Pacific Rim: Insurrección | AKA Independence Day 2

Como aficionado que soy a los blockbusters que tengan robots, monstruos y destrucción de ciudades, Pacific Rim (íd., 2013) fue como un sueño hecho realidad. Una de las experiencias más satisfactorias del cine comercial reciente que funciona a la perfección como historia individual y, sinceramente, no necesitaba una secuela, menos aún una que no contara con Guillermo del Toro. Tampoco es que los números la justificaran demasiado. Sin embargo, cinco años después aquí la tenemos y yo, ante la idea de volver a ver kaijus y jaegers en la gran pantalla otra vez, no podía evitar acercarme a Pacific Rim: Insurrección (Pacific Rim: Uprising, 2018). Que iba a ser inferior a su predecesora teniendo en cuenta los nombres con los que cuenta detrás de las cámaras era prácticamente un hecho, lo que no esperaba es que el camino que ha tomado la secuela fuese prácticamente el mismo que, hace un par de años, tomó Independence Day: Contraataque (Independence Day: Resurgence, 2016), hasta el punto de considerarlas, salvando las distancias, la misma película. Vamos a ello paso por paso, desde aspectos más generales a tonterías sin importancia.

1. El título es idéntico

Esto es un punto básico e importantísimo. Oficialmente, en vez de optar por Independence Day 2 o Pacific Rim 2, ambas añadieron una palabra a su título, Resurgence (Contraataque) o Uprising (Insurrección), siguiendo el patrón en el que se junta el título de la predecesora con una palabra de connotaciones militares. Se empieza copiando la estructura del título y se acaba plagiando el guion hasta la última coma.

2. Ambientadas 10 o 20 años más tarde

Entrando en detalles sobre la historia, ambas están ambientadas años después del ataque original, lo que significa que durante el primer acto nos introducen los cambios que ha habido en el mundo y cómo, a la vez que parte de él se ha reconstruido, otras zonas no han tenido la misma suerte. Según a quién preguntes esto puede ser algo malo, ya que hay que introducir estas diferencias durante el primer acto y puede hacerse pesado, pero también algo bueno, ya que volver a un mundo prácticamente sin cambios puede ser poco interesante para la trama. Volviendo a las similitudes, en ambas secuelas hay una organización que se ha ido preparando en el caso de una nueva amenaza, lo que incluye el uso de tecnología desarrollada a partir de aquello que se dejaron los alienígenas/kaijus en nuestro planeta/dimensión. Por último, esa nueva amenaza ocurre un número de años después de la aventura original que siempre tiene que ser que es múltiple de 10 —ya sea 10, 20, 50 o 1990 años—, algo estipulado en la normativa del sindicato de elipsis temporales, el más influyente en Hollywood.

3. Secuela “remake/reboot” con amenazas más grandes

Atención, spoiler del segundo acto de Pacific Rim: Insurrección.

En las dos secuelas se sigue la tónica de “hacer exactamente lo mismo pero más grande” tan extendida últimamente entre las secuelas, a la vez que el salto temporal sirve como reboot de la franquicia al contar con bastantes caras nuevas liderando el plantel. El primer ataque de Independence Day 2 resulta ser una nave gigantesca que ocupa y destruye medio planeta. Por su parte, en la nueva entrega de Pacific Rim tenemos tres kaijus que acaban uniéndose como si fuesen un Megazord para formar un Megakaiju. No os voy a engañar, me puse cachondo durante esa escena. En ambos casos disfrutas con volver a ver aquello que tanto te gustó la primera ocasión, pero te deja un sabor agridulce ante la falta de originalidad y, sobre todo, por el siguiente punto.

4. El síndrome de la trilogía

Esto es algo que ambas sufren y, personalmente, da bastante rabia. Las dos secuelas repiten la mecánica de sus respectivas predecesoras y, en una escena del tercer acto —o directamente en un epílogo—, alguno de los personajes da a entender que la tercera entrega de la saga será totalmente distinta a las dos anteriores, ya que en vez de recibir la amenaza serían ellos quienes irán a atacarlos. Por desgracia, esta tercera entrega nunca va a suceder porque los números de taquilla no justifican su viabilidad, así que los aficionados nos quedamos con un palmo de narices ante el deseo de ver aquello que los personajes prometen. Ojo, no hay que confundir esto con trilogías cuya segunda película es un puente entre la primera entrega y una tercera que sí existe.

