Madame Bovary | Insulsa

Al no ser conocedor de la novela de Gustave Flaubert me acercaba a esta adaptación de Madame Bovary (íd., 2014) con la inocencia y las ganas de conocer la historia de la que tanto he oído y tan popular se ha hecho. La de esta mujer que, casándose con el doctor de un pequeño pueblo y pensando que va a disfrutar de una vida tranquila y acomodada, encuentra dudas en lo que apostaba que iba a ser su cotidianidad soñada y cae en una espiral de amoríos y monotonía. Una monotonía que, irónicamente, se contagia al espectador a través de cada fotograma.

Es empezar la película y darte cuenta de que la directora de esta adaptación, Sophie Barthes, parece apostar por utilizar la imagen más que la palabra; las largas secuencias unidas mediante una música extradiegética se suceden, no tanto los sentimientos que habitan dentro de ellas, que parecen disolverse por culpa de una composición terrible y un montaje que más que salvar parece querer estropear aun más lo insalvable. Esta aparente intención de situar la imagen sobre el texto se ve interrumpida en el resto de la película, a pesar de contar de vez en cuando con algún fragmento apoyado de nuevo en lo visual y en la banda sonora. En cualquier caso, ni el guión funciona (imagino, por su fama, que la novela resulta mucho más elegante) ni la imagen acompaña.

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Tampoco ayuda que el reparto de actores, bastante destacable, esté tan desaprovechado. Mia Wasikowska quizá sea lo más salvable de la cinta, sobre todo en el tramo final cuando tiene que mostrar a una persona amargada e infeliz, un registro que esta actriz domina; no ocurre lo mismo con un Ezra Miller fuera de lugar, que incluso parece hablar con un tono de nuestra época, y que se ve perjudicado por un personaje intermitente con poco interés. Otros como Paul Giamatti o Rhys Ifans, eficaces, también brillan menos de lo que podrían haberlo hecho debido a que sus roles son anecdóticos en el caso de Giamatti o irregulares en el caso de Ifans.

Me está costando extenderme porque realmente hay poco que comentar; mira que hay películas desastrosas que dan mucho juego, pero Madame Bovary no es una de ellas. Es tediosa, insulsa, fría, incapaz de generar interés a pesar de contar con una historia que bien podría haber dado para más y que sin embargo se queda en una sucesión de escenas, que a menudo se sienten incompletas y mal situadas, que componen un filme tremendamente deficiente. La directora no consigue sacarle un mínimo partido a las localizaciones ni a los intérpretes, y hasta la fotografía cae en lo monótono. Si quieren buen cine de época visiten algún filme reciente como Lejos del mundanal ruido, por ejemplo, y no se acerquen a esta Madame Bovary. [★½]

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