Spectre | Sabe más el diablo por viejo que por diablo

Cuando pienso en James Bond, antes de la famosa frase ya establecida en la primera entrega cinematográfica protagonizada por Sean Connery, antes incluso del tipo de bebida que suele pedir el agente, me viene a la cabeza una escena del inicio del Skyfall (íd., 2012) en la que, tras romper medio vagón de tren, excavadora mediante, 007 salta al interior del transporte y, lejos de sufrir alguna dificultad en tan peligrosa acción, lo único que hace es mantener el equilibrio mientras se vuelve a ajustar la manga de su impoluto traje. Quizá no sirva para definir a los seis James Bond que han pasado por el cine, pero este fugaz guiño a la elegancia aun en los momentos más radicales sí engloba el estilo del de Daniel Craig, el de ahora, el de Spectre (íd., 2015).

La etapa de Connery, la única que he visto completa junto a la actual, aun con sus más que decentes películas pecaba de confeccionar productos bastante blancos, con una estructura que se repetía con demasiada frecuencia y un estilo que convertía estos productos en un mero pasatiempo de, en el mejor de los sentido -si es que puede ser-, usar y tirar. Con esto no insinúo que las entregas protagonizadas por Craig sean lo más trascendental que ha pasado por las pantallas de los cines durante estos años, ni mucho menos, pero desde ese magnífico reboot que supuso Casino Royale (íd., 2006) ha intentado imprimirle un toque más oscuro, más “a largo plazo” a partir de una película que desde su escena inicial te indicaba que estabas ante un punto y aparte. Quantum of Solace (íd., 2008) sirvió para atar cabos sueltos de la anterior entrega, aunque como obra individual fuera terrible, y Skyfall para dar un nuevo impulso a una saga que parecía llegar a su punto más álgido de madurez, con Sam Mendes a los mandos y cierto olor a El caballero oscuro (The Dark Knight, 2008) de Christopher Nolan.

Spectre nos llega con muchas preguntas. ¿Habrán repetido Sam Mendes y Daniel Craig el gran trabajo que hicieron en Skyfall? ¿Estará argumentalmente a la altura de lo que promete su título? ¿Justificará el ser a día de hoy la película más cara de la historia? ¿Cumplirán los actores? ¿Estará la fotografía de Hoyte van Hoytema a la altura del trabajo de Roger Deakins en la anterior entrega? ¿Será, en definitiva, una buena película? Pues bien, en este mismo texto me dispongo a, una por una, ir respondiendo -subjetivamente, claro- a cada cuestión.

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¿Habrán repetido Sam Mendes y Daniel Craig el gran trabajo que hicieron en Skyfall?

Skyfall y Spectre son dos películas muy diferentes. Mientras que la primera apostaba por un tono algo más serio, dando un gran protagonismo al malo de la función (un muy buen Javier Bardem), Spectre se lanza de cabeza a la acción más bondiana, aunque sin dejar de lado la esencia de esta etapa de Craig. Es muy necesario haber visto las anteriores entregas, especialmente Casino Royale y Skyfall, para entender de una forma óptima Spectre, donde Sam Mendes y los guionistas apuestan, además de por espectaculares escenas de acción dirigidas con un pulso increíble, por parar en diversas ocasiones y darle espacio a las relaciones personales y a la introducción de personajes; especial mención para la escena de la reunión, con un ritmo tan pausado que resulta llamativo para un blockbluster destinado a recaudar millones y millones. Sí, tanto Mendes dirigiendo como Craig actuando han vuelto a dar lo mejor, o de lo mejor, que tienen.

¿Estará argumentalmente a la altura de lo que promete su título?

En la introducción he dicho que Casino Royale le imprimió un toque más a “largo plazo” a la franquicia, alejándose de las aventuras individuales y autoconclusivas que suponían bastantes de las anteriores entregas. Uno de los aspectos más ejemplificantes de esto es el tratamiento de Spectre, la organización, a lo largo de las tres películas anteriores: siempre han estado ahí, en las sombras, pero jamás hemos escuchado su nombre. La mano que mueve los hilos. Y claro, cuando te enteras de que la siguiente cinta se titula Spectre… sientes que se está cerrando un círculo. Es la hora de la verdad, de las respuestas. Y como tal, argumentalmente Spectre está a la altura. Sigue siendo una película de Bond, es decir, hay elementos narrativos ya conocidos y no encontramos la historia más brillante dentro del género de espías (me quedo antes con la de Skyfall), pero funciona en prácticamente todos los niveles y la trama se sigue con interés, llegando a un tramo final con bastante chicha en cuanto a guión se refiere.