5. Reparto prácticamente idéntico

Hay muchísimas similitudes, coincidencias o patrones entre los repartos y, por extensión, entre los personajes de ambas secuelas. Empecemos la lista:

  • Reparto mayoritariamente nuevo y joven

    El salto temporal hace que el foco no esté puesto totalmente en los personajes originales, algunos de ellos de forma inevitable tras haber muerto durante la anterior entrega o durante la elipsis temporal a causa de contratos sin firmar. En su lugar, un nuevo reparto compuesto por actores jóvenes interpretando a los soldados, junto a algunos personajes que sí regresan, son los que se enfrentarán a esta nueva amenaza.

  • Duo protagonista interracial

    Independence Day 2 tiene como coprotagonistas juveniles a Liam Hemsworth y a Jessie Usher, quienes son caucásico y afroamericano respectivamente. Lo mismo se puede decir de los personajes interpretados por Scott Eastwood y John Boyega.

  • Actor blanco con apellido famoso pero menos famoso que su familiar famoso

    Tanto Liam Hemsworth como Scott Eastwood tienen un apellido más que reconocible para el público, aunque no sea tanto por sus méritos delante de la pantalla como por los de Chris Hemsworth y Clint Eastwood.

  • Personaje negro que es familiar de dos personajes de la anterior entrega, uno de ellos vivo y el otro muerto

    Dylan Hiller (Usher), es el hijo de los personajes interpretados por Will Smith (muerto) y Vivica A. Fox (vivo), mientras que Jake Pentecost (Boyega) es el hijo del personaje de Idris Elba (muerto) y el hermano del de Rinko Kikuchi (vivo).

  • Actriz china para hacer que los chinos vuelen al cine

    Con tal de atraer al público del segundo mayor mercado del mundo —aunque puede que llegue a ser el primero este mismo año—, las producciones norteamericanas suelen incluir algún personaje o incluso buena parte de la trama ambientada en el país asiático. En ID2 teníamos a Angelababy, mientras que PR2 cuenta con Jing Tian, aparentemente la única actriz china en la productora Legendary Pictures. Además, en PR2 aparece China, pero poco vemos del país más allá de una base militar con letreros escritos un idioma que no es inglés.

  • Regreso de personajes que son alivios cómicos, pero algunos de ellos en modo serio

    La locura científica del personaje de Brent Spiner y la dinámica de Jeff Goldblum y Judd Hirsch regresaron en la secuela de Independence Day pero solo el primero mantuvo todo su toque cómico. Lo mismo ocurre con Burn Gorman y Charlie Day. De los dos, Newt (Day) es el que aporta la comedia a la película, mientras que Hermann (Gorman) está más centrado en la minúscula tarea que es salvar el mundo.

  • Personajes con conexión mental con los monstruos

    En Independence Day 2, el ex-presidente Whitmore y el doctor Okun tienen una conexión telepática con los aliens después de encuentros con ellos, mientras que, a causa de la deriva mental con un cerebro de kaiju durante el tercer acto de Pacific Rim, Hermann y Newt mantienen ciertas secuelas.

6. Secuelas inferiores que cumplen la tarea básica del blockbuster

Como apunte final, decir que aunque Pacific Rim: Insurrección sea inferior a su predecesora, algo que era esperable como ya he dicho anteriormente, sigue siendo una película muy disfrutable ya que, igual que Independence Day: Contraataque, da aquello que se espera de ella: escenas de acción llenas de efectos especiales y destrucción masiva dentro de una trama bastante entretenida. Ni más, ni menos. Y a muchos otros probablemente no, pero a mí eso me basta.

PD: Todo este artículo ha sido una mera excusa para pensar en esta lista de Letterboxd:

Comentarios