The Neon Demon | Tierra de lobos

Jesse es una joven que se muda a Los Angeles con la esperenza, y la promesa, de entrar en el mundo de la moda y triunfar en él. Cuenta con una belleza pura, virginal, proveniente de una juventud de la que muchas de las otras mujeres que deambulan por las sesiones de fotos carecen. Así, gracias a sus atributos, irá ascendiendo rápidamente en el mundo al que acaba de acceder; tan rápido que atraerá miradas de envidia y de rabia sobre ella. Esta es la premisa de The Neon Demon (íd., 2016), la nueva película de Nicolas Winding Refn que, como acostumbra, ha creado una gran división entre los que la consideran un paso adelante en la imparable evolución de su estilo y los que solo ven un ejercicio onanista con mucha purpurina pero poco contenido.

Antes de entrar en las formas cinematográficas, que es lo imperante en la propuesta, me gustaría tocar el propio planteamiento y la manera en la que está llevado. Es interesante, ya de primeras, que sea la primera película de Nicolas Winding Refn (NWR) protagonizada por una mujer, como no podría ser de otra manera dada las circunstancias: una mirada al machista y enfermizo mundo de la moda. NWR convierte Los Angeles en un espacio oscuro, aun cuando todas las luces están encendidas; dibuja a los personajes masculinos como abusadores sin escrúpulos que no dudan en ejercer sus privilegios contra las mujeres; y, lo que resulta demoledor, construye personajes como Ruby, una especie de femme fatale que sin embargo ha sucumbido totalmente a ese patriarcado, convirtiéndose casi en un hombre más, o como las múltiples modelos que aparecen y dejan ver con claridad los estragos de una industria basada en construir muñecas perfectas para el gozo de las retinas masculinas. Jesse, a la que vemos entrar en ese mundo, es la única figura pura de la película, con ambición de triunfar pero no ajena a los evidentes abusos perpretados con cotidianidad. Y no creo que con esto NWR tenga la intención de hacer una película feminista como tal, ya que no se desarrolla un comentario al respecto con la suficiente profundidad, pero no deja de reflejar el mundo de la moda con ganas de meter el dedo en la llaga, hablar de esa tierra de lobos y, en definitiva, volver a abrir la conversación de que buena parte de lo relacionado con la moda se basa en la objetivización de la mujer y la mercantilización de sus cuerpos.

Y por ello, debido a este reflejo y a la reflexión, a menudo demasiado evidente y echando mano de metáforas con una gran falta de sutilidad, pero reflexión al fin y al cabo, no entiendo cómo se está tildando a The Neon Demon de película sin fondo. De hecho, si algo bueno tiene la cinta de NWR es que convierte su poderosa forma en el propio contenido. Ya sabemos que nunca ha sido un director de brocha fina, siempre nos lanza los mensajes a la cara de forma evidente, y en esta ocasión funciona; mejor que en Sólo Dios perdona (Only God Forgives, 2013), donde aquellas composiciones tan sofisticadas no conseguían casar del todo con la historia que nos estaban contando; era una película de artes marciales y de crimen con la mirada del danés, pero la fusión no acababa de cuajar. En The Neon Demon la cosa cambia gracias a los temas que trata: el mundo de la moda se presta a la virguería visual sin que parezca un mero artificio, y aunque los hay, nunca deja de ser coherente, con la ligera excepción de un tramo final que utiliza unas metáforas visuales tan extremas que parecen hasta ridículas. En cualquier caso, NWR nos vuelve a regalar una cinta tremendamente estimulante en sus formas, haciendo uso de los elementos habituales (ese color neón) y depurando su estilo; no creo que sea una película mejor dirigida que Drive (íd., 2011), a un nivel al que seguramente nunca vuelva a llegar, pero se nota que cada vez es más preciso y más talentoso a la hora de crear espacios y mover la cámara.

Entiendo perfectamente la división y el debate que se ha creado alrededor de The Neon Demon. Es una película especial, con un ritmo que expulsará a mucha gente y con una forma de tratar sus temas tan visual que, imagino, se criticará al guión y se le tachará de vacío. En mi caso la he disfrutado mucho, en prácticamente todos sus aspectos; desde la fotografía hasta la música (tremendo el trabajo de sincronización y conjugación con las imágenes), pasando por unas interpretaciones muy destacables, con una genial Elle Fanning acompañada por Jena Malone, Keanu Reeves o Christina Hendricks. En definitiva, The Neon Demon supone un paso adelante para un autor único, de una egocentrismo a menudo insoportable pero capaz de realizar películas estimulantes, dignas de estudio y conversación. [★★★½]

One thought on “The Neon Demon | Tierra de lobos

Comentarios