Vengadores: La era de Ultrón | La coreografía de Whedon

Pocas películas se esperaban con más ansias en el panorama del blockbuster que Vengadores: La era de Ultrón (Avengers: Age of Ultron, 2015). Tras una primera entrega magistral y con el objetivo de cerrar de forma espiritual la Fase 2 del universo cinematográfico de Marvel (porque va a ser Ant-Man la que ponga el punto y final definitivo), Joss Whedon nos trae una película de acción, entretenimiento y buen rollo. Quién se lo iba a imaginar.

No sé si fue la intención del marketing o nosotros malinterpretamos lo que se insinuaba en él, pero el caso es que Vengadores: La era de Ultrón parecía una película más oscura que la anterior, en la que lo menos grave que se podía esperar era que uno o dos del grupo muriera y que la formación actual se rompiese para siempre de cara a la inminente Civil War. Pues bueno, al final no ha sido tanto así. Sigue siendo una película de superhéroes en la que las bromas y la epicidad de diccionario están muy por encima de un tono oscuro que, reflejado en el enemigo Ultrón, jamás se hace dueño de la atmósfera de la historia. ¿Es esto algo negativo? No necesariamente. La une inevitablemente a la primera.

Me gusta mucho el arranque de la película, que empecemos ya metidos en una misión y que encima se nos presente a los Vengadores con un genial plano secuencia que no tiene mucho que envidiar al que vimos al final de la primera entrega. Esta secuela tiene la ventaja ya no solo de contar con (casi) todos sus personajes presentados y desarrollados, pues para eso han servido las cintas individuales, sino de dar por sentado que el espectador ha visto la primera de los Vengadores y sabe el rol de cada integrante en el grupo. Que Tony Stark es el líder, que Steve Rogers no se siente cómodo con ello, que Bruce Banner tiene miedo de si mismo (y  ahora de sus nuevos sentimientos hacia la Viuda Negra), que Thor sigue su camino para convertirse en un personaje absolutamente cómico (y no me disgusta)… y así con todos.

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Uno de los mejores aspectos de la primera entrega era que, siendo una película evento con la obligación de dar lo que muchos seguidores buscaban, es decir, épicas escenas de acción en las que ver a todos los héroes en movimiento al mismo tiempo, no descuidaba en absoluto las escenas de diálogo y se preocupaba por construir relaciones personales entre esos tipos en mallas. En Vengadores: La era de Ultrón es algo que, por suerte, se sigue manteniendo (al menos en cuanto a guión, pues a la realización se la nota un poco atropellada); tanto es así que entre mis escenas favoritas de la película metería la de la fiesta y alguna que otra acontecida en esa cabaña alejada de todo en la que las personas, más que los héroes, pueden respirar un poco.

No tardaron en salir opiniones en relación a que Ojo de Halcón era, para sorpresa de todos, el mejor personaje de la película. Y bueno, quiero pararme en esto porque me parece un tema como mínimo interesante. Jeremy Renner, el actor encargado de traerlo a la vida, no quedó muy contento con el rol de su personaje en la primera entrega, y Whedon, consciente de ello, puso más chicha en su historia de cara a la continuación. ¿Qué nos da esto? Un Ojo de Halcón mucho más interesante, con más presencia en las batallas y con algunas escenas que lo sitúan como el “corazón” del grupo, que lo humanizan, y eso se agradece mucho. Ahora bien, ¿es el mejor personaje de la película? Para mí no. Me sigue pareciendo que Tony Stark está por encima de los demás en cuanto a diálogos y presencia; y ojo, con esto no quiero decir los demás no me gusten. En esta secuela se desarrolla a todos, tanto las relaciones entre ellos como su pasado, gracias a unas visiones de las que no quiero desvelar nada pero que resultan tremendamente interesantes. Al igual que me interesan las incorporaciones (de Visión mejor no decir nada, descubrirlo vosotros mismos), Mercurio y la Bruja Escarlata, que funcionan muy bien como personajes secundarios y en escenas de acción aportan un nuevo elemento al juego.

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Sin embargo, no todo lo que brilla es oro en este sentido. A Joss Whedon se le da bien escribir las relaciones entre un grupo de gente muy diferente, ya lo demostró en Firefly, pero en las escenas de acción se le ha olvidado que cada personaje tiene su forma de ser y que no puedes hacer que todos, absolutamente todos, vayan diciendo frases demoledoras a cada puñetazo. Iron Man sí, Capitán América no. Esto no significa que Steve Rogers no pueda decir algo gracioso de vez en cuando, claro, pero en esta ocasión se llega al límite de que cada frase que suelta en combate está destinada a hacer una gracia que nunca llega. Algo parecido ocurre con el enemigo de la trama, Ultrón, un personaje supuestamente oscuro al que se le intenta humanizar regalándole planos innecesarios que le acaban haciendo quizá no un malo de pacotilla, porque me parece que funciona bien y se sigue con interés, pero que está lejos de los conflictos internos que parecía que iba a tener. Señalaba a ser un enemigo gris, pero en realidad acaba siendo una amenaza más que los Vengadores deben destruir para que no se cargue el planeta; sí, crea situaciones incómodas entre Tony y el equipo, pero más allá de un par de escenas, esto no se desarrolla. Quizá necesitaba más tiempo de cocción.

Aunque por muchas secuencias de diálogo que haya y mucha construcción de personajes, Vengadores: La era de Ultrón es por encima de todo una película de acción. Y Joss Whedon no ha decepcionado en absoluto. A pesar de que muchos de los combates nos pueden recordar a los de la primera entrega (esa batalla final, quitando la situación, tanto geográfica como física, de la localización, es parecida), cuenta con dos o tres momentos tremendamente satisfactorios y bien dirigidos que suben el nivel de la película al instante; hablo del principio, de la batalla entre Iron Man y Hulk, y cierto momento “team” al final. Espectáculo visual: nivel a lo que nos tiene acostumbrados Marvel. Y en cuanto a sonido y banda sonora, bastante protagonistas en este tipo de cine, no tengo muchas quejas; quizá no haya momentos ultra-épicos en los que el main theme nos haga explotar el corazón, pero la música aguanta bien.

He disfrutado mucho con Vengadores: La era de Ultrón. A pesar de la (en ocasiones cargante) manía de Whedon por meter frases “graciosillas” en cada minuto; a pesar de un malo que es más un obstáculo hacia lo que tiene que venir que una amenaza definitiva; a pesar de un montaje que en las escenas de diálogo intenta arreglar como puede una realización a la que, pongo la mano en el fuego, le ha faltado tiempo… A pesar de sus innegables fallos, como película de superhéroes, es decir, como película de su género, me parece genial. ¿Es mejor que la primera? Para mí no, pero no le hace falta para ser un film comercial de aplauso. [★★★½]

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