Todos queremos algo | My Sherona

Hay pocos directores actuales que hayan jugado de tantas formas con el tiempo como nuestro querido Richard Linklater: una relación en tres momentos distintos, una vida a lo largo de doce años, veinticuatro horas en un ciudad enlazando a cada poco varios puntos de vista, una conversación a tiempo real de hora y media, hasta encapsulando “recuerdos” de su adolescencia en la nostálgica Movida del 76. Obviamente, como ya habréis leído por todos lados, la reciente Todos queremos algo (Everybody Wants Some!!, 2016) evoca a aquella cinta donde debutó McConaughey, siendo una “secuela espiritual” de la misma. Y sí, me gusta que sea así, ambas podrían pertenecer al mismo “universo”. Aunque también siento aspiraciones de querer seguir contando algo más allá de Boyhood (se podría decir que el protagonista de esta historia se encuentra al principio de su película en la misma situación que Mason al final de la suya), con la diferencia de que en una se hacía un retrato de los primeros años de la actual década y en la otra se recrea el recuerdo de lo que para Linklater fueron los ochenta.

Todos queremos algo es una película para pasárselo bien viendo a gente pasándoselo bien, esto es así. En ese sentido Linklater no traiciona el espíritu de la obra. Por otro lado siento que es una película que en cierta medida logra encapsular la mayoría de temas y estilos que el cineasta tejano suele tratar; no me extrañaría que fuera una de las películas que más haya disfrutado hacer o al menos de las que más cariño le tiene. Hay adolescentes, hay béisbol, hay música de los ochenta, hay trama coral con distintos puntos de vista, la historia solo sucede en tres días, y hasta hay una historia de amor por ahí. Eso es lo que os vais a encontrar aquí: una comedia muy fresca ideal para el verano.

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Pero hablemos del reparto. Un reparto que para mí es toda una revelación, puede que en conjunto sea lo mejor de toda la película. La mayoría son actores novatos o que cuentan en su haber con pequeños papeles que no les han hecho despegar. Y es todo un acierto. La química que hay entre ellos, la variedad de personalidades y formas de ser, etc. Algo muy parecido a lo que pasaba con Movida del 76, donde la mayoría del reparto eran desconocidos y debutaban ahí. Muchos de ellos acabaron trabajando en la industria, siendo reconocidos internacionalmente e incluso con algún que otro Oscar bajo el brazo. ¿Puede ocurrir aquí otro “un antes y un después” en la vida de algunos del reparto de Todos queremos algo? Espero que sí. Podría destacar a todos pero mencionaré a algunos como Glenn Powell, que se vuelve a marcar otro personajazo, y espero que se convierta con los años en un secundario de lujo en comedias venideras; Blake Jenner, que lleva casi todo el peso de la cinta sobre sus hombros con buen resultado y tiene bastante potencial; o Zoey Deutch, que consigue enamorarnos a través de la pantalla y si el mundo es justo deberían estar rifándosela en Hollywood.

Hay algo innegable en Todos queremos algo, y es que como buena comedia que es, lleva un ritmo impecable. Si en cierto momento no hay un gag, es porque estamos escuchando un diálogo brillante, y si no es que estamos presenciando un momento memorable. Por otro lado si te ves que no encuentras ninguna de esas tres cosas en algún tramo de la cinta, tranquilo, querido lector, seguro que estarás escuchando una de las muchas canciones que Linklater ha escogido personalmente para la banda sonora. De nuevo una selección musical que da gusto, podría estar escuchándola en bucle todo el día (bueno, llevo haciéndolo desde que me puse a escribir esta crítica). The Knack, Hot Chocolate, The Sugar Hill Gang, Donna Summer, Van Halen, Jermaine Jackson, Dire Straits, Blondie, ZZ Top, Devo… El sonido del cambio de década, de los setenta a los ochenta, tremendo.

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No sé si en lo que queda de año voy a poder ver una comedia que disfrute tanto como Todos queremos algo. Linklater lo ha vuelto hacer, amigos. Puede que no se encuentre entre sus obras maestras, pero sin duda, al menos para mí, se rodea entre las mejores de toda su filmografía. No dejéis de pasar la oportunidad de verla, y hacedlo más pronto que tarde, que como ya he dicho esta es de disfrutar en veranito. ¿Para cuando la secuela espiritual de Todos queremos algo ambientada en los noventa, señor Linklater? [★★★½]

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