Spotlight | El respetuoso acercamiento

En una escena de Spotlight (íd., 2015) el personaje interpretado por Liev Schreiber dice, en medio de una conversación con los integrantes del equipo de investigación que da nombre a la película, que pongan una frase determinada antes del salto de página, entendiéndose para impactar al lector y mantener en el aire una sentencia poderosa durante los segundos previos a la continuación de la lectura. Irónicamente, es la propia Spotlight la que parece huir de esta idea de los grandes titulares y las frases contundentes, tratando la historia con tanto respeto que la emoción acaba brillando por su ausencia.

El problema de Spotlight no es querer ser una película decente, que, ya adelanto, lo es, sino querer serlo por las vías de la corrección estilística y narrativa más comunes y manidas. El relato, basado en hechos reales, nos cuenta la investigación de un grupo de periodistas de unos supuestos abusos realizados por miembros de la Iglesia de Boston. Es una propuesta que da la oportunidad de explorar aspectos sucios y deprorables del ser humano, el cómo y el por qué, y sin embargo Spotlight acaba centrándose únicamente en el qué: trata el tema con respeto, compromiso e interés, pero sin dar el paso definitivo hacia el chapoteo en el barro.

No deja de ser cierto, sin embargo, que nos encontramos ante una película centrada en la investigación, y no en los propios hechos; evidentemente una cosa lleva a la otra, pero Spotlight nos recuerda en cada secuencia que es una película sobre una labor periodística encomiable, que enaltece los que deberían ser los valores de lo que es más una vocación que un trabajo. No estamos ante una cinta sobre abusos a menores, sino ante una sobre un reportaje al respecto. Tanto es así que incluso la fuerza de los primeros testimonios acaba diluida ante la sensación de que importan más, tanto para la investigación como para la trama, los documentos que las declaraciones. Eso le da un toque frío que te impide implicarte emocionalmente con lo que ocurre en pantalla; los crímenes cometidos te parecen espantosos, pero no existe en el filme un momento, una consecución, para soltar esa indignación. Lo que más cerca se queda es un intenso monólogo de Mark Ruffalo (posiblemente el que mejor está dentro de un reparto en el que también destacan, por su buena labor, Michael Keaton y Rachel McAdams), pero dura menos de lo que debería y el impacto se evapora nada más continuar.

En consonancia con la necesaria, al igual que tópica en su plasmación, crítica a unos hechos pasados que no solo no deben ser olvidados sino que lamentablemente siguen siendo actualidad, Spotlight es una película con una realización conservadora, sin grandes alardes por parte de un Tom McCarthy sin la fuerza, o la personalidad, necesaria para plasmar un estilo remarcable en las imágenes. Tampoco se entienda como algo terriblemente negativo: el desarrollo mayormente aséptico casa, como he dicho, con un guión que avanza poco a poco, con muchas escenas en la redacción del periódico y en espacios controlados como una fiesta, una cafetería o un despacho. Una de las decisiones de McCarthy que no me acaba de convencer es la presencia de los niños en pantalla, especialmente un momento en el que aparece un coro infantil con tal de, por la mezcla de la música y todo lo que se está desarrollando en la historia, emocionarnos de una manera que resulta de todo menos sutil y, en mi caso, efectiva. No era necesario ser tan obvio.

A pesar de cierta falta de contundencia en el tratamiento del tema y y de una realización algo plana, Spotlight se defiende como una película sólida y absolutamente disfrutable. Acaba siendo un—previsible— homenaje al buen periodismo, y juega bien sus cartas a la hora de mostrarte la investigación, te motiva a seguir con ellos el descubrimiento de nuevas pruebas y disfrutar de la satisfacción del trabajo bien hecho. Podría haber volado mucho más alto, podría haber sido un gran filme periodístico, pero aun así con lo que me quedo es que, a pesar de su frialdad, trata un tema que debía ser comentado en una película hollywoodiense como esta, capaz de alcanzar a muchos espectadores. Quizá así hablemos más de ello. [★★★]

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