Ocho apellidos catalanes | Risas independentistas

Hace poco más de un año, una comedia sorprendió a muchos cuando se convirtió en la película española más taquillera de la historia. Estoy hablando, como todos sabréis, de Ocho apellidos vascos (íd., 2014). Ante el éxito abrumador de esta divertida comedia sobre tópicos de vascos y andaluces, poco tardó en confirmarse el proyecto de una secuela, en este caso ambientada en Cataluña y titulada Ocho apellidos catalanes (íd., 2015) con el mismo equipo de la primera. Ayer se estrenó en cines y es por eso que toca hacerse algunas preguntas. ¿Repetirá el éxito de la primera? Todavía no tenemos respuesta, pero la que sí podemos contestar es: ¿Conseguirá sacar tantas risas como la primera? Veámoslo.

Tras acabar juntos después de Ocho apellidos vascos, Rafa y Amaia finalmente han roto su relación. Él intenta olvidarse de ella estando con otras chicas —sin apenas éxito—, mientras que la vasca ha pasado página y se va a casar en Girona con Pau, un artista gafapasta catalán. Al enterarse, Koldo va a Sevilla en busca de Rafa para que ambos pongan rumbo a Cataluña y así rescatar a su querida vasca de las manos del catalán. Allí se encontrarán con una peculiar boda en que el novio ha montado su Good Bye, Lenin! (íd., 2003) particular al decirle a su iaia que Cataluña ya es independiente.

La “primera de los vascos” era una comedia romántica de estructura bastante típica pero en cambio muy efectiva a nivel de comedia, especialmente con los gags sobre los tópicos de ambas comunidades autónomas. En Ocho apellidos catalanes hay que reconocer que, en líneas generales, la trama mejora un poco y es ligeramente más original, ya que se aleja de la típica rom-com, pero igualmente puede llegar a recordar a otros films nupciales en que el protagonista no es el novio. Esta nueva historia viene acompañada de más personajes y más subtramas que desarrollar, lo que acaba siendo más un lastre que una bendición. Este hecho, junto a las prisas en la producción, acaba mermando el componente cómico del film, ya que se reduce el número de gags que Borja Cobeaga y Diego San José introducen en los diálogos además de la calidad de los mismos, reduciendo también el volumen de risas que despierta la película.

ocho-apellidos-catalanes-4_xoptimizadax

Centrándonos en esta parte cómica, los tópicos de vascos y andaluces siguen estando presentes pero pierden algo de frescura, llegando a repetirse algunos gags como el del flequillo de la joven vasca. Como elemento añadido, tenemos la ambientación y los personajes catalanes, de manera que no tardan en llegar los primeros comentarios potenciados por los tópicos y las costumbres propias de Cataluña. Aún así, más abundantes que estos son los chistes que aprovechan la peculiar situación sociopolítica actual de esta comunidad autónoma, los cuales también tienen fuerte influencia en la trama. Aunque los gags se centran especialmente en el proceso independentista también hacen acto de presencia algunos comentarios relacionados con otros hechos recientes, como la brutalidad policial de los Mossos d’Esquadra o las cuentas andorranas de Jordi Pujol.

Lo que más se ha mantenido al mismo nivel respecto a la predecesora es el apartado visual, uno de los puntos más flojos de la “saga”. Ocho apellidos catalanes sigue con la estética cutre que la hace parecer un episodio de sitcom de Telecinco. Esto contrasta y mucho con el incremento de calidad visual que hemos podido observar en algunas series de televisión nacionales estrenadas recientemente. Además, siendo una de las principales quejas de la primera película, podrían haber mejorado este apartado, ya que presupuesto no les faltaba en absoluto. En esta entrega, además, hay que añadir una escena en que un horrible croma hace acto de presencia. Como diría Piqueras, apocalíptico.

sardanas-castellers-y-una-calcotada-asi-son-las-primeras-imagenes-de-ocho-apellidos-catalanes

En cuanto a los actores, el mejor de la función vuelve a ser Karra Elejalde, esta vez acompañado en lo alto por Rosa Maria Sardà. Ambos son los que más risas consiguieron sacarme gracias a la brutalidad del vasco y la picardía de la catalana. Un paso por debajo se encuentra Carmen Machi, aunque también tiene sus buenos momentos. Belén Cuesta está muy simpática y adorable mientras que Berto Romero está menos divertido de lo esperado en comparación con otros papeles recientes, pero aún así cumple interpretando un #hipster de manual al que no le faltan ni las gafas de pasta ni la barba. Creo que con todo lo dicho queda claro de que los peores son, justamente, los dos reclamos y protagonistas del film: Dani Rovira y Clara Lago. El primero confirma que es mejor monologuista que actor y de su interpetación solo destacaría los divertidos intentos poner el acento catalán (soy catalán y estas cosas me hacen gracia), mientras que la segunda no me ha hecho nada de gracia. Por otro lado, el dúo ‘Los compadres’ (Alfonso Sánchez y Alberto López) vuelve a estar bastante desaprovechado.

Ocho apellidos catalanes pasa la prueba de la secuela pero falla a la hora de mejorar a su predecesora. Es una continuación hecha por meros motivos comerciales y con prisas para poder aprovechar el momentum que ha tenido la primera parte, olvidándose de arreglar errores previos como la mala dirección de fotografía. Las prisas también se notan en el refinamiento del apartado cómico, con un humor menos abundante y menos divertido que a veces consigue funcionar gracias a los actores. Aún así, creo que no es tan horrible como la han pintado algunos críticos y que sigue cumpliendo su función de entretener y sacar risas a través de los tópicos característicos de las diferentes comunidades españolas. [★★½]

0 thoughts on “Ocho apellidos catalanes | Risas independentistas

  1. Hace poco critiqué esta peli en mi blog y estoy de acuerdo en casi todo lo que has comentado, yo también me fije en el parecido a Good Bye Lenin, jajaja. En cuanto a los chistes sobre la independencia yo creo que se mojaron bastante poco. Buen análisis de la película.

    Un saludo

Comentarios