X-Men: Apocalipsis | Déjà vu mutante

Para darse cuenta del boom actual que vive el género superheroico solo hace falta ver el calendario de estrenos de los primeros cinco meses de 2016. Deadpool (íd., 2016) abrió el año con un giro cómico, gamberro y metarreferencial, Batman v. Superman: El amanecer de la justicia (Batman v Superman: Dawn of Justice, 2016) enfrentó a los dos principales personajes de DC, Capitán América: Civil War (Captain America: Civil War, 2016) hizo lo propio con casi todo el MCU y por último X-Men: Apocalipsis (X-Men: Apocalypse, 2016) nos vuelve a traer las aventuras de la patrulla mutante, la franquicia más longeva (temporalmente hablando) y cuya primera entrega estrenada hace ya dieciséis años fue uno de los precursores del cine de superhéroes tal y como lo conocemos.

En esta “nueva” entrega, ambientada en los años 80, vemos como En Sabah Nur, el primer mutante conocido como Apocalipsis, despierta tras varios milenios bajo tierra con el objetivo de destruir una debilitada humanidad y crear un nuevo mundo. Para ello contará con la ayuda de un grupo de mutantes que se convertirán en sus Cuatro Jinetes (del Apocalipsis). Por su parte, el joven equipo liderado por el Profesor Xavier, con la captación de nuevos pero sobradamente conocidos reclutas, deberán evitar el fin del mundo.

Después de que las primeras imágenes salieran a la luz, ya fuera en forma de trailer como unas fotografías donde salía un villano más propio de (GO! GO!) Power Rangers, no parecía que X-Men: Apocalipsis fuese a ser uno de los grandes productos comerciales del año. Y, en efecto, no lo es, pero las bajas expectativas posiblemente hayan hecho que a un servidor le gustara bastante más de lo esperado. Porque aunque no es una gran peli, la verdad es que esta tercera entrega de la saga precuela de los mutantes me ha parecido bastante —tirando a muy— entretenida y espectacular en terminos visuales, lo cual es lo mínimo y básico que se le puede pedir a un blockbuster, pero a veces suficiente como para pasar un buen rato en una sala de cine.

pfvVlcHMECM4ADFXZ546tD6Y1AR

Sin embargo, el nivel de exigencia en el género de superhéroes es cada vez más alto, consecuencia de la calidad de las producciones del Universo Cinemático de Marvel (MCU), y ahí es donde este filme palidece en comparación. La principal pega que se le puede encontrar es la falta de innovación, riesgo o aliciente que la diferencie de cualquier otro blockbuster o cinta superheroica. Y es que aunque Apocalipsis es un filme que mira bastante al pasado a través de flashbacks y regresos de personajes, tanto versiones jóvenes de algunos ya conocidos como otros de X-Men: Primera generación (X-Men: First Class, 2011) —mi querida Rose Byrne, no consigue ser tan atractiva como películas anteriores: la propia Primera generación tenía a Matthew Vaughn dejando huella con una dinámica dirección y una historia interesante que mezclaba los orígenes de la tropa mutante con el trasfondo político de los 60, mientras que X-Men: Días del futuro pasado (X-Men: Days of Future Past, 2014) combinaba eficientemente las dos lineas temporales para cambiar el futuro, reiniciar la cronología y solventar así errores de continuidad. Ante la ausencia de alicientes y con el conflicto mutante de fondo totalmente parado, Apocalipsis acaba entrando en la contradicción de querer hacerlo todo más grande pero siendo más sencillo hasta acabar siendo demasiado simple y recurriendo a la formula más que vista de “villano que quiere dominar el mundo”.

Y hablar del “villano que quiere dominar el mundo” es hablar de un totalmente reemplazable e irreconocible Oscar Isaac interpretando un personaje bastante unidimensional y cuyas motivaciones grandilocuentes acaban siendo todo un tópico con final más que previsible. Igual de desaprovechados están sus secuaces —pobre Olivia Munn…— con la esperada excepción de Magneto, quien sigue siendo uno de los mutantes más interesantes de toda la saga en términos de pensamiento y moralidad. Por suerte, el “lado bueno” está bastante mejor desarrollado a nivel emocional, algo que en parte es gracias a dos de las nuevas y más célebres incorporaciones: Jean Grey y Cíclope, a las cuales dan vida con solvencia las jóvenes promesas Sophie Turner y Tye Sheridan. Sorpende para bien el desarrollo que tiene Mística, quien se desvía totalmente de su predecesora, mientras que Xavier y Bestia sufren de ser demasiado planos —en parte lógico— pese a su importancia en la historia. Menos mal que Mercurio, la revelación en Días del futuro pasado, tiene algo más de protagonismo, ya que su escena vuelve a ser el mejor momento de la peli y un divertido oasis dentro del sobrio tono que impera durante la gran mayoría del metraje.

aGveTaWzymRvbwd7JyPtIcDMrbz

Lo que acaba siendo curioso es que la historia, simple como el mecanismo de un botijo, sea durante su primera mitad un laberinto de subtramas y frentes abiertos, un daño colateral de tener tantos personajes con bastante importancia. Si bien este primer acto no aburre en absoluto, el intento de dar un ritmo rápido a la introducción de la peli deriva en un montaje que a veces se siente brusco. Este es uno de los ejemplos donde falla la excesivamente corriente dirección de Bryan Singer, quien rueda X-Men: Apocalipsis con el piloto automático y sin la pasión presente en anteriores entregas. La acción es espectacular a base de acumular una gran cantidad efectos visuales durante el destructivo clímax final, pero está rodada como cualquier otro blockbuster que podemos encontrar en temporada veraniega, algo que en ojos de según quien puede ser visto como algo malo o como un mal menor que no lastra el resultado final. Al menos Singer sí consigue cuidar la estética ochentera hasta el nivel de tener a Mística vestida de rockera, a Tormenta con cresta y a la pobre Jean Grey con hombreras.

X-Men: Apocalipsis podría haber sido bastante mejor si hubiera solventado fallos a nivel de historia y hubiese contado con algo de trascendencia y una dirección menos estándar, pero el producto final es una más que aceptable diversión repleta de caras conocidas y con el suficiente nivel de aparatosidad visual como para convencer a aquellos que busquen pasar dos agradables horas viendo mutantes luchar en una gran pantalla. Desde luego no entrará en el olímpo del cine de superhéroes, pero como entretenimiento de usar y tirar cumple mejor que otras cintas del género. [★★★]

Comentarios