Tusk | Morsas como inspiración para un desastre

Hay veces en la vida en las que uno se encuentra aburrido, perdiendo el tiempo y con ganas de entretenimiento pero sin saber muy bien qué hacer. Siempre es una muy buena alternativa disfrutar de una película, una buena obra de ficción en tu televisión o en la pantalla de tu ordenador, y ya tienes la tarde completa. Pues bien, si alguna vez os pasa que no sabéis que película ver y dais con Tusk (íd., 2014), os podéis ahorrar las molestias y el posterior malestar tras haber visto semejante porquería. Huid mientras podáis.

Llegados a este punto puede que ya me haya ganado el odio de algún lector y lo entendería: parece que con Tusk estamos ante una obra que genera bastante polarización entre las opiniones de aquellas que la ven. O te encanta o la odias, no suele haber término medio. Desgraciadamente, soy incapaz de verle nada bueno a esta cinta que falla en todo aquello que se me ocurre, comenzando por el planteamiento. La película se centra en la historia de dos amigos que llevan un podcast y, en búsqueda de una entrevista, uno de ellos emprende un viaje y, por circunstancias absurdas, acaba en casa de un tipo que resulta estar más loco de lo que parece… Loco y obsesionado con las morsas. La trama no tiene ni pies ni cabeza pero bueno, eso no es necesariamente determinante, podría haber sido un gran film; pero no.

Tusk me parece un intento fallido de película de… ¿terror? Podría haber sido perfectamente una comedia y probablemente hubiese sido mejor, porque la cinta no llega a dar miedo, ni siquiera llega a dar un mínimo de asco en las partes que deberían ser desagradables, se nota el toquecillo a cutre y falso durante toda la cinta lo cual solo acaba de destrozar un conjunto que se toma bastante en serio a sí mismo, como si de una obra importante se tratase. Podemos decir que lo único que consigue dar es algo de vergüenza ya que podría haber sido una obra bastante mejor, bastaba con que no intentase tomarse tan en serio y que hubiesen sabido jugar con esto. Me encantaría saber en qué pensaba Kevin Smith para dirigir el proyecto y qué resultado esperaba. Que igual esperaba justo esto y entonces me quito el sombrero: es complicado hacer las cosas tan mal.

tusk-toronto-film-festival

Además, la cinta tiene una duración absurda para lo que cuenta, porque aunque no llega a los 120 minutos de duración (se queda en 102 minutos), en los primeros 45 acaba con la trama principal y el resto es relleno. Desde que dejan de contar la historia del protagonista –Justin Long– para que la acción pase a manos de Haley Joel Osment y de Johnny Depp la cinta deja de tener el poco sentido que le quedaba, dando lugar a situaciones absurdas. Os pongo en situación: hay una escena casi al final de la cinta que ya se había visto previamente, es decir, repiten la escena de forma gratuita para añadir unos 20 segundos que, por cierto, aportan poco. Todo se podría haber resuelto con un pequeño diálogo que nos hubiese ahorrado más insufribles minutos de metraje. Aunque claro, si hubieran hecho ese diálogo igual de bien que el resto de la cinta, iríamos apañados.

La película cuenta con frases que son auténticas joyas, un conjunto de sinsentidos del señor loco reflexionando sobre su vida y las morsas, llegando a descubrir “su morsa interior” y demás. Qué vale que nos quieren dejar claro que no está muy bien de la cabeza, pero estas frases era innecesarias: nadie que se dedique a convertir a humanos en morsas de carne humana puede estar muy bien, lo demás sobra, especialmente si solo perjudica al conjunto. Y este personaje no es el único que tiene este problema, no: luego está el bueno de Johnny Depp con un personaje que posiblemente sea el peor de la película, una especie detective que se siente totalmente innecesario durante toda la cinta y que está simplemente para hacer avanzar la trama hasta el final, pero que no hace falta en ningún momento ya que el final de la trama debería haberse producido como 10 minutos antes de que su personaje apareciese y por otros medios. Los minutos de Depp son minutos de incesante diálogo repetitivo y que no parecen llegar a ningún lado hasta que, afortunadamente, llegan por pura suerte a su destino. Suerte para el espectador, claro, que ve el final más cercano.

Los aires que la película se trae pueden hacer que el espectador sienta que lo toman por tonto, es un proyecto que se cree mucho mejor de lo que es y que solo hace que sientas que has perdido cerca de dos horas de tu vida. Y por si fuese poco tiene el final con más maldad que he visto en mi vida. No entraré en detalles para no desvelar nada por si algún loco presente quiere adentrarse en esta maravilla –nótese el sarcasmo-, pero el final casi me hizo perder la fe en las personas, tiene la decisión más estúpida y malvada que he visto tomar en toda mi vida. Pero claro, la maldita cinta no podía acabar si no era con un final del nivel de la misma. Un completo desastre del que hay que huir. [1]