Loving | El amor que derriba fronteras

Jeff Nichols es, para un servidor, uno de los autores estadounidenses más interesantes de la actualidad. Entró en el panorama cinematográfico con una ópera prima tan estimable como Shotgun Stories (íd., 2007), pero su verdadero golpe en la mesa llegó con Take Shelter (íd., 2011), una absoluta maravilla que apuntaba la capacidad de Nichols para contar historias a un ritmo pausado, ahondando en la psicología de los personajes y creando, con ello, una obra que trataba distintos temas de forma muy compleja. Después realizó la que para mí es otra película contundente y espectacular, Mud (íd., 2012), en la que se volvía a sumergir en la América profunda en la que prácticamente siempre se sitúan sus obras. Hace no mucho pudimos ver su debut en la ciencia-ficción con la también muy recomendable Midnight Special (íd., 2016), y ahora, en su segunda película estrenada originalmente en 2016, Loving (íd., 2016), vuelve al drama puro para relatarnos la historia real de Richard y Mildred Loving, él blanco, ella negra, que se verán envueltos en una batalla personal y, finalmente, legal por el hecho de que en su estado, Virginia, no están permitidos los matrimonios interraciales.

El miedo que tenía con Loving es que fuera la película menos personal de Jeff Nichols hasta el momento, y aunque es cierto que la impresión se ha cumplido… solo ha sido a medias. Por un lado, es la obra más academicista de su director, un biopic bastante clásico sin grandes florituras y con una estructura lineal que se centra, mediante el guion también firmado por Nichols, en contar la historia de estas dos personas con la mayor fidelidad y compromiso posibles. Esto hace que sea, quizá, su película menos estimulante, y que a la larga se pueda recordar como uno de los trabajos menores y con una personalidad más diluida del autor en cuestión. Sin embargo, por el otro lado nunca dejo de sentir que estoy ante una película de Jeff Nichols; puede que por su ritmo, por esa elegancia que tiene al contar las cosas, por ese tratamiento de la América profunda y por otros tantos detalles que le detalan detrás de las cámaras. Mientras que en Midnight Special se siente cierto titubeo en según qué tramos, especialmente al final, en Loving hay una mano firme guiando la película: no hay grandes subidas, también porque el guion (de forma acertada) no se entrega al sensacionalismo y a buscar la lágrima fácil, pero, y esto es importante, no hay bajones. Es una película muy sólida.

Loving plantea una fuerza antagónica que resulta ser abstracta: el estado de Virginia, sus leyes, sus agentes. Es cierto que hay cierto policía que sirve como cara visible de lo que intenta separarlos, pero más allá de eso están luchando contra un estado, contra lo que la gente (racista de pies a cabeza) piensa que es lo normal a los ojos de Dios. No encontramos aquí conflictos entre ellos dos, Richard y Mildred: se quieren, se apoyan, se enfrentan juntos a las injusticias y luchan por sacar adelante a su familia. Me gusta especialmente la posición que sostiene la narración de nunca separarse de ellos; incluso en la resolución, que habría sido muy jugoso sacar partido al tema del tribunal, Jeff Nichols nos sitúa junto a Richard y Mildred, sin cambiar el punto de vista en ningún momento (a pesar de un puñado de escenas entre los abogados que van a defenderlos, que bien se podrían haber introducido de una manera más directa). Con esto Nichols nos deja claro que lo importante aquí es la historia de amor; sí, fue importante para cambiar las cosas en Virginia y en Estados Unidos, pero es una película sobre ellos dos y las consecuencias positivas de su relación, tratada con delicadeza y sensibilidad.

La sensación personal con Loving es un tanto extraña, y es que, a pesar de que me parece una muy buena película repleta de virtudes y compuesta por uno de mis directores favoritos hoy en día, siento que mi conexión emocional con ella no es del todo plena. Sin embargo, debo señalar que la mayoría de elementos que me sacan levemente del filme son muy pequeños, algunos anecdóticos, y que en general Loving me parece un filme estupendo, apoyado, también, por unas muy buenas interpretaciones de Joel Edgerton y Ruth Negga, con unos ojos que dicen más que cualquier palabra. Además, cómo no, tenemos la aparición de Michael Shannon, que ha participado en absolutamente todo lo que ha hecho Nichols. En definitiva, otra obra más dentro de una filmografía inmaculada que, espero, siga añadiendo nuevas películas de una calidad tan destacable. [★★★½]

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