Pesadillas | “Temblad muchachos, temblad…

¡Qué miedo vais a pasar!” Que levante la mano quien recuerde el perro de ojos brillantes y la tenebrosa pero mítica melodía que sonaba durante la cabecera de Pesadillas, esa serie que emitían los fines de semana en Antena 3. O quien haya tenido en su mano un libro de la colección homónima. Dudo que queden pocas personas sin el brazo en alto. Ahora bien, si tuvierais que adaptar la enorme y extensa saga literaria escrita por R.L. Stine, ¿cómo lo haríais? Difícil tarea, ¿verdad? Sobretodo si tenemos en cuenta que es una antología con más de cien entregas y todas ellas diferentes entre sí. Pues si queréis saber más sobre la perfecta adaptación de Pesadillas (Goosebumps, 2015), seguid leyendo.

La película se centra en Zach Cooper, un chico que se muda al pueblo de Greendale (Community College) junto con su madre y cuyo padre murió tiempo atrás, ya sabéis, uno de esos recursos de profundidad emocional para personajes de películas comerciales. Poco después de asentarse conoce a su aventurera vecina Hannah, con quien empieza a congeniar pese a los intentos de su padre de evitarlo al mantenerla recluida todo el día en casa. Zach entra dicha casa para  “rescatarla” junto con su —recién hecho— amigo Champ, pero este allanamiento de morada tiene como resultado la liberación de diversas criaturas procedentes de unos manuscritos. Exacto, estos manuscritos son los libros de Pesadillas y, exacto, el padre de Hannah es, nada más y nada menos, que el mismísimo —aunque en una versión ficticia— R.L. Stine.

El planteamiento o enfoque de la historia era clave a la hora de llevar a cabo esta complicada adaptación y la historia ideada por Scott Alexander y Larry Karaszewski —colaboradores de Tim Burton en un par de ocasiones— está llena de aciertos. La premisa permite la inclusión de una gran variedad de criaturas y seres creados o utilizados en alguna ocasión en los libros escritos por Stine, mientras que la presencia del propio autor le da al filme un toque de metaficción —algo que quien me conoce sabrá que me encanta— que le viene muy bien en algunos momentos, tanto durante el desarrollo emocional del personaje como otras escenas o diálogos más cómicos entre Stine y Champ.

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Interpretando a este Stine alternativo tenemos a Jack Black, quien deja atrás satisfactoriamente su lado más cómico-alocado-gamberro para dar vida al recto y serio escritor. Posiblemente el suyo sea el personaje más interesante del filme gracias a los conflictos emocionales del ficticio pasado creado para el escritor y su enfrentamiento con el principal antagonista del filme, dejando en un segundo plano la relación con cierta química entre el dúo protagonista formado por Dylan Minette y Odeya Rush.  Ya en un tercer plano están las bastante típicas y más flojas subtramas del resto de personajes.

Aunque si os digo la verdad, todo esto acaba quedando muy eclipsado ante monstruoso caos que impera durante gran parte del metraje. Entre toda la cantidad de bestias —realizadas con un CGI bastante sólido— que están presentes causando el terror en el pueblo podemos encontrar insectos gigantescos, abominables hombres de las nieves, marionetas sádicas o gnomos de jardín asesinos. Ellos hacen de Pesadillas una suerte de La cabaña en el bosque (The Cabin in the Woods, 2012) pero para el público infantil.

Justo en el momento en que las criaturas son liberadas es cuando la película se convierte en una yincana frenética pero apasionante en busca de todos aquellos monstruos a las que los protagonistas intentan capturar en sus correspondientes manuscritos. Los distintos enfrentamientos están repletos de acción y tensión que pueden llegar a causar miedo en los más pequeños. Este último punto es, de forma simbólica, lo mejor de la película, ya que supone un regreso a las comedias de terror para niños y/o adolescentes presentes hace años y captura la pura esencia detrás de la longeva saga de novelas.

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Aprovechando a la perfección una premisa con toques meta y muchísimo potencial que a su vez adapta de forma ingeniosa una saga de libros antológicos, Pesadillas se presenta como una de las mejores propuestas cinematográficas de acción, comedia y terror para público infantil y juvenil que se han estrenado en los últimos años. Un trepidante y nostálgico viaje en que los protagonistas hacen frente, sin apenas descanso, a multitud de seres que han sido responsables de las pesadillas de muchísimos niños y que captura el alma de muchos productos literarios y audiovisuales de terror de antaño dirigidos a este público de corta edad. [★★★½]

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