Un día perfecto | En busca de la cuerda perdida

Fernando León de Aranoa siempre se ha caracterizado por filmar películas ambientadas en España y que reflejan situaciones basadas en la realidad de la sociedad de nuestro país. Prostitutas, parados, inmigrantes y chicos de barrio han pasado por la visión de este director. Con Un día perfecto (A Perfect Day, 2015), León de Aranoa hace su primera película centrada en una historia internacional, en concreto en la conflictiva área de los Balcanes tras la caída de la antigua Yugoslavia.

Bosnia, 1995. Aunque la guerra está a punto de acabar, siguen las duras condiciones de vida para los habitantes del país, cada vez con menos recursos. El cadáver de un hombre obeso es tirado al único pozo accesible en una de las zonas de conflicto. Durante la extracción del cuerpo por parte de unos cooperantes, la cuerda se rompe y no tienen ninguna de repuesto, problema que tendrán que solucionar antes de que el agua quede inutilizable y deje sin abastecimiento a todos los habitantes de la zona. Este es el punto de partida de Un día perfecto, una road movie sobre unos cooperantes en busca de una cuerda, que tiene la función de McGuffin, y que está basada en la novela Dejarse Llover de la cooperante Paula Farias.

Perfect Day GIRLS

Una de las principales virtudes de Un día perfecto es la inesperada mezcla de géneros en una película de esta temática. Por un lado tenemos drama, ya que la búsqueda de la cuerda permite explorar la zona para mostrar la cara más dura del conflicto bélico, especialmente las consecuencias físicas y psicológicas que tiene sobre la población. También sirve como crítica a la injusticia de los protocolos de paz realizados por organismos externos como Naciones Unidas. Por el otro tenemos comedia (un poco negra) en que la búsqueda de la cuerda se aprovecha para crear situaciones de confusión y diferencias culturales. Los puntos cómicos también se apoyan en la temática bélica que rodea a los cooperantes y tanto en las personalidades y como en la vida privada de éstos. Esta mezcla hace que se convierta en una propuesta más liviana, para bien y para mal. Porque aunque mejora la digestión del mensaje anti-belicista y pacifista (podría haberse hecho más pesada con otro tipo de tono), sí es cierto que se puede considerar que disminuye el impacto que tiene sobre el espectador.

La música destaca bastante en el film a la hora de darle un toque más ligero y gamberro. La banda sonora está repleta de temas de aire rockero, tanto de uso diegético (en la radio de los coches) como no diegético, como por ejemplo la versión de Sweet Dreams (Are Made of This) de Marilyn Manson o canciones de Ramones y Lou Reed. Estos temas sorprenden bastante al ser usados en una película de este estilo, pero no desentonan con el ambiente sucio de la guerra e incluso en algún caso llegan a potenciar e incrementar la intensidad y dureza de las escenas dramáticas.

Perfect Day ALL

Pese a que los personajes puedan resultar algo estereotipados, otro de los puntos fuertes de la película son el prestigioso reparto y sus destacables interpretaciones. Mambrú aprovecha el carisma que le da su actor, Benicio del Toro, y sirve como consciencia y lider de la película, siendo además el único que avanza psicológicamente de forma notable. Como buddy de Benicio tenemos al alocado B, intepretado por Tim Robbins, un personaje puramente cómico y que se convierte en el mejor de la película al contar los mejores gags. Ambos destacan por encima de los demás, aunque la verdad es que Mélanie Thierry y Fedja Štukan no están nada mal en sus papeles de delicada francesa extremadamente solidaria (gran estereotipo) y traductor local implicado personalmente en la guerra. La única que sale perdiendo es Olga Kurylenko. Ella interpreta a Katya, la supervisora de la misión, y es el personaje más superficial del film, ya que solo sirve como catalizador de las tramas personales de Mambrú. Incluso Nikola (Eldar Residovic), un niño que quiere un balón de fútbol, es más importante en la historia que ella…

En definitiva, Un día perfecto es una película menos transcendental e impactante de lo que podría haber sido, pero mucho más accesible y apetecible que otras obras de la misma temática, ya que la mezcla de comedia y drama le da una ligereza que muchos agradecerán en este tipo de historias. Una gamberra banda sonora que no deja indiferente y un Tim Robbins en estado de gracia complementado con un reparto más que correcto se combinan con un drama humanitario en la bélica Bosnia con mensaje pacifista para formar una entretenida y divertida dramedia de lo más recomendable. [★★★]

Comentarios