Daniel Craig stars as James Bond in Metro-Goldwyn-Mayer Pictures/Columbia Pictures/EON Productions’ action adventure SPECTRE.

¿Justificará el ser a día de hoy la película más cara de la historia?

La película arranca con un plano secuencia en el que vemos a miles de extras en una enorme celebración mientras seguimos a un personaje tanto por la calle como por el tejado. Y eso debió ser barato comparado con lo que viene después. Sí, Spectre tiene que haber sido una película cara, no solo en cuanto a efectos especiales, sino a los permisos para rodar en sitios como Roma o Londres, y por supuesto al salario de los actores. Quizá si me hubieran preguntarlo al salir de la sala si apostaba por que fuera el film más caro de la historia habría tenido mis dudas, pero eso no significa que no se note el dinero, y lo que es más importante, que se note bien invertido.

 ¿Cumplirán los actores?

Craig me encanta como Bond, y aquí sigue en la misma línea que en las anteriores, así que no hay ningún problema. De los que repiten me gusta que Ralph Fiennes tenga más peso y que tanto Ben Whishaw como Naomie Harris aparezcan de vez en cuando, encarnando a los típicos personajes secundarios de esta clase de películas pero con la suficiente importancia como para interesarte por lo que les está ocurriendo. En cuanto a las incorporaciones nos encontramos ante puntos positivos, negativos y grises. Empezando por las decepciones, se me ha quedado cara de tonto al ver que Monica Bellucci -que ha estado promocionando la película y que cuenta con póster propio- sale diez minutos, e interpretando a un personaje que podría haber hecho cualquier actriz mínimamente solvente; bueno, será porque las curvas venden. Christoph Waltz se mueve entre la decepción y lo gris, no tanto porque su papel en la historia no sea interesante, sino porque cada vez siento más que no deja de hacer el mismo tipo de actuación, una y otra vez. Es solvente, claro, y no me molesta en absoluto, pero viniendo de alguien como Javier Bardem y su villano en Skyfall… pues te quedas un poco frío. En la parte positiva tenemos a Léa Seydoux y a Andrew Scott, ambos muy bien, además de a un Dave Bautista que encarna al típico secuaz físicamente imponente y con apenas una palabra en toda su intervención, funcionando en todo momento.

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¿Estará la fotografía de Hoyte van Hoytema a la altura del trabajo de Roger Deakins en la anterior entrega?

Es cierto que Roger Deakins es posiblemente el mejor director de fotografía de la actualidad junto a Lubezki, pero que no participara en Spectre tampoco suponía un gran problema cuando el remplazo resultaba ser Hoyte van Hoytema, encargado de la fotografía de películas como Her (íd., 2013), Interstellar (íd., 2014), Déjame entrar (Låt den rätte komma in, 2008) o El topo (Tinker Tailor Soldier Spy, 2011). Vamos, que el tío de este tema sabe un rato. Su trabajo en Spectre es muy bueno; ¿a la altura del de Deakins en Skyfall? Quizá no, pero eso no quita méritos a una película que luce tal y como debería.

¿Será, en definitiva, una buena película?

Me senté en la sala con ganas de pasarlo bien, aunque con dudas de si sería así por los incesantes comentarios negativos que había estado oyendo y leyendo los días anteriores (muchos enfocados a la canción de Sam Smith que, sinceramente, me parece bastante aceptable). Dos horas y veinte después -que pasaron volando- me encontré demencialmente satisfecho con el resultado final: una película de acción redonda, con suficiente interés argumental como para no cansarte y con un sabor a cierre de la etapa que Craig que me hizo valorar aun más la calidad de Casino Royale y Skyfall. No es solo una buena película, es una gran película; madura, que homenajea a lo anterior y cuenta con la suficiente experiencia como para atreverse con cosas nuevas. Otra muestra de que este año el cine comercial nos está dejando más de una joyita. [★★★★]

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