tampoco se profundiza demasiado en los personajes pero el buen trabajo de los actores que rodea a la obra ayuda a mejorar el resultado. La atmósfera que se palpa en todos los escenarios de Lost River es escalofriante por momentos y claustrofóbica durante todo el metraje, incluso cuando se está al aire libre.

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No podemos olvidar que estamos ante una primera película de un director, y por lo tanto no todo es perfecto. En muchas secuencias de la película Ryan Gosling peca de pretencioso y se le notan demasiado sus influencias directas. Su pretenciosidad, cuando se ve más marcada es en su evidente tratamiento visual y de como decía antes, querer contar la historia en imágenes así como sus reflexiones filósoficas. Es un hecho que no me hace ver el filme con otros ojos, al contrario, veo lógico que le pase esto en su primera producción. Por otro lado, su influencia más clara es el director que hizo que muchos lo viéramos como un actor de culto por películas como Drive (íd., 2011) o Solo Dios perdona (Only God Forgives, 2013)Nicolas Winding Refn. Incluso hay a quien le recuerda al cine de David Lynch.

El reparto es bastante notable, y para mí, Christina Hendricks es casi lo mejor de la película, llevando a cabo un papel agotador y que poco o nada tiene que ver con el personaje que interpreta en la gran Mad Men. El trabajo de Iain De Caestecker (Agentes de S.H.I.E.L.D.) cumple lo que se le exige pero se ve superado por una sorprendente Saoirse Ronan con su característica mirada hipnotizante y sobre todo por un carismático Matt Smith -en esta casa somos muy fan de este señor- con un papel también muy alejado de lo que hizo en Doctor Who, siendo aquí un sádico “gangster” que grita y le dan venazos de loco muy a menudo, vamos, que le hace falta un buen psiquiatra. La genial fotografía de Benoît Debie es uno de los pilares clave de Lost River. No sería lo mismo sin que se hiciera tanto hincapié en lo visual, de hecho está más cerca de ser un ejercicio de estilo que otra cosa. Como tampoco sería igual sin esa música que suena tan bien y que juega el papel de acompañante de lo visual y lo narrativo.

El resultado de todo esto es un ambiente enigmático, casi de fantasía que invito a que todo el mundo experimente. Hay un par de escenas explícitas que me dejaron sin palabras, sobre todo la primera vez que no te esperas algo así. Lost River es una obra que no me ha decepcionado en absoluto y me confirma que hay que seguir la pista a lo que haga en el futuro Ryan Gosling detrás de las cámaras, porque le he visto potencial y creo que tiene que decir mucho más de lo que nos ha querido contar aquí. Le reconozco sus fallos pero lo positivo de la obra me ha atrapado por completo y no me ha soltado hasta el final. [★★★½] 

